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agua / aire / tierra / fuego

el otro mensual, revista de creación literaria y artística - ISSN 1578-7591

Sobre el
Diccionario de palabras de andar por casa
(Huelva y provincia)

de Manuel Garrido Palacios

Mariano de Andrés Gutiérrez

Cubierta del Diccionario de palabras de andar por casa (Huelva y provincia)


Calima Ediciones.
Palma de Mallorca, 2006.

 

Al consultar este Diccionario de palabras para andar por casa, la primera consideración que se le ofrece al lector es la ingente variedad léxica de la lengua española.

Uno de los últimos y cada vez más escasos dialectólogos, el maestro Manuel Alvar, al referirse a esta riqueza de manifestaciones dialectales la calificaba como 'diferenciación' y a su localización, estructuración, estudio y magisterio orientó en gran medida su investigación. De ahí que al encontrarnos con trabajos como el presente, quienes nos formamos en sus enseñanzas sintamos la satisfacción de comprobar que el interés por el estudio de las hablas populares sigue inquietando a algunos de nuestros filólogos.

A pesar de los límites que me impone la estructura de un artículo, no dejaré de recordar aquí el señalado protagonismo que estas diferenciaciones, celosamente recogidas en este Diccionario por Manuel Garrido Palacios, tienen en la formación de la Lengua: estas hablas populares gestadas diatópicamente, son el motor que proyecta a categoría de normativas interpretaciones fonéticas nacidas en el sentir del pueblo.

Me atrevo a considerar -con las lógicas reservas y especulando a propósito de Saussure- que en el origen de toda Lengua subyace la dinámica popular del Habla.

Así, la involución del latín clásico fue protagonizada por interpretaciones léxicas o fonéticas (yod, acentuación, caída postónica, diptongación, solución de grupos consonánticos, asimilaciones, etc.), llamadas latín vulgar -'divulgado', por contraposición al culto restringido a escritores y gramáticos durante el imperio- hoy, norma de nuestro español correcto.

Con estos criterios dialectales me he enfrentado a este trabajo de Manuel Garrido Palacios, sorprendiéndome el caudal léxico recogido en los lugares donde se documentan, Huelva y su provincia, localidades que, sin jerarquizar posibilidades geográficas, se manifiesta doblemente interesante por su emplazamiento y la vecindad de distintas manifestaciones de hablas. En él se acusa relevantemente el fenómeno lingüístico de las áreas con sus dinámicas difusoras y conservadoras, propio de las 'lenguas en contacto', fronterizas: sus límites entre otros, con Portugal y Extremadura le confieren un especial interés.

Si bien he destacado la labor dialectal de recogida de material léxico, cuyo resultado es ese generoso caudal de entradas que constituye el corpus paradigmático de este Diccionario, no es menos oportuno subrayar aquí el valor folclórico de los artículos que glosan cada voz -refranes del país; sintagmas lexicalizados por el uso del pueblo; discursos repetidos, coplillas traídas al pairo del término seleccionado; chascarrillos y cuentos heredados y transmitidos por esa vía oral que es cátedra popular, sin soslayar el frecuente acierto en la elección siempre arriesgada, de sinónimos que ayudan a comprender mejor el valor connotativo que el hablante regional atribuye a ciertos términos-. El balance de esta investigación supone un cuestionario confeccionado a partir del presupuesto de hablas populares cuyo desarrollo se ciñe a los métodos semánticos aplicados por la lexicografía y enriquecidos con aportes culturales de perfiles literarios.

