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autores latinoamericanos:
"Cuando el verbo tensó su cuerda"
Por
Sergio Pravaz
MIS VERSOS
Estos
son mis versos: son como son. A nadie
los pedí prestados. Mientras no pude encerrar
íntegras mis visiones en una forma adecuada
a ellas, dejé volar mis visiones: oh, cuanto
aúreo amigo, que ya nunca ha vuelto! Pero la
poesía tiene su honradez, y yo he querido siempre
ser honrado. Recortar versos, también sé, pero no
quiero. Así como cada hombre trae su fisonomía,
cada inspiración trae su lenguaje. Amo las
sonoridades difíciles, el verso escultórico,
vibrante como la porcelana, volador como un ave,
ardiente y arrollador como una lengua de lava.
El verso ha de ser como una espada reluciente,
que deja a los espectadores la memoria de un
guerrero que va caminando del cielo, y al
envainarla en el sol, rompe en alas.
Tajos son éstos de mis propias entrañas
-mis guerreros- Ninguno me ha salido recalentado,
artificioso, recompuesto, de la mente; sino como
las lágrimas salen de los ojos y la sangre
sale a borbotones de la herida.
No zurcí de éste y aquél, sino sajé
en mí mismo.
Van escritos, no en tinta de academia,
sino en mi propia sangre. Lo que aquí doy a ver
lo he visto antes (yo lo he visto, yo), y he visto
mucho más, que huyó sin darme tiempo a que copiara
sus razgos. -De la extrañeza, singularidad, prisa,
amontonamiento, arrebato de mis visiones,
yo mismo tuve la culpa, que las he hecho surgir
ante mí como las copio. De la copia yo soy el
responsable. Hallé quebrados los vestidos, y
otros no y usé de estos colores. Ya sé que no
son usados. Amo las sonoridades difíciles y la
sinceridad, aunque pueda parecer brutal.
Todo lo que ha de decir, ya lo sé, y me lo
tengo contestado. He querido ser leal, y si
pequé, no me avergüenzo de haber pecado.
COPA
CICLÓPEA
El
sol alumbra: ya en los aires miro
La copa amarga: ya mis labios tiemblan,
-No de temor, que prostituye,- de ira!...
El universo, en las mañanas alza
Medio dormido aún de un dulce sueño
En las manos la tierra perezosa,
Copa inmortal, donde
Hierven al sol las fuerzas de la vida!
Al niño triscador, al venturoso
De alma tibia y mediocre, a la fragrante
Mujer que con los ojos desmayados
Abrirse va en el aire extrañas rosas,
Iris la tierra es, roto en colores,-
Raudal que juvenece, y rueda limpio
Por perfumado llano, y al retozo
Y al desmayo después plácido brinda!
Y para mí, porque a los hombres amo
Y mi gusto y mi bien terco descuido,
La tierra melancólica aparece
Sobre mi frente que la vida bate,
De lúgubre color inmenso yugo!
La frente encorvo, el cuello manso inclino,
Y, con los labios apretados, -muero.
HIJO
Espantado
de todo me refugio en ti.
Tengo
fe en el mejoramiento humano, en la
vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.
Si
alguien te dice que estas páginas se parecen
a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte
así.
Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos
arreos
de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma,
he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.
¡Lleguen
al tuyo!
José Martí
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