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Cubierta del libro Lamento por un ngel cado, de Esther Gimnez.

Esther Giménez publica su segundo poemario Lamento por un ángel caído

 

Lamento por un ángel caído
Autora: Esther Giménez
Dibujo de portada: Rufino Mirayo
Diseño y maquetación: EN LÍNEA
Colección Helado de Mamey
Director de colección: Francisco J. Sevilla
Ediciones Amargord
ISBN: 978-84-87302-78-7
Primera edición: 2008

 

EL POEMA Y EL LÁTIGO CONTRA LA BESTIA

Con un estilo cargado de sensualidad e ironía, Esther Giménez (Premio Hiperión del año 2000) publica su esperado segundo libro. En Lamento por un ángel caído (Ediciones Amargord) recala en textos más breves pero contundentes. En el recorrido del poemario la autora se decanta por los versos libres aunque no falta algún soneto de perfecta construcción dotado de una mirada actual que nos enseña a reírnos de nosotros mismos.

El poemario, dividido en cuatro partes con una idéntica estructura: prólogo y decálogo, arranca con "Lamento" en el que cita a Baudelaire para introducir a la bestia a la que ni el látigo ni el poema sirven. Es esta parte la que da nombre al título.

En "La canción del páramo", su segundo capítulo, indaga en la búsqueda del poeta cuando le llega la hora de rendirse a la intemperie: "Y si un niño desnudo existiera más allá / más allá de este páramo/ o de este páramo naciera/ yo le daría muerte".

Por medio de la advertencia de la cita de Hölderlin, Giménez avisa en "El banquete" de los peligros de la elocuencia: "La carga que me dejaste/ la que me rompió las vértebras/ para que nunca fueran alas/ el oportuno peso/ que me libró de ser un papagayo".

Cierra el poemario "Cuentos místicos". Un diálogo entre Vincent y Jules, personajes protagonistas de Pulp Fiction, rescata una serie de héroes que luchan en un mundo cada vez más hecho mierda. Allí desfilan Peter Parker, Jor- El, Afrodita A, Bartleby o el Sr. Rubio, entre otros. "Desalmado el poeta/ Desalmadas todas las bestias/ que afrontaron de espaldas el abismo/ y cayeron de pie/ que en su camino abajo entre nube y penumbra/ vieron la luz y riéronse de ella.

Esther Giménez tiene la habilidad de convertir en terrestres asuntos que tienen que ver con el cielo y viceversa, y lo hace de modo distendido y efectivo porque sabe que la belleza habita donde quiere. "La ceremonia que rodea al texto no es sino otra vía de escape de lo cotidiano o, más bien, un subterfugio para extraer del día a día una brizna de asombro". Los ángeles se van: no dejan rastro. Como ellos, sabe conmover y seducir.

www.amargordia.blogspot.com

Sobre Lamento...

Por Esther Giménez

Mi particular ángel caído pareció desde el principio enfundarse en una poesía epigramática, sobria, rotunda, que respondía a la necesidad de explorar los límites, de pendular entre lo vivido y lo no vivido, lo aprendido y lo inventado, lo revelado y lo velado. Parece esta la única forma de adentrarse en materia solemne, un abrirse paso entre la maleza que nos lleve hacia lo sagrado y nos aleje de la creencia impuesta. Forma y contenido no son en ningún caso premeditados, sino que se amoldan como sola unidad al ritmo interno del poema. La musicalidad del verso tiende irremisiblemente a cero y es el silencio -principal protagonista- el que sirve de andamio a la palabra. A modo de ritual, el sigilo y la oscuridad dotan de especial relevancia a lo poco que allí acontece: dos o tres imágenes, vagamente iluminadas, que lo dicen todo, que no tienen por qué decir más. La ceremonia que rodea al texto no es sino otra vía de escape de lo cotidiano o, más bien, un subterfugio para extraer del día a día una brizna de asombro: la epifanía que inesperadamente surge de lo acomodaticio.

Entreveo un ángel caído cualquiera, difuminado en el devenir de los días, que ya apenas recuerda lo que solía representar: la más fiera libertad individual frente a los convencionalismos. La tragedia esta vez no consiste en la caída del ser sobrehumano; lo verdaderamente lamentable es que, como tantos otros demonios convertidos en masa, se vea empujado de nuevo hacia el cielo que una vez repudió.

Esther Giménez (Vallecas, Madrid, 1979)estudió Filosofía Inglesa en la Universidad Complutense. Ha publicado Mar de Pafos (Premio Hiperión 2000)y la plaquette Epitafios (Cuadernos del Vigía 2001). Figura en varias antologías como Un siglo de sonetos en español (Hiperión 2001), Ni Ariadnas ni Penélopes Mujeres de carne y hueso (La esfera de los libros, 2002), Veinticinco poetas jóvenes (Hiperión, 2003), Todo es poesía menos la poesía Lamento por un ángel caído (Amargord, 2008) es su segunda obra individual publicada. (Castalia, 2002), (Eneida, 2004), Los jueves poéticos en La Casa del Libro (Hiperión, 2006), La voz y la escritura (Sial, 2006) e Hilanderas (Amargord, 2007).

 

LAMENTO

Prólogo

Su avidez y su vida mordisquean mi vientre.
Ya sólo viva y ávida,
ni el poema ni el látigo me sirven
contra la bestia.

CANCIÓN DEL PÁRAMO

Prólogo

Olvida los colores chillones del hallazgo.
Deja de lado el grito y el sudor.
Apaga la estridencia;
no te rías.
Es hora de reírse a la intemperie.

 

EL BANQUETE

Prólogo

La carga que me dejaste,
la que rompió mis vértebras
para que nunca fueran alas,
el oportuno peso
que me libró de ser un papagayo

 

CUENTOS MÍSTICOS

Prólogo

Aquí escupió el santo varón.
Mirad la llaga de la piedra,
El estornudo todopoderoso.


Poemas pertenecientes a Lamento por un ángel caído de Esther Giménez publicados en la colección Helado de Mamey de Ediciones Amargord

Consulte Amargordia: las noticias de Amargord
www.amargordia.blogspot.com

 

 

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