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me
gusta en la playa
espantar a las gaviotas
aunque no son gaviotas
sino otro pájaro
y aunque no sé si realmente las espanto
o sólo vuelan
porque tienen que volar
y es que en la arena de la playa
uno tiene todo el derecho de ser niño
aún cuando pasa la mujer bonita
y ni te mira
uno tiene todo el derecho de ser
niño y embarrarse a propósito
cual si fuera la más dulce
inocente e infantil casualidad
En Lo torpe, 2001
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