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(INVASION
DE IRAK)
AÑO III de la Era de la Bestia y de la Barbarie
Testimonios-Retazos-Bombardeos
Recibimos
el mensaje de Il:
| Una
idea que se está gestando rápidamente:
"Traductores
contra la censura" (en el marco de las actividades contra
la guerra de Irak)
Si
estás contra la guerra y quieres dar un rato de tu
tiempo para traducir al castellano informaciones en inglés
(sobre todo, pero sin excluir otros idiomas y sin descartar
que se hagan traducciones al catalán, euskera, gallego.)
censuradas por la prensa clásica, las TV o los gobiernos,
envíame tus datos por email. Te diré algo al
respecto en breve.
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Y unos cuantos respondemos al llamamiento de
Xavier Nerín: investigamos, debatimos, traducimos. Buscamos
el portal de Al Yazira, que bloquean, persiguen, censuran.
Y
la sociedad civil de los pueblos europeos se manifiesta en contra
de la guerra por el petróleo.
Seguimos trabajando
Seguimos viviendo
Manifestándonos
Sobreviviendo
Mi
amigo Pablo del Barco me envía esta imagen y (abajo) la de
la Estatua de la Libertad:
Eva
futura, velada mujer musulmana, que tan poco se parece a la imaginada
por Angela Carter, y que en ese lejano 2.006 acaso pueda seguir
ostentando al pie, en su zócalo, sin sangrar lágrimas
de vergüenza, unos versos que el azar googliano nos devuelve
como pecios de sombra:
"Dame a tus cansados,
a tus pobres,
a tus masas
apiñadas deseosas
de respirar
con libertad..."
"Dadme a los hastiados, a los pobres,
a las muchedumbres que ansían respirar la libertad".
"Dame a tus agotados, tus pobres, tus
multitudes hacinadas, ansiosas de libertad; los miserables condenados
de tus pobladas orillas. Envíalos a ellos, a los desamparados."
"Dame a tus cansados, tus pobres,
Tus hacinadas multitudes anhelantes de respirar en libertad,
El desdichado desecho de tu rebosante playa"
Y:
Venid a mí, pobres y abatidos,
ingentes masas que libertad anhelan,
desdichados residuos de la fecunda costa,
náufragos errantes y parias sin hogar.
Yo os alumbro desde la puerta dorada.
Lo
que no sabía era el nombre del autor. Ni que era autora...
Ese mismo día 27 de marzo de 2003:
HZ
escribió:
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Hola
Amparo: esta foto está sacada de El Periódico
de Catalunya, lástima que no se distinga muy bien
"nuestro" taparrabos republicano.
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Emilio
mío a HZ:
Sí,
algo se distingue (más que en los telediarios).
Impresionante el despliegue de "lecheras".
(...)
Un abrazo. Cuídate esa gripe
PS: Para las cascadas haría falta mucha cantidad de tinte
rojo ¿no crees? Amparo
|
Pero el avieso HZ no tendría oportunidad
de cumplir sus propósitos: teñir las principales fuentes
de Madrid, incluso las cascadas de la Villa dominadas por Columbus,
de rojo 
sangre (inodoro e inocuo), como habían hecho otros artistas
plásticos en Italia y en Argentina recientemente (última
Bienal de Venecia).
Otro
emilio mío a HZ:
Sí,
en la segunda imagen que me envías se ve mucho mejor.
¿Dónde apareció? Es genial.
(...)
Hoy, jueves 27, no he ido a la mani de Colón, pero apagaré
las luces y participaré en la cacerolada desde mi casa.
(entre las 22 y 22.15)
--
Amparo
errore veritas non amittitur:
La verdad no se altera por el error.
|
...
La censura, las manifestaciones, los periodistas, la protesta de
Reporteros Sin Fronteras. Las caceroladas nocturnas en Barcelona,
a la luz de la luna , pero también
la impotencia
la rabia, el desahogo de la ira
el sentirse defraudados, engañados
El 29 de marzo, recibimos en la lista de correo de Acett la carta
que hizo pública Margaret Atwood que aún no
he traducido de su original en inglés. Pero merece
la pena citarla, como recordatorio:
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Friday,
Mar. 28, 2003
"Dear
America,
(...)
"We're like Romanized Gauls -- look like Romans, dress
like Romans, but aren't Romans -- peering over the wall at
the real Romans. What are they doing? Why?
What are they doing now? Why is the haruspex eyeballing the
sheep's liver? Why is the soothsayer wholesaling the Bewares?
"Perhaps
that's been my difficulty in writing you this letter: I'm
not sure I
know what's really going on. Anyway, you have a huge posse
of experienced entrail-sifters who do nothing but analyze
your every vein and lobe. What can I tell you about yourself
that you don't already know?
(...)
"I
won't go into the reasons why I think your recent Iraqi adventures
have been -- taking the long view -- an ill-advised tactical
error. By the time you read this, Baghdad may or may not look
like the craters of the Moon, and many more sheep entrails
will have been examined. Let's talk, then, not about what
you're doing to other people, but about what you're doing
to yourselves.
"You're
gutting the Constitution. Already your home can be entered
without your knowledge or permission, you can be snatched
away and incarcerated without cause, your mail can be spied
on, your private records searched."
