Laurie
Anderson dijo una vez, "el paraíso es un lugar como en
el que vos estás, pero mucho, mucho mejor".
Al
recordar esto que había leído, pensé en cuál
sería el paraíso de los argentinos, el lugar ideal que
está mucho mejor que ahora y aquí.
Me
sentía cual hijo de Judea perdido en el desierto, buscando
la tierra prometida.
Con
la necesidad de encontrar al profeta.
Y
el profeta estaba. Y dijo "vendan y disfruten" .
1991
fue el año de convertibilidad, uno a uno, privatización.
Soñamos
gastar en autos y viajes.
El
95 pidió la reelección y el profeta apoyado por los
apóstoles, nuestros diputados y senadores dio su mensaje, "vended
aún más, el alma, si fuere posible" y el temor
a la inestabilidad, las compras a cuotas y unos sueños que
planean más bajo lo hacen posible.
Hoy
nuestro imaginario varió, a cosas más elementales.
Comida.
Dignidad. Trabajo. Y ellos vienen por más.
Comenzamos
a sospechar que los apóstoles trabajan para afuera y que solamente
tienen como modelo a Judas.
Ah! Y la tierra prometida, sigue siendo Miami.