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Oficio
de
cuentista
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Por la tercera
a mano derecha, luego a la derecha otra vez y...
No, por la segunda hasta esa bocacalle que...
Mentira, salió de aquella plaza hasta
la esquina de la farola y torció metiéndose por el
callejón...
¿Usted qué va a saber?. Yo
les vi salir de la tienda de comestibles para meterse por la de
aquel toldo a rayas, ve usted, amarillo, y siguieron hasta la parada
de autobús para coger...
¡Yo me choqué con él!,
iba por cigarrillos y me lo topé donde Santos, vino de allí,
no de allí, y torció por donde dice ese señor
porque yo me fijé en una muchacha en ese momento que se subió
en una furgoneta de unos diez años...
Era un nuevo modelo rojo.
No, llevaba gabardina.
¡Usted acaba de llegar!, llevaba una
capa inglesa crema y el sombrero por poco le vuela...
¿Están tontos?, no era un hombre,
era una mujer, y menudas piernas...
Un hombre de unos cuarenta.
Con guitarras y panderetas...
Eran las piernas, como dice ese señor.
¡Mujeres!... Fue un hombre en traje
negro y pañuelo rojo de seda que pidìó un taxi
a la altura de...
Yo creo que iban en grupo, no sé...
Un perro.
¿No se fijaron cómo corría?,
seguro que era el guepardo de la del 4º exterior, habría
que llamar por teléfono...
¿Qué dice, hombre?, yo estoy
por jurar...
¿A que sí?, a mi me atravesó
un aire y olía a lavanda y algunas hojas del suelo se arremolinaron
a su paso cuando torció a la izquierda...
¿Ve como era a la izquierda?.
En un taxi.
Por teléfono.
¡Era un viento!
Tenía el pelo rizado y suelto y era
muy guapa.
Si era un hombre horrible, cállese...
Quizá fuera un...
¿Con deportivos y vaqueros?.
Hasta el kiosco de prensa...
...con unos dientes...
Por favor, perdonen, perdonen...
Todo el mundo calló y me miró
sorprendido.
¿Vieron ustedes pasar por aquí
un cuento?.
©
B.
del eMe
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