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Poemas

Poema incluido en "Nuevos cantares en el continente latinoamericano", introducción y selección de Maurizio Medo.

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5.

Después de patear cráneos vacíos en las calles

tomar cerveza entre tus dientes

y contar tus vértebras en las mañanas

después de lamer tu espalda

como si fueran cuentas de un rosario

o perlas sobre el pecho decorado del sicario,

 

                                             ahora qué.

 

Así amanecí mirando al cielo

y desperté cubierta en mantos.

 

Yo era una virgen o algo así

provista de una pequeña estética

de admirar los cromos de los autos viejos

así me adelanté en la hornacina

y fui a caer de bruces en tus brazos.

 

Tus hombros y mis hombros eran todas las colinas

que circundan la ciudad que conocimos

y la ropa que lanzamos lejos

era como gente con el corazón vacío.

 

Juntos miramos el cielo

y vimos los jets en formación

y luego alzamos los brazos cansados.

 

Yo vi que tus costillas estaban completas

yo vi tu cuerpo

yo vi la muerte

yo vi el espacio

                                        aquí adentro.

 

 

14.

 

1. Un lugar para pasar la noche,

o un lenguaje para conversar,

caminando en medio del desierto, o taladrando sueños

sin contenido

como ir durmiendo o mirando pasar las nubes sobre la noche

igual que un recolector perdido,

mirando sobre la oscuridad de las cabezas alzadas

o a través de una botella rota

hacia un horizonte de mínimos resplandores,

aunque murmurando nuevamente oraciones iluminadas

sobre los pastos de los pastos

haciendo medallones de los restos de tus antepasados

pronunciando nombres

pero en silencio como un vampiro Fantasmagórico

sobrevolando los sueños otra vez

y absorbiendo la sangre de sus propias muelas,

como si fueran las muelas rotas de otro y por eso

sin mayor identificación ni huella

de gente sin esperanza pero sin pena

repitiendo todavía

nuestros hijos, según oigo, no son un montón de huesos,

ni son siluetas cuidando el atardecer desde la procesión

ni repitiendo los pasos de nadie, sólo los nuestros.

 

2. Personas buscaban salidas sobre la superficie del mar,

nadando, pero pensando en silencio y con dificultad,

esperando que las aguas se abrieran como un par de labios

o como si pudieran pronunciar un rezo

estrecho y callado, aunque eficaz.

 

Personas miraban de frente hacia el cielo

en espera de la respuesta

pero la respuesta se hizo esperar

durante años.

 

Personas entraban jugando desde la orilla,

nadaban un rato y regresaban cansados a dormir la siesta,

 

mientras dormían la arena y el viento

los iba borrando.

Joven arqueólogo de estos mares

bucea en la arena buscando los restos

pero los restos son huesos y son arena

son cristales y tiernas manualidades, rosarios y cal

pero no cruces

las cruces aún no existían, sólo la arena.

 

Mismo Chavín o más bien misma Necrópolis,

nadie sabe de qué murieron.

Todos asumieron una posición, algo ambigua

pero esencialmente fetal frente a la muerte

 

trying to born again, carnal

aunque, pinche losers, la arena los fue tapando

durante años.

 

Sobre la cima de ese lugar

un hombre camina solitario pateando montículos de basura

radioactiva, luminiscente o decorativa

armado de un arma veloz, de un rayo paralizante,

de un alfabeto hecho de gestos,

de formas de transformar la pobreza

en otra.

 

3. No mucho más abajo

respiran con dificultad su muerte los muertos,

decorados de esqueletos, de moluscos y guijarros.

 

Esta arena, este viento que circula entre tus manos

es cristal de hueso puro, murano desestimado, aunque translúcido,

tristes poemas, puras baladas, puro ceramio.

 

 

(de Una procesión entera va por dentro)

 

 

 

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