Como tú
que estás uncida a mí
desde el abismo.
Paul Celan
No tenemos cintura sino ijares
y arqueamos el lomo en el esfuerzo;
abiertos en canal seríamos
como estupendos bueyes: nuestra carne
molida en el estudio, en la mañana
sin luz de los obreros.
Cómo decir el cuerpo entonces.
–¿Me quieres? No. Nosotros
no hablamos repitiendo,
y a ninguno nos brindan con la copa
dorada donde el tiempo burbujea.
Ya estábamos cansados al principio,
doblábamos el espinazo juntos
sabiendo que al volver nos esperaban
libros, palabras sin alcance;
y nos estábamos callados
el uno junto al otro entonces:
cachorros de lenguaje,
aún queda por decir esta belleza.
Poema perteneciente al libro “Mirando al este”.
Bartleby editores, 2010 (en imprenta)