P O R T A D A    
Antonio Álvarez
de Arana
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del Pop Art
a Catalunya
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Hasta el 12 de septiembre de 2004
el Museu D'Art de Girona expone
EL LLEGAT DEL POP ART A CATALUNYA
,
gracias a su gentileza publicamos algunas obras
de la muestra y dos textos introductorios de
Antonio Álvarez de Arana, comisario de la exposición, y de
Imma Julián, catedrática de Historia del Arte
de la Universidad de Barcelona.

 

El llegat del Pop Art a Catalunya

Quiero que mis primeras palabras sirvan de agradecimiento para todas las personas que han hecho posible esta exposición. Artistas, coleccionistas, galeristas, críticos de arte, muchas con las personas que me han ayudado, unas con sus conocimientos, otras con sus vivencias, todas con su tiempo. A todos, gracias.

Al plantearme este reto, era consciente de la dificultad que entrañaba. A fecha de hoy, no se hecho ninguna muestra, más o menos completa, de lo que representó el Pop Art en Catalunya, siempre han sido exposiciones parciales. No quiero decir con ello que ésta sea una selección definitiva, ni mucho menos, queda mucho camino por recorrer. Para profundizar más, deberíamos hablar de Enric Sió y el mundo del cómic, de Gonçal Sobrer y el arte xava, de arquitectura y diseño, del Bocaccio y del Drugstore, de Estampa Popular, de la Nova cançó catalana... y, sobretodo, exponer dos o tres obras más de los artistas presentes en esta muestra, añadir nombres de quienes no hemos podido encontrar obras lo bastante representativas, como Olivares, Adserà u otros que, con toda seguridad, aparecerán a raíz de esta exposición y que esperamos recoger en una próxima más completa.

Estamos empezando a abrir la puerta a un momento que supuso un cambio de actitud en nuestra tierra, un momento olvidado en el campo de las artes plásticas, un momento con nombres propios con obra en diversos museos de todo el mundo, pero poco representados en su propia casa, y que casi siempre se han expuesto individualmente.

Han sido meses de investigación, recoger opiniones, y de completar la escasa documentación que se encuentra de esa época, básicamente constituida por obras en blanco y negro y de textos de las exposiciones realizadas en distintos lugares, como las galerías René Metrás, Sala Gaspar, Adrià, Lleonart, Belarte, las ediciones del MAN, o en el Colegio de Arquitectos de Barcelona.

Destacamos dos de estas exposiciones, por sus planteamientos innovadores. "Presencia 63", con Lluís Güell, Antoni Mercader y Jordi Gimferrer en el Museo Arqueológico de Banyoles, con un texto de Joan Brossa en el catálogo y conferencia de Cirici Pellicer, y la que se realizó en el mes de abril de 1964 en el sótano de la sala Lleonart de Barcelona bajo el título "Machines", con obras de Joan Escrivà, Antoni Mercader, Raimon Camprubí, J. Prats, Jordi Huguet, Antoni Muntadas y Jordi Galí. Acompañan la exposición un texto de Joan Brossa y música de Mestres Quadreny, Homs, Stockhausen y Eimert.

Obra de Antoni Padrós.

Durante los años sesenta se produce un cambio en todo el mundo. El arte, como siempre, refleja con fidelidad el momento histórico: una sociedad donde cada vez tienen más fuerza los medios de comunicación y el consumismo. Se empiezan a utilizar técnicas más propias del mundo de la publicidad que de la pintura, como los collages, las tintas planas o la fotografía. En nuestra tierra se dan factores determinantes que harán que este cambio sea distinto respecto a las obras producidas en el mismo período en Estados Unidos, Valencia o en el resto de Europa. La tradición artística, por una parte, hará que aquí no se olvide nunca la pintura, y esto, como ocurrió en el Reino Unido, causará un retorno del arte figurativo, un retorno a la imagen.

