17
diciembre 2002

10 autores
            latinoamericanos:
"Cuando
  el verbo
tensó
 su cuerda"

 

por Sergio Pravaz


Datos en el
índice de autores

José
Martí
José Martí
Síntesis biográfica  

MIS VERSOS

COPA CICLÓPEA

HIJO

10 autores
seleccionados
con tres poemas
de cada uno
y síntesis biográfica

 

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17
diciembre 2002

Rubén Darío
José Martí
César Vallejo
Oliverio Girondo
Carlos Drummond de Andrade
Manuel Bandeira
Pablo Neruda
Salomón de la Selva
Nicanor Parra
Juan Laurentino Ortíz

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10 autores latinoamericanos:
"Cuando el verbo tensó su cuerda"

José Martí

Hombre de dos alturas:
poeta y libertador

"Hijo soy de mi hijo; él me rehace", exclama José Martí en su libro Ismaelillo, sintetizando el tiempo notable en cambios e influencias que le tocó vivir como culminación del proceso cultural del siglo XVIII.

Su dimensión de prócer ha ocultado un tanto su estatura como poeta. Tal vez sea hora de recordar a los hombres por su obra y no por el modo en que dejan la vida en este mundo. Sin ánimo por despejar tal hojarasca debemos reconocer la grandeza de un hombre de dos alturas; importante por partida doble en su rol de libertador y poeta, ya que si la independencia de Cuba tiene en Martí a su iniciador, la literatura moderna de latinoamérica es deudora también por su soberanía y por su madurez.

José Julián Martí Pérez nació el 28 de enero de 1953 en La Habana. Su familia se trasladó una larga temporada a Valencia (España), lugar donde había nacido su padre. De regreso a Cuba, tempranamente exhibe el doble perfil sobre el cual asentaría sus más hondas preocupaciones, es decir, la del ejercicio de las letras y la acción militante en favor de la independencia de su patria. Esto le valió en 1870 una condena de seis años de prisión, que mediante un oportuno indulto se transforma en deportación a España; su salud ya se encuentra afectada por los meses de trabajos forzados. Publica a partir de esa circunstancia dos libros: El presidio político en Cuba y La República Española ante la revolución cubana; luego obtiene sus licenciaturas en Derecho y en Filosofía y Letras. Vive en París en 1874 y al año siguiente se traslada a México donde se dedica al periodismo y a la literatura. Despliega desde entonces una vertiginosa actividad puesta al servicio de la liberación de su país, lo que no le impide mantener una visión profunda y global del resto de los países de América mientras reside en varios de ellos. En sus tres libros Ismaelillo (1882), Versos sencillos (1892) y Versos Libres (ed. póstuma de 1913) construyó una síntesis formidable con todas las vertientes de la literatura para hacer emerger una sola voz, personal y única.

Miguel de Unamuno admiró el lenguaje de su trabajo; Rubén Darío lo comparó con Beethoven, y Domingo Faustino Sarmiento (de pensamiento tan opuesto en cuanto a lo americano) confesó en La Nación del 04/01/1887 que "en español nada hay que se parezca a la salida de bramidos de Martí, y después de Víctor Hugo, nada presenta la Francia de esta resonancia de metal".

Este eminente hombre de las américas, precursor del modernismo y cuyo verso fue reconocido como un timbre nuevo que permitió que la lengua alcance su autonomía, muere el 19 de mayo de 1895 en la llanura de Dos Ríos (Cuba) en un enfrentamiento con tropas españolas durante las luchas por la independencia.

 

Sergio Pravaz   

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17
diciembre 2002

José
Martí

 

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10 autores latinoamericanos:
"Cuando el verbo tensó su cuerda"

Por Sergio Pravaz


MIS VERSOS

Estos son mis versos: son como son. A nadie
los pedí prestados. Mientras no pude encerrar
íntegras mis visiones en una forma adecuada
a ellas, dejé volar mis visiones: oh, cuanto
aúreo amigo, que ya nunca ha vuelto! Pero la
poesía tiene su honradez, y yo he querido siempre
ser honrado. Recortar versos, también sé, pero no
quiero. Así como cada hombre trae su fisonomía,
cada inspiración trae su lenguaje. Amo las
sonoridades difíciles, el verso escultórico,
vibrante como la porcelana, volador como un ave,
ardiente y arrollador como una lengua de lava.
El verso ha de ser como una espada reluciente,
que deja a los espectadores la memoria de un
guerrero que va caminando del cielo, y al
envainarla en el sol, rompe en alas.
Tajos son éstos de mis propias entrañas
-mis guerreros- Ninguno me ha salido recalentado,
artificioso, recompuesto, de la mente; sino como
las lágrimas salen de los ojos y la sangre
sale a borbotones de la herida.
No zurcí de éste y aquél, sino sajé en mí mismo.
Van escritos, no en tinta de academia,
sino en mi propia sangre. Lo que aquí doy a ver
lo he visto antes (yo lo he visto, yo), y he visto
mucho más, que huyó sin darme tiempo a que copiara
sus razgos. -De la extrañeza, singularidad, prisa,
amontonamiento, arrebato de mis visiones,
yo mismo tuve la culpa, que las he hecho surgir
ante mí como las copio. De la copia yo soy el
responsable. Hallé quebrados los vestidos, y
otros no y usé de estos colores. Ya sé que no
son usados. Amo las sonoridades difíciles y la
sinceridad, aunque pueda parecer brutal.
Todo lo que ha de decir, ya lo sé, y me lo
tengo contestado. He querido ser leal, y si
pequé, no me avergüenzo de haber pecado.

 

 

COPA CICLÓPEA

El sol alumbra: ya en los aires miro
La copa amarga: ya mis labios tiemblan,
-No de temor, que prostituye,- de ira!...
El universo, en las mañanas alza
Medio dormido aún de un dulce sueño
En las manos la tierra perezosa,
Copa inmortal, donde
Hierven al sol las fuerzas de la vida!
Al niño triscador, al venturoso
De alma tibia y mediocre, a la fragrante
Mujer que con los ojos desmayados
Abrirse va en el aire extrañas rosas,
Iris la tierra es, roto en colores,-
Raudal que juvenece, y rueda limpio
Por perfumado llano, y al retozo
Y al desmayo después plácido brinda!
Y para mí, porque a los hombres amo
Y mi gusto y mi bien terco descuido,
La tierra melancólica aparece
Sobre mi frente que la vida bate,
De lúgubre color inmenso yugo!
La frente encorvo, el cuello manso inclino,
Y, con los labios apretados, -muero.

 

 

HIJO

        Espantado de todo me refugio en ti.

Tengo fe en el mejoramiento humano, en la
vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.
        Si alguien te dice que estas páginas se parecen
a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así.
Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos
de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma,
he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón.
        ¡Lleguen al tuyo!

 

José Martí

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