14
septiembre 2002

 

Adrienne
Monnier

   


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14
septiembre 2002

Adrienne
Monnier

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Adrienne Monnier tenía veintitrès años cuando abrió su librería en el número 7 de la rue de l'Odéon de París.

Adrienne Monnier con Sylvia BeachEn 1917 conoce a la que será su íntima amiga, colega y cómplice literaria, la americana Sylvia Beach, con la que compartirá su vida durante diecisiete años. En 1919 Sylvia Beach abre una pequeña librería inglesa en la rue Dupuytren y pronto se instala exactamente enfrente de la librería de Adrienne Monnier, en el número 12 de la rue de l'Odéon. Las librerías gemelas "La Maison des Amis des livres" y "Shakespeare and Company" serán hasta el inicio de la Segunda Guerra Mundial, dos magníficos y célebres salones literarios que reunirán durante más de veinte años a toda la vanguardia europea y americana. Citemos sólo algunos nombres: Gide, Valéry, Larbaud, Claudel, Gisèle Freund, André Breton, Gertrude Stein, Hemingway, George Antheil; y tantos otros, y Joyce. Joyce, cuyo "Ulysses" fue publicado por Sylvia Beach en 1922 luego de ser rechazado por todos los editores y cuya primera y admirable traducción-recreación al francés fue comenzada del otro lado de la rue de l'Odéon por Valery Larbaud.

Adrienne Monnier con Sylvia Beach y James Joyce.

Adrienne Monnier también dirigió una revista, Le navire d'argent, en la que publicó, con su proverbial generosidad, a todos los escritores que amaba. Fue en esa revista, por ejemplo, que Saint-Exupéry publicó su primer texto literario. Por otra parte, la excelencia literaria era para ella el único criterio de selección. Entre los amigos de la casa y colaboradores de la revista podía encontrarse a los escritores más disímiles y aun opuestos: el escéptico Paul Valéry, el contradictorio y siempre fascinante André Gide, el pagano Saint-John-Perse, el ferviente católico Paul Claudel, el revolucionario Louis Aragon, el dulcísimo Apollinaire, y hasta el lejano Alfonso Reyes, embajador de México; y así podríamos seguir hasta cubrir casi todo el espectro literario y aun musical de la época.

Adrienne Monnier.Adrienne Monnier nos ha dejado sus recuerdos de librera y un, desgraciadamente, pequeño volumen de poemas que, a pesar del entusiasmo que provocó en Valery Larbaud, permanece como uno de los capítulos mas desconocidos y solitarios de la poesía francesa de la primera mitad del siglo XX.

Adrienne Monnier se quitó la vida en 1955.

 

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