El otro gran condicionante ha sido el peso del arte abstracto en Catalunya, y un cierto desprestigio hacia la figuración. El arte nunca ha sido un camino unívoco, de una sola dirección. A lo largo de todo el siglo XX hemos podido constatar cómo en la misma época conviven obras de estilos bien diferenciados, y muchos han sido los artistas que han pasado del arte abstracto al figurativo sin ningún tipo de prejuicio, o que han trabajado con estilos opuestos a los que imperaban en su momento. Así pues, muchas de las obras que se pueden hallar en esta exposición conviven en el mismo momento histórico que la época dorada de la abstracción en Catalunya. se podría decir que fue una reacción contra este arte, que en aquel momento era el mayoritario.

No son pocos los artistas que a mediados de la década de los sesenta, cansados de la abstracción, se acercan a la figuración y a nuevas formas artísticas. Modest Cuixart, Josep Guinovart, Albert Ràfols-Casamada, Daniel Argimón y Romà Vallès proceden de la pintura matérica, y empezamos a encontrar en sus obras referencias explícitas al mundo que les rodea, a menudo a través de collages que nos muestran la guerra de Vietnam, al Che Guevara, a Martin Luther King o a los primeros astronautas. Otras veces incorporan elementos cotidianos en la propia obra. Representan un soplo de aire fresco en las tendencias informalistas del momento.

Estos artistas que hemos nombrado, junto con otros más jóvenes, muchos auspiciados bajo las figuras de Cirici Pellicer o Santos Torruella, son los artistas que nos corresponden, aunque es cierto que la influencia de los mass media y la sociedad de consumo están más presentes que nunca en el arte actual, como lo demuestra el hecho de que muchos creadores contemporáneos trabajan con elementos que proceden del Pop Art.

Obra de Silvia Gubern

Jordi Galí, Angel Jové, Silvia Gubern, Antoni Padrós y Albert Porta (conocido posteriormente como Zush y Evru) se han relacionado tradicionalmente con el crítico de arte Alexandre Cirici Pellicer, aunque, como dice Antonio Llena, compañero y conocido de todos, seria más correcto hablar también de las figuras del propio Jordi Galí y de Albert Ràfols-Casamada y de sus clases en la escuela Eina, con innovadores planteamientos didácticos.

El otro grupo de este momento lo apadrina Rafael Santos Torroella, y está formado por alumnos suyos de la Escuela de Bellas Artes de Barcelona. Eduard Arranz-Bravo, Rafael Bartolozzi, Robert Llimós y Francesc Artigau serien un grupo donde se hallaría también Gustau Carbó Berthold y Jordi Olivares, de quien nos hubiera gustado exponer su Homenatge a Berthold Brecht, en manos de un coleccionista particular. Debemos destacar la fábrica de Parets del Vallès, pintada por Arranz Bravo y Rafael Bartolozzi, y que en su momento llegó a tener amenazas de destrucción por parte de las autoridades, alegando que ponía en peligro la integridad de los conductores de la autopista. Por suerte, hoy sigue en pie, a pesar de haber cambiado de propietarios, y sus colores anuncian que estamos llegando a Barcelona.

La fábrica.

Un elemento diferenciador respecto a las obras producidas en los EE.UU. o en Europa en la misma época es el momento socio-político que se vive, bajo la dictadura de Franco. En nuestro país, la falta de libertad de expresión potencia la aparición de elementos alegóricos en todos los campos artísticos, pero también hace que muchos artistas se vayan.

Los conocidos como los catalanes de Paris son Antoni Muntadas, Jaume Xifra, Joan Rabascall, Antoni Miralda y Benet Rossell, que en 1963 ya estaban en la ciudad de la luz, llegando por distintas vías. Allí conviven con el Nuevo Realismo francés. Muntadas y Miralda, con sus idas y venidas, serán el puente con Barcelona. El primero está finalizando los estudios de ingeniería, u el segundo realiza el servicio militar en tres etapas. Sus primeras obras figurativas de soldaditos, contra el militarismo, son de esta época. Tanto Miralda como Muntadas se van un tiempo después a Nueva York.

