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ALEXANDER
DE BRUCCO EN MÉXICO
Fernando
Romero Bernabé
IV Encuentro Internacional de Escritores
México, 2002
El
poema es un símbolo y el poeta su vehículo,
así pues gracias al otro, al símbolo, ese que
es insustituible puede el poeta alcanzar por un breve instante
a ser él mismo o nadie.
Escribimos
para ser lo que somos o para ser aquello que no somos. En
uno y otro caso, nos buscamos a nosotros mismos.. y si tenemos
la suerte de encontrarnos -señal de creación-
descubrimos que somos un desconocido. Siempre el otro, siempre
él, inseparable, ajeno, con tu cara y la mía,
tú siempre conmigo y siempre solo.
Así
pues Memorias de Alexander de Winston Morales
Chavarro proporciona una nueva posibilidad, una búsqueda
para lograr una coexistencia sana y luminosa y establecer
un encuentro fecundo y vital dentro de la poesía, que
nos permita ser plenos. sin un tú, el yo no es nadie
parece decirnos Winston Morales y ésta no es más
que la necesidad de experimentar el encuentro con el otro,
un encuentro que como se lee en sus poesías es un encuentro
luminoso y que plantea como una experiencia vital que conlleva
a la posibilidad de la realización , en dónde
sea de esta relación.
En
todo esto se puede ver que la poesía y en general toda
la literatura, sigue siendo una forma de permanecer más
allá del tiempo y posibilita volver una y otra vez
sobre los textos y siempre existirá la posibilidad
de recrear de una manera más amplia y de descubrir
nuevas clases, nuevos significados y sentidos.
¿Qué
es la literatura sino la voluntad y más radicalmente
la necesidad de transmisión de una experiencia vivida
por alguien? En ese sentido todo escritor y todo lector saben
algo que es fundamental: que tanto el escritor como el lector
ponen en juego mecanismos de la memoria que son la ayuda necesaria
para la decodificación de los símbolos inmersos
en el arte.
Hay
que admitir que algunos seres humanos, los poetas, los artistas,
esos rebeldes irredentos, aún conservan su capacidad
de asombro y al hacerlo poetizan, divinizan, idealizan y hasta
profetizan.
Esto
es así gracias a seres humanos que no se conforman
con el mundo en el que viven, no se resignan a tener la vida
que tienen y se revelan ante ella creando, dando vida a un
mundo distinto, aunque sea sólo en el espacio de su
creación.
Es
decir, Winston Morales Chavarro es poeta-artista en cuanto
que crea nuevos mundos, cuando imagina y desea mundos diferentes
y al hacerlo traspasa sus propias circunstancias y limitaciones
y descubre que la vida más que una sustancia es primero
que nada una experiencia compleja y maravillosa.
Demos
la bienvenida al mundo poético del escritor colombiano
Winston Morales Chavarro y a sus Memorias de Alexander
de Brucco.
Fernando
Romero Bernabé
IV Encuentro Internacional de Escritores
México, 2002

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