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la
mirada remota
Alude con frecuencia, María Zambrano,
a la multiplicidad de la imagen. En ese monumento a la razón
poética o a la poesía del pensamiento que es su libro
Claros del bosque dice: "La
imagen, aun considerada en sí misma es múltiple, aunque
esté sola. La conciencia la sostiene sabiéndola imagen.
Y la posibilidad se abre a su lado; podría ser diferente
y es quizás así, tal como se da a ver. Su ser de abstracción
no le da fijeza, más que cuando un intenso sentimiento se
le une. Y entonces asciende a ser icono [...]"
Se amontonan los libros y los papeles cerca
y lejos del teclado y de la pantalla, los instrumentos que sirven
para construir este espacio.
Pasa el pensamiento de María Zambrano como una brisa suave
sobre esos ojos que nos ofrece Juan Barbagelata. Se multiplica el
color porque se multiplica la mirada, porque la imagen vuelve a
ser múltiple, y lo sigue siendo aun cuando haya ascendido
a una posible iconicidad.
Mirada, más que vista, mirada y reflexión,
después, y al tiempo, artesanía lenta, creación.
Son fragmentos del paisaje en el que se inscribe este número
19 de EOM. ¡Tanto quisiera o debiera ser escrito!, pero cuando
la revista ya está a punto de ser ofrecida, poco más
se puede añadir.
Y escribe María "La
soledad, aquella más pura no tocada por el afán de
independencia ni por el sentimiento de encontrarse aislado, la soledad
aceptada en el abandono, recibe el don de la mirada remota que la
sostiene."
Los papeles amontonados se han convertido en
páginas de EOM, los libros, en cambio, esperan una lectura
más atenta, han llegado de Colombia, de Perú, de España...
el tiempo siempre parece breve, siempre resulta escaso, en próximos
ejemplares habrá que retomar esos libros y ponerlos a la
vista, ahora toca mirar cara a cara al retraso y reconocer que poco
importa la fecha en la que el trabajo concluye, si el trabajo produce
satisfacción y, de nuevo, creo que EOM ha dado otro paso
con firmeza.
Junto a la revista aparece una nueva sección,
Espacios de autor, su primer protagonista es Antonio
Tello, escritor comprometido, poeta en el verso y en la novela,
hombre amable y entero, personaje entrañable entregado a
la palabra.
Pobre sería una presentación escrita al vuelo de este
arrebato final, mejor será viajar directamente a su universo
literario.
Envidio y aprecio los textos y las imágenes
que hacen posible estos ejemplares ajenos a los mercados y siento
la necesidad de recordar que éste debe ser nuestro mundo,
que éstos deben ser los materiales para construir nuestro
mundo, lejos del chapapote de fuel que ensucia nuestras playas,
del chapapote de lenguaje con el que nos ensucian los políticos,
de la miseria de las guerras que nos imponen los que prostituyen
la palabra y la existencia. Contra ellos vuelvo a María Zambrano:
"Pues que todo está
naciendo, aunque en nuestro humano tiempo dure tanto como el tiempo
concedido a cada vida. Allá en lo hondo, y más aún
sobre lo alto, planea el tiempo que separa y que tiende a la eternidad,
el tiempo que mana como agua junto al ser para alimentarlo. Y en
esta cripta del tiempo que mana penetra la mirada remota, calladamente."
Un abrazo,
Francisco
Javier Cubero
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