tú tan amada prueba a dormir bajo esos arcos
de fría soledad distante donde obligas
y alargas las vigilias de ése tu viejo amante
sin mostrarle piedad ni en sus sueños escasos
otras quizá se apiaden pero no tú ni en sueños
los años que le queden de amor muchos o pocos
cédelos a sus dioses y quizá su alma tenga
algo de paz entonces y estos versos recuerdes
con las primeras canas en las próximas nieves
a partir de una imitación de Calímaco y Asclepíades, hecha ‘de la mano’ de Salvatore Quasimodo
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