Hemos incluido varios artistas con claras referencias Pop en las obras que realizaron en esta época, como Amèlia Riera y sus maniquís, de quien quisiéramos exponer la silla eléctrica, que se halla en la Fundación Vilacasas, o Iago Pericot, conocido sobretodo por su vinculación con el mundo del teatro. Carme Aguadé y su Grups de pressió, la obra más genuina del Pop Art catalán, según dijo Vázquez Montalbán en un texto del momento, también están presentes y, para finalizar, la figura de Carlos Pazos nos abre la puerta a las nuevas generaciones y el peso específico del Pop Art en su producción artística.

El visitante encontrará también a dos catalanes que estaban en Estados Unidos y, por ello, con más influencia del Pop norteamericano. Nos referimos a Josep Bartolí, exiliado por motivos políticos, y Josep Mimó, autor de un Marine que bien podría haber firmado el propio Andy Warhol.

Obra de Josep Mimó

De este momento cabe destacar la mayor identificación entre el arte y la vida. Todos los artistas que hallamos en la exposición militan con el arte. Es un momento de actitud y de lucha, y todos son plenamente conscientes de ello. Ha cambiado la relación del artista con la obra de arte. A partir de ahora, nos tocará más de cerca, y todo cambiará.

 

GIRONA POP

También hemos incluido a artistas de las tierras de Girona. Ciertamente, la lista podría haber sido más larga y, ciertamente, tendrá omisiones, pero el corte cronológico y las dimensiones de la muestra y del Museu D'Art de Girona han condicionado la elección, pero, a pesar de todo, la representación de Girona es importante.

Empezamos con Modest Cuixart. Su obra fue una de las que se expusieron en la galería René Metras en 1963, en una exposición que todavía se recuerda hoy por su atrevimiento. Aquellas muñecas pegadas son parte de la evolución del arte contemporaneo del siglo XX.

Josep Perpiñá nos sorprende con una obra llena de modernidad, como la de Josep Marqués que, como si se tratara de Warhol, nos ofrece la subida de Sant Domènec con cuatro monocromías, demostrando de nuevo su peso en el mundo de las artes plásticas de nuestra ciudad.

Sin duda alguna, la gran aportación al Pop Art catalán es la figura de Lluís Güell, autor entre muchas otras obras, de la Botigueta de la Cort Reial, homenaje a Gaudí, que esperamos no tenga el mismo destino que el Col.legi de metges. Artista directo, que ha trabajado y trabaja al margen del mercado artístico, exponemos una caja de letra y el fantástico Negre ferit de bala, una pieza que hace tiempo debería estar en un museo.

Otra gran aportación de nuestras tierras seria Paco Torres Monsó, como lo demuestran las diversas esculturas públicas que podemos disfrutar. Letras blandas donde juegan los niños, lápices en el Institut Migdia, son muchas las referencias al mundo Pop. A destacar de este momento su conocido Chupa chups, aunque Braços creuats y El mejor espectáculo del mundo nos definen bastante bien su larga trayectoria.

A continuación encontramos un grupo de artistas heterogéneo, de la misma generación que ha representado esta cambio de tendencias en nuestro país. De Josep Niebla presentamos Bésame mucho, un claro homenaje al mundo del star system de Hollywood, que contrasta con su línea de trabajo habitual, más comprometida, como los Caps de guerrillers morts, de Enric Ansesa, obra de contenido político.

Obra de Kim Domene

Narcís Comadira, Quim Corominas, una joven Montse Costa y Santi Roca Costa nos muestran distintas maneras de acercarse al universo Pop. Cada uno con su lenguaje propio, todos con personalidad definida.

Cierran este grupo de artistas de Girona dos voces críticas, Kim Domene con Sarrià de Ter, mon amour, una pieza muy directa y que todo ciudadano de Girona recordará, y praxis 75, grupo de trabajo formado por Lluís Bosch Martí y Pep Marqués, a quienes muchos definen como los Equipo Crónica de nuestra ciudad, con mucha carga política, siempre contra los totalitarismos y todo lo que representan.

Con una debida ampliación de obras y artistas, se podría hacer una más que correcta exposición de todo lo que representó el Pop Art en Girona. Queda pendiente.

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