17
diciembre 2002

10 autores
            latinoamericanos:
"Cuando
  el verbo
tensó
 su cuerda"

 

por Sergio Pravaz


Datos en el
índice de autores

Salomón
de la Selva
Salomón de la Selva
Síntesis biográfica  

LA LIRA

PRISIONEROS

ÚLTIMA CARTA

10 autores
seleccionados
con tres poemas
de cada uno
y síntesis biográfica

 

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17
diciembre 2002

Rubén Darío
José Martí
César Vallejo
Oliverio Girondo
Carlos Drummond de Andrade
Manuel Bandeira
Pablo Neruda
Salomón de la Selva
Nicanor Parra
Juan Laurentino Ortíz

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10 autores latinoamericanos:
"Cuando el verbo tensó su cuerda"

Salomón de la Selva

Otra vanguardia

En los últimos años se ha rescatado del olvido la poesía de Salomón de la Selva (Nicaragua, 1893/1959) a partir de uno de sus libros principales en donde se encuentra plasmada su visión como combatiente en la primera guerra mundial; se trata de El soldado desconocido, obra editada en un gran año para las vanguardias, es decir 1922; es el año Vallejo y Trilce, de Girondo y Veinte poemas para ser leídos en el tranvía, y por supuesto, el modernismo brasilero, un inmenso movimiento cultural, particularísimo, con Carlos Drummond de Andrade y Manuel Bandeira a la cabeza.

Aparte de hacer justicia con su autor, la revalorización del mejor libro del vate nicaragüense apoya la idea de una vanguardia distinta a las llegadas con los movimientos europeos; una línea realista que tiene su origen en la New Poetry de EEUU, en donde la oralidad es el elemento desencadenante. Este escritor bilingüe de castellano e inglés, es una voz singular en la poesía latinoamericana; su aporte se cifra en su cercanía con el prosaísmo directo, que si bien no rehúye el salto hacia la metáfora, privilegia un canto de tono íntimo y confesional. Fue intérprete de Rubén Darío en uno de sus tantos viajes y tradujo al inglés su poesía; las posiciones que marcaron su vida siempre estuvieron acompañadas por una profunda contradicción; quiso ser sacerdote en el pueblo donde nació, León, y al tiempo se alista en el ejército inglés como voluntario en la primera guerra mundial; apoya incondicionalmente a Sandino en la década del '30, y luego aparece como embajador de Somoza en los años '50. En su trabajo lírico va desde una austeridad coloquial, a trabajos de menor orden en la variante del modernismo. Aún así, el autor sostiene en su mejor poesía una oralidad conversacional que se planta como un signo de renovación absoluta. Fue el primer candidato al Premio Nobel de Literatura que tuvo Latinoamérica.

En una reunión de la Poetry Society of America, hace uso de la palabra para fustigar el intervencionismo norteamericano en su país; decide entonces intervenir como voluntario en la primera conflagración mundial; lo hace con los ingleses ya que los norteamericanos le exigían abandonar su nacionalidad. Luego de la guerra abandona definitivamente EEUU y deja de escribir en inglés debido a su rechazo al intevencionismo del país del norte. En 1921 se encuentra en México y al año siguiente aparece su libro más importante: El soldado desconocido cuya tapa ilustró nada menos que Diego de Rivera. De 1922 a 1945, Salomón de la Selva no volvió a publicar ni una línea de poesía; se tiene conocimiento que vivió en Costa Rica, México y Panamá. En el tiempo de Sandino, lo apoyó con decisión desde su labor de periodista. De esa época quedan innumerables artículos en favor de la causa y un libro, La guerra de Sandino o el pueblo destruído, de publicación póstuma.

 

Sergio Pravaz   

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17
diciembre 2002

Salomón de la Selva

 

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10 autores latinoamericanos:
"Cuando el verbo tensó su cuerda"

Por Sergio Pravaz


LA LIRA

¿Quién ha visto una lira?
La lira es una palabra.
Era instrumento, pero ahora
es más: es un vocablo.
Las cosas que se vuelven palabras
se magnifican o rebajan.
El lenguaje
tiene la virtud del amor:
exalta o mengua.
Por eso la lira me inquieta.
La lira es cosa muy barata.
¡Quien no tiene lira!
Yo quiero algo diferente.
Algo hecho de este alambre de púas;
algo que no pueda tocar un cualquiera,
que haga sangrar los dedos,
que dé un son como el son que hacen las balas
cuando inspirado el enemigo
quiere romper nuestro alambrado
a fuerza de tiros.
Aunque la gente diga que no es música,
las estrellas en sus danzas acatarán el nuevo ritmo.

 

PRISIONEROS

Son gente.
De eso no cabe duda.
Gente como nosotros,
que come, que duerme, que se entume, que suda,
que odia, que ama.
Gente como toda la gente,
y sin embargo diferente.

Como les hemos arrancado,
todos los botones
caminan agarrándose
los pantalones,
y llevan el cuerpo doblegado.
Pudiera ser el cansancio,
pero no es eso.
Pudiera ser la vergüenza...
En fin, que nos importa:
¡Son nuestros prisioneros!

Está prohibido darles cigarrillos.
Bien. Se los daré a escondidas.
Alguno de ellos debe haber leído
a Goethe; o será de la familia de Beethoven
o de Kant; o sabrá tocar el violoncello...

 

 

ÚLTIMA CARTA

Se me figura que todo el mundo ahora
debe sentir lo que yo siento.
Imagínate: ¡Hoy a salido el sol!
¡Hoy hemos visto el cielo!

Han pasado incontables aeroplanos:
todos quedamos roncos
de gritarles saludos.
¡Qué nos iban a oír!
Pero oírse uno mismo es lo importante,
oírse hasta quedarse sordo,
y ver la luz del día hasta cegarse:
¿Verdad que es muy sencillo
el secreto del arte?

Tuvimos un fuego al aire libre
hasta que nos obligaron a apagarlo.
El calor nos volvió contemplativos.
¡Todos nos chamuscamos los zapatos!
Otro descubrimiento divino:
Darse al calor hasta quemarse
es el secreto del misticismo.

Nadie ha proferido ni una queja.
Es por entero falso que tengamos enemigo.
No nos hemos cruzado ni una bala.
Sin embargo, esta noche
esperamos ataque.
Por eso te escribo.

 

Salomón de la Selva

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