(...)
|
¿No
se pronuncia la palabra "venganza"? ¿No se ha pronunciado
vergonzosamente, como el Jehová bíblico su Injusticia
y Crueldad Infinitas?
| Doce
de abril de 2003: saquean el museo de Bagdad. |
Del
20 de abril, 2003
Cuando
se acercan la realidad y la irrealidad, sin llegar a coincidir ni
solaparse, entre el presente narrado en este diario y el de afuera,
el histórico o cronológico, es porque la fuerza de
lo externo tiene la violencia de los grandes temporales:
Bowling
for Columbine
nos
levanta el ánimo a mi amiga Lola M. y a mí. En un
desapacible sábado noche, a qué honduras nos lleva
el filme, pero al volver releo con placer a Alberto Manguel (en
un fragmento de Las bibliotecas y sus cenizas, traducido
por Ana Cristina Mejía), que no lamentarán ver reproducido
a continuación:
"Algunas
veces, por supuesto, no es suficiente la exclusión. Las bibliotecas
existentes, por su propia naturaleza, parecen cuestionar la autoridad
de los que están en el poder. Como depositarios de la historia
o fuentes para el futuro, como guías o manuales para tiempos
difíciles, como símbolos de autoridad pasada o presente,
los libros de una biblioteca significan más que su contenido
colectivo y han sido, desde el comienzo de la palabra escrita, amenazados
con destrucción. Poco importa por qué es destruida
una biblioteca: toda prohibición, represión, saqueo
o robo inmediatamente da lugar a una biblioteca más poderosa,
clara y durable compuesta por libros prohibidos, saqueados, reprimidos
o destruidos. Pueden no estar disponibles para consulta, o existir
solamente en la vaga memoria de un lector o en la aún más
vaga memoria de la tradición y la leyenda, pero habrán
adquirido una cierta inmortalidad a través de la censura,
intencional o no, sub specie aeternitatis.
Puede ser esclarecedor mencionar algunos ejemplos:
Represión: Suetonio nos cuenta cómo el emperador Domiciano,
furioso por cierto pasaje en la Historia de Hermógenes de
Tarso, no sólo hizo ejecutar al autor sino que crucificó
a los libreros que habían distribuido el volumen. Cada biblioteca
romana fue purificada del libro de Hermógenes.
Destrucción: Como muchos otros invasores, los turcos trataron
de destruir la cultura de los pueblos conquistados por ellos. En
1526, los soldados del ejército turco prendieron fuego a
la Gran Biblioteca Corvina, fundada por Matías Corvinus,
de la que se dice era una de las joyas de la corona húngara.
Casi tres siglos después, en 1806, los descendientes de esos
mismos turcos los emularon quemando la extraordinaria Biblioteca
Fatimid en El Cairo, que contenía más de cien mil
volúmenes preciosos.
Saqueo: En 1702, el académico Arni Magnuson se enteró
de que los empobrecidos habitantes de Islandia, hambrientos y desnudos
bajo el gobierno danés, asaltaron las antiguas bibliotecas
de su país donde copias únicas de los Eddas habían
permanecido por más de 600 años, usándolas
para hacerse vestidos de invierno. Alertado sobre este acto de vandalismo,
el rey Federico IV de Dinamarca ordenó a Magnuson navegar
a Islandia y rescatar los preciosos manuscritos. A Magnuson le tomó
diez años desnudar a los ladrones y rehacer la colección
que, aunque dañada y recosida, se envió a Copenhage,
donde fue guardada cuidadosamente hasta 1728, cuando un incendio
la redujo a polvo y cenizas.
(...)
"¿Existirán
siempre esas incertidumbres en las bibliotecas? Quizá no.
Puede ser que las bibliotecas virtuales burlen algunas de estas
amenazas: el espacio ya no justificará el sacrificio, pues
el ciberespacio es prácticamente infinito, y la censura ya
no afectará a cada uno de los usuarios de la biblioteca,
dado que el censor, circunscrito a una administración y a
un lugar, no podrá impedir que un lector pida un texto prohibido
en una pantalla lejana de otra ciudad, lejos de las normas de censura.
Los medios electrónicos no podrán, sin embargo, burlar
todas las amenazas
porque, a pesar de las apariencias, el papel y la tinta son todavía
más duraderos que las fugaces letras titilando detrás
de la pantalla: testigo de la finita duración de un disco
electrónico comparado con las frágiles y casi eternas
cenizas de un papiro rescatado en Pompeya, todavía legible
diecinueve siglos después, entre láminas de vidrio
en el Museo Arqueológico de Nápoles.
[Extraído de la revista electrónica
(colombiana) Número, volumen 33]
http://www.revistanumero.com/33bib.htm
Podríamos
dejarnos llevar por la sugerencia del párrafo anterior (una
entre varias): a mayor libertad de lectura, mayor caducidad de lo
leído.
Terminaremos por leer entre las líneas del aire, en lo invisible
e instantáneo, a velocidades de vértigo, como cuentan
que volaban los antiguos ángeles y los espíritus de
los soñadores...

...
Pero al volver releo con placer a Juan Diego Incardona:
(...)
Vivo la guerra.
¿Dónde?
En
el borde de una página.
¿Qué
lugar es ese?
Los
bordes son el último lugar antes del abismo. Este borde de
página, como otros tantos, es un lugar último de lectura.
¿El
abismo no se puede leer?
Sí,
pero no por nosotros. Los lectores de la tierra sólo podemos
leer lo que está dentro de las páginas.
¿Quién
puede leer el abismo?
No
lo sé, quizá otro clan, pero nosotros no podemos saberlo.
Volvamos
al borde de esa página que usted estaba viendo.
Viviendo.
Perdón,
"viviendo". ¿Dónde queda?
En
las orillas occidentales del Helesponto.
(...)
Extraído
de:
J. D. Incardona, "Lectores de la tierra. Primera vivencia:
La muerte de los inmortales". EOM, número
21. "Tierra".
http://www.eldigoras.com/eom03/2003/tierra21jdi07.htm
(Continuará)
©
Amparo
Arróspide
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