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A
veces, la mala suerte nos lleva a cometer errores que, si
bien cumplen las normas de la gramática, arremeten
torpemente contra las de la lógica. Hay conjunciones
de vocablos que son como las de planetas opuestos, como convivencias
anti-naturales, como parejas de hecho que ha unido la falta
de cuidado en la expresión. Así, el pretérito
imperfecto del verbo ser no queda bien al lado de la palabra
"imposible".
Debemos
comprender que cuando Ana Botella, en su último libro,
escribió que "era imposible pensar en otra autoría"
que la de ETA para los atentados del 11-M, lo hizo con las
prisas de añadir el "capítulo cero",
en el que se ocupa de los últimos acontecimientos.
Porque afirmar que algo "era imposible" quizá
no sea un ataque contra el sistema verbal castellano, pero
sí constituye un garrotazo a la lógica y a la
verdad.
Habría
sido infinitamente más correcto por parte de Ana Botella
decir que "era improbable" que otro grupo hubiera
cometido la masacre. Porque afirmar la imposibilidad de que
suceda lo que ya ha sucedido peca de simplista, como poco.
Afirmar que "era imposible pensar" en Al Qaeda como
opción es faltar a la verdad. Sí era posible
pensar en otras opciones, y de hecho, millones de españoles
lo hicieron. Impossibilitas confutata.
Se
podrá aducir que de lo improbable a lo imposible no
hay tanta diferencia. Pero no es cierto. La improbabilidad
de una autoría de Al Qaeda (algo que, ante el acoso,
argumentó el Gobierno tarde y mal) convirtió
la probabilidad de que hubiese sido ETA en una verdad absoluta,
en un intento de fraude.
En
las horas que transcurrieron entre la masacre y las elecciones,
la imposibilidad se hizo presente y posible, por mucho que
el Gobierno deseara lo contrario. La incapacidad de unos líderes
para actuar conforme a lo posible (y no a su versión
cabezota y obstinada de lo real) fue lo que les perdió.
Para
la próxima edición de su libro, quizá
Ana Botella debería incluir un complemento preposicional,
una pequeña corrección de estilo que, respetando
igualmente la gramática, también lo haga con
la lógica más básica. He aquí
una propuesta: "era imposible (para unos cuantos de nosotros)
pensar en otra autoría que la de ETA". Tanto si
esa imposibilidad tuvo su razón de ser en que así
convenía a los intereses del partido, como si fue causada
por la incapacidad de conectar con la mayoría de las
mentes pensantes del país, la consecuencia es la misma:
los líderes del PP no estuvieron a la altura de la
labor que se les había encomendado, y a cuya renovación
optaban.
Es
de esperar que en lo que le queda en su cargo público,
la esposa del Presidente del Gobierno en funciones no dé
por imposibles muchas más cosas, mientras que el resto
de los ciudadanos contemplamos posibilidades, sopesamos improbabilidades
y nos mostramos más capaces de regir (y discernir)
que aquellos que supuestamente tienen esa obligación.
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