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UNA BÚSQUEDA ETERNA
No
te muestras, por eso te persigo.
No te busco en el cielo,
en aquello te busco que habrá de perecer.
Te busco en mis recuerdos
porque estuviste allí, en silencio, besándome.
Te busco porque sé que soy el que te busca.
Porque sé eres aquello que busco al fin y al
cabo.
Te busco porque soy incapaz de sentirme
de otra forma yo mismo que buscándote.
Lo de menos, sin duda, es saber con certeza
qué es aquello que busco.
El hecho es que lo busco y que no habré de hallarlo.
El hecho es que lo busco y que quizás lo hallé
sin darme cuenta de ello.
©
Antonio
Redondo Andújar
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