14
septiembre - octubre 2002

 

Juan
Barbagelata

  


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Leaving          Santiago

[crónicas]

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14
septiembre - octubre 2002

Juan
Barbagelata

  


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Leaving Santiago [4]

   

 

Es increíble la diversidad de tribus o grupos sociales de esta ciudad.
No es una verdad descubierta ayer, pero siempre sorprende.
Miércoles por la noche, 22 Hs., recibo un llamado de Richard, un garzón de cabaret, 50 años bien vividos.
"Oye, mi patrón compró un restaurant y necesita cheff, vente al tiro..."
Me abrigo, salgo y tomo el 461 hasta Las Condes y luego el 233 hasta Apoquindo. Viajo con ilusiones de trabajo y con la experiencia de mis dos bares encima...
Me cita en un cabaret clausurado por la ley. Por no cumplir requisitos de salida de emergencia y habilitaciones que nunca se hicieron. Este lugar facturaba 20.000 dólares diarios el mes pasado. Ahora, vacío, con sus espejos reflejando la nada, el metal cromado despidiendo brillos que no encandilan a nadie; la presencia fantasmal de las strippers bailando y moviéndose en este espacio es perceptible.
Me presenta a sus compañeros de trabajo, futuros ex compañeros?
Cada uno con su historia. Ellos siguen yendo a la fuente de trabajo todas las noches. Una especie de olla popular en protesta al alcalde de Las Condes.
Tantas personas... tantas historias...
Un argentino, de Córdoba, que no ve a sus hijos desde hace seis meses, me dice: "Menem lo hizo".
El portero, con problemas de salud y una bolsa de merca en el bolsillo...
Casi todos toman, no hay otra forma de soportar "Los horarios esclavos" como canta Calamaro. Además, por el frío, cero grados, 2 AM, en las laderas de la precordillera.
Uno de los muchachos me pregunta si sé inglés, porque dice que tiene contactos para trabajar en Miami. Que allí sí se gana. Aquí también el paraíso es Miami...
Y una América Latina espera ser descubierta por sus habitantes para comenzar a ser tratada con dignidad.
Todo transcurre en la vereda del local. Desde ahí se protesta, se cocina en una parrilla para matar el tiempo y combatir el frío. Se remite a los clientes a otros dos locales del mismo propietario.
El dueño podría ser protagonista de una crónica propia.
No llegué a conocerlo, nunca fue a la cita. Se quedó en el "Charleston" poniéndoles tragos y putas a dos funcionarios municipales. Los mismos que lo clausuraron...
Me cuentan, tiene 45 años, es un policía exonerado que maneja locales de putas sin las habilitaciones correspondientes. Y ahora quiere poner un restaurante High, y para eso vine.
Pasan las horas y parecemos raperos del Bronx, a los saltos, al lado del fuego, en una gran avenida vacía. Cada tanto pasan autos o camionetas que valen muchos años de salario.
Me decido y despego en un micro que no me lleva a casa. Bajo en Providencia y encaro por Suecia, arreglo con un taxi por todo lo que tengo en el bolsillo, 2.800 pesos chilenos (la compra de la comida de mañana). Dentro del taxi comienzo a sentirme en casa. El chofer es un hombre amable y tiene puesta la radio en Clásica. Es un placer después de todo lo visto.
Llego, me desvisto y entro en la cama. Eugenia duerme.
Me cuesta mucho entrar en calor, tanto físico como espiritual.
Me duermo.

 

 
     
 

 

Extraño es el destino que rige nuestras vidas.
Instalado en Santiago desde hace dos meses, recibo como regalo un libro de historia argentina.
Me zambullo en él, porque siempre me ha gustado aprender.
"Argentinos" escrito por Jorge Lanata, periodista y escritor argentino.
Cuando leo sobre Domingo F. Sarmiento, quién fue gran educador, el primer maestro, Presidente de Argentina, residente en Chile, Argentina, Estados Unidos y Paraguay; encuentro frases suyas reveladoras, que acercan luz al misterio de la crisis actual en Argentina. Tal vez de Sudamérica, con sus vaivenes económicos.
Dijo Sarmiento sobre los indios: "quisiéramos apartar de toda cuestión social americana a los salvajes por quienes sentimos, sin poderlo remediar, una invencible repugnancia, y para nosotros Colo Colo, Lautaro y Caupolicán, no obstante los ropajes civilizados y nobles con que los revistiera Ercilla, no son más que unos indios asquerosos, a quienes habríamos hecho colgar y colgaríamos ahora, si reaparecieran en una guerra de los Araucanos contra Chile, que nada tiene que ver con esa canalla".
Esa canalla que nombra Sarmiento, está presente aún hoy, año 2002, en casi un 80% de la población que uno ve circular por estas calles, en los rasgos, en la piel, en los hábitos alimenticios.
Otra frase reveladora en una carta de Sarmiento a Mitre:" hay que desalojar al criollo como este desalojara al indio. En cien años del mejor sistema de instrucción, no hareis de él un obrero inglés... no debe ahorrarse sangre de gauchos, es lo único que tienen de humano y es preciso abonar con ella la tierra".
Y hablando de sangre... otra de las obras comenzadas por Mitre y terminadas por Sarmiento, fue la guerra del Paraguay. Que le costó casi 700.000 vidas a Paraguay y 300.000 a la Triple Alianza (Brasil, Uruguay y Argentina).
El motivo?
Paraguay había abolido la esclavitud y se negaba a comerciar con Inglaterra.
Era autosuficiente en lo económico, político y social.
Un mal ejemplo para Sudamérica.
En 1870 la utopía paraguaya había muerto. Costo que siguen pagando hasta hoy día.
En las escuelas argentinas se sigue cantando el himno a Sarmiento en las fechas patrias.

 

     

 

Santiago, ciudad de contrastes.
Llevo un currículo a una productora de cine publicitario. Milray Productions en Alameda al 900. Es un edificio destartalado, apenas entro me recibe un cartel que reza "Habiendo escalera, la administración no se hace responsable por accidentes con el ascensor". Fantástico, pienso, seguridad extrema. Subo los seis pisos por ascensor y encuentro una oficina en muy mal estado con una secretaria excedida de grasa. Pregunto por el productor, no está. No dejo nada y me voy.
Camino por Alameda y entro en Victoria Subercasseaux, una cortada que corre por el costado del Cerro Santa Lucía, llena de edificios muy bonitos del siglo pasado y varios hoteles internacionales. Cruzo con dos señoras hablando inglés fluido. En un recodo de la cortada, que es de varias cuadras, me encuentro con un hombre de unos 60 años vestido de mujer pobre, con pañuelo a la cabeza, faldas y accesorios. Ya lo he visto, se hace llamar el Anticristo y circula por el centro de Santiago empujando un carrito de supermercado. El Anticristo se acerca a un tacho de los que se usan para sacar la basura de los hoteles, se levanta la falda y mea, miro a mi derecha y lo veo reflejado en los blindex de miles de pesos del hotel.
Tal vez no aguantaba más pero quiero creer que es un mensaje del Anticristo.
Se me pega una perra con aspecto de lobo, camina a mi lado varias cuadras. Flaca, cabizbaja. Imagino que somos dos los lobos esteparios transcurriendo por la ciudad.
Tal vez sea la madre de Rómulo y Remo, esperando la traición fatal.
Llego a la consultora, toco el portero, entro y la loba sigue su camino...

 

 
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Juan Barbagelata

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