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Catherine
Pozzi nació en pleno corazón de París,
en el número diez de la Place Vendôme, el 13 de julio
de 1892.
Su padre era un célebre cirujano de origen protestante, creador
de la ginecología, senador y poeta parnasiano; su madre,
una rica heredera de una de las principales familias católicas
de la burguesía lionesa. Según el señor Painter,
siempre fiel a su afán de buscar un modelo para cada uno
de los personajes de À la recherche du temps perdu,
Proust se habría inspirado de Samuel Pozzi, colega de su
hermano Robert, para su pretencioso y torpe doctor Cottard. Sea
como sea, desde su niñez Catherine Pozzi se encontró
inmersa, gracias al frecuentadísimo salón de sus padres,
en el inteligente y no poco mundanal ruido del medio más
selecto de las letras parisinas. A los diez años comenzó
a escribir un Diario que continuó hasta su muerte y que fue
publicado por primera vez en 1987. Tras una adolescencia marcada
por una serie de crisis decisivas, familial, sentimental y religiosa,
se casó en 1909 con Edouard Bourdet quien muy pronto se transformó,
debido a una obra de teatro en que pintaba el fracaso de su matrimonio,
en uno de los dramaturgos con más éxito de aquella
época. El progresivo alejamiento de su marido, el nacimiento
de un hijo, y la entrada de la tuberculosis en su vida, provocaron
un cambio radical en la existencia de esta joven mujer célebre
ya por su elegancia: Catherine Pozzi se dedicó entonces de
lleno a los estudios y adquirió una tan vasta como inesperada
cultura en ciencias, filosofía e historia de las religiones,
que produjo, a menudo, la admiración y aun el espanto de
sus contemporáneos.
Fue en junio de 1920 cuando tuvo lugar el encuentro fundamental
de su vida: conoció a Paul Valéry con quien mantuvo,
durante casi nueve años, una tormentosa relación tanto
amorosa como intelectual. Ya gravemente enferma, se dedicaba por
entonces a la composición de un ambicioso ensayo literario
al que había llamado "De libertate". De
este libro que nunca llegó a terminar y que consideraba la
justificación de su existencia, sólo fueron publicados
extractos con el evocativo título de "Peau d'Âme",
un año después de su muerte.
En 1927, Jean Pauhlan publicó en la prestigiosa Nouvelle
Revue Française, firmado por un cierto C.K., un relato,
Agnès, que suscitó la curiosidad y
la admiración de sus contemporáneos. En 1929, Pauhlan
volvió a publicar en la N.R.F., pero esta vez con el nombre
de Karin Pozzi, un poema de una inusual perfección: Ave.
Fue solamente en los últimos años de su vida que Catherine
Pozzi escribió los seis poemas que han hecho de ella una
de las voces más altas, solitarias y misteriosas de la poesía
francesa del siglo XX. En noviembre de 1934, sólo unos días
antes del fin, dejó anotado en su Diario: "He escrito
Vale, Ave, Maya, Nova, Scolopamine, Nyx. Querría que
se hiciese una plaqueta con ellos. No fue con más palabras
que Safo ha atravesado el tiempo".
Catherine Pozzi murió en París, el 3 de diciembre
de 1934.
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