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EL LUGAR DE LA MADRE
Tres
esferas celestes sobre nuestras cabezas...
Falsedad, nada más, tan sólo falsedad...
El
lugar de la madre nada habrá de ocuparlo.
La visión
sempiterna, enaltecida.
Edificio construido sin muros, sin cimientos,
sólo muchas ventanas en el aire. El paisaje
es tan sólo una imagen borrosa y desdorada.
No hay lugar.
Las esferas descienden
de su trono celeste.
Crueldad, crueldad de mi ser homicida.
©
Antonio
Redondo Andújar
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