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"¿Quién
me dirá las palabras inútiles, quién
me compensará la sangre y la indecisión?"
Fernando
Pessoa
"Porque existen muchas posibles muertes
Como existen muchas posibles vidas,
la vida de las cartas,
la vida de los sueños,
la vida de las imágenes,
la vida de las palabras que no se dijeron...
como siempre."
Silvina
Ocampo
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Florece
en la ventana con fondo de noche la cara de Cisco Kid.
Tiene el sombrero caído hacia un lado, la niña
apenas le ve la cara. Ha venido montado a caballo para llevarla.
La niña, en la cama, aprieta ahora el oso azul, mientras,
afuera, en el comedor, el hombre y la mujer discuten. Muchas
veces durante el día la mujer se mira al espejo y repite:
me parezco a María Félix. A veces lo hace mientras
se maquilla. La niña no conoce a la actriz. A los tres
años la niña tampoco sabe por qué su
padre le dice gouge mientras le acaricia el pelo. Apenas
él dice esa palabra la niña reacciona y dice:
¡no, no! Y aparta la mano grande de su cabeza mientras
el padre sonríe.
Ahora
la niña duerme o finge dormir. Casi es una experta
en esos avatares de la simulación. Mientras, afuera,
el viento arrastra las hojas secas de los árboles,
golpea las ventanas, se desinfla sobre el techo y un gato
maúlla con cierta congoja. La noche se adelanta en
la habitación y la oscuridad es una buena pantalla
para proyectar imágenes mientras ellos gritan en el
comedor. Hace unas horas apenas la niña ha estado dando
vueltas en la calesita del parque subida a un caballo de madera
mientras una mujer, se besaba incansablemente con un hombre.
Tal vez es necesario ahora llamar a Matt Dillon. El hombre
tiene el revólver listo y ella llora, grita suplica
y la niña no puede dormir. Matt Dillon es un hombre
alto, de linda cara y no se parece a ningún tío
ni primo. También es hora que Cisco Kid montado en
el caballo blanco entre a la casa para hacer justicia. Tal
vez sería mejor Batt Masterson para salir de aquí.
Batt Masterson más elegante y fino, con el sombrero
hongo y el bastón. La música es más linda.
¿Sería mejor llamar al llanero solitario? Con
su antifaz y con su traje negro, pedirle montar con él
en su caballo y salir de aquí para siempre. Y mientras
en el comedor la discusión sube de tono Cisco Kid entra
en la habitación de la niña y se acerca. Ahora
sí puede verle la cara. ¿Podrá salvar
a alguien Cisco Kid? ¿Podrá llevar a la niña
lejos de ahí? Cuando la niña pasa con su madre
junto a una funeraria ve los caballos quietos, para llevar
a los muertos al cementerio los adornan con plumas negras.
Las terribles pisadas le dan miedo. A esos caballos de los
muertos es mejor olvidarlos. La única yegua que conoce
la niña es la que lo arrebató de su hogar al
abuelo. Y antes de seguir preguntando alguien le explicará
que no es una yegua sino una mujer, y que esas cosas ocurren
a gente que se llama igual que ellos pero ellos no son, sino
que son otros. Tal vez sería mejor llamar a Matt Dillon.
Las voces han subido de tono, la niña se baja de la
cama y con la oreja apoyada en la puerta escucha una vez más:
-Te lo juro, dice ella. Te lo juro, por la nena, estuvimos
toda la tarde en la calesita.
Ahora
no se oye más que un sollozo ahogado de mujer implorándole
a él que guarde el revólver. La niña
vuelve a la cama y se tapa con las sábanas. Cierra
los ojos y emprende el largo viaje una noche más. Esta
noche lo hará con Cisco Kid . Monta con él en
su caballo blanco, galopa rápido rumbo al Gran Cañón,
a la espera del disparo final.
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