Evaluar el alcance filológico de estas piezas diccionarísticas ceñidas a isoglosas etnográficas populares, remite a los procesos aplicados por la Geografía Lingüística y más concretamente, a sus Atlas lingüísticos: en ellos se expone todo el acervo fonético, léxico, morfológico (según los presupuestos de cada colección) de hablas regionales cuya labor de recogida, elaboración y conclusiones parte de métodos semejantes a los aplicados por Garrido Palacios para la obtención de estos materiales. En cuanto a la elección formal de un soporte para su exposición, el modelo diccionario no está carente de cierta tradición dialectal. La Geografía lingüística, antes de afirmarse en el despliegue cartográfico para mostrar sus resultados, coqueteó con esta forma, ofreciéndonos ejemplos tan prestigiosos como el de Jovellanos, aplicado a las hablas asturianas. Más allá de los presupuestos propios de la estructura de un diccionario (entrada léxica y artículo), este trabajo se enriquece con un conjunto de notas de carácter enciclopédico para documentar la voz reseñada. Su consulta orienta acerca de dudas toponímicas, se amplían descripciones fitarias, definiciones complejas se enriquecen con citas de autores consagrados. Son abundantes las letrillas populares que hacen referencia a voces usadas en coplas infantiles o a gentilicios romanceados en canciones de fogón, juego y lavadero.

Dichas notas, poco comunes en la estructura lexicográfica, comportan un caudal bibliográfico difícil de reducir a un género, u homogeneizar según contenido, dada su abundancia y variedad: en ellas, los clásicos, el ensayo y la novela, el folclore y la toponimia, el diccionario etimológico o el glosario. Y sobre todo, el aporte personal del autor, resultado de una búsqueda madurada tanto en la consulta bibliográfica como en la experiencia vivida en contacto directo con el hablante del pueblo. Una vez más, el fruto de este amor a la palabra en el que tantos filólogos nos reconocemos. Es frecuente observar cómo al remitirnos a una nota, su autor no se siente satisfecho con documentar la fuente de una definición o la ficha técnica para una cita. Especialmente en las notas que glosan referentes etnográficos, su contenido se manifiesta generoso en experiencias personales. Pues bien, todo este aparato lexicográfico lo interpreto como un homenaje a Huelva. Homenaje a lo regional, a su tradición, a sus gentes y a su palabra. Son piezas de un damero léxico que unidas a las del resto de nuestros pueblos, constituyen el mosaico dialectal de la geografía española.

Por lo tanto, restrinjo la individualidad de la autoría de este Diccionario una vez dado a la imprenta: si bien lo ha propiciado Manuel Garrido Palacios, ahora, con su publicación, pertenece al pueblo y a su palabra hecha día a día en la necesidad de la comunicación. Tampoco podrá ya su autor reservar para sí el dominio de su obra. Ahora es herencia de todos los que desde distintos presupuestos -fonéticos, morfológicos, semánticos...- nos preocupamos por la palabra y su función cultural.

Y con una consideración acerca de la palabra, exclusiva protagonista del Diccionario de palabras para andar por casa, quedo satisfecho por ser testigo de la permanente inquietud dialectal en el marco del español. En mi magisterio docente, siempre presidió una máxima a la que supedité toda posterior filosofía lingüística: la palabra es pensamiento. Y es que entiendo que el significante, tan sometido a los avatares culturales, es el estímulo sensorial de una complejísima estructura psicológica que es la idea.

Donde no se registra significante, quiero creer que no hay signo lingüístico, concepto. Por eso, cuando consulto en este Diccionario voces como acucharrao, barcia y bardal, cabuche, champa, gañafá, nerdo o pacil siento por un lado, el acicate profesional de adentrarme por la aventura lingüística de su diacronía; por otro pienso que quienes las usan saben pensar y responder en su propio idolecto al 'fiasco resultado de una torpe restauración', a la ' náusea', al 'lindero natural que marca la propiedad campesina con matas silvestres', al 'guijarro arrojadizo que tiene forma fusiforme', al 'juego del zumbel', a la 'lesión ocasionada en la piel motivada por un arañazo', a la 'planta con propiedades medicinales, conocida también como hinojo', o al 'terreno elevado sobre la marisma, donde pasta el ganado', todo lo cual me mueve a considerar la riqueza de nuestra lengua acumulada en geografías regionales, a la espera de trabajos como el presente que, unido a los Atlas lingüísticos -ALEA, ALEANR, ALCat, ALEICan, ALPI...- existentes, ayuden a configurar la geografía de nuestras hablas populares para su conservación y continuidad.

 

Mariano de Andrés Gutiérrez
Universidad Complutense de Madrid

Manuel Garrido Palacios en EOM

© Mariano de Andrés Gutiérrez

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