Winston Morales Chavarro        
    Aproximaciones a la obra de
Winston Morales Chavarro
   
   
     

VIAJE POR SCHUAIMA

Esmir Garcés Quiacha
Poeta y periodista

 

La Poesía es arte que se manifiesta por la palabra, como la música es arte que se manifiesta por los sonidos, y la pintura es arte que se manifiesta por los colores y las líneas. (Jonhanne Pfeiffer). En este aspecto analizar y conceptuar la obra poética de Winston Morales, significa el preámbulo del lenguaje como creación de lo estético.

Para hablar de su libro De Regreso a Schuaima, el poeta ha gestado un mundo mítico anterior, iniciado con "La dulce Aniquirona", mujer de cuya referencia se tiene como extranjera, diosa de los laberintos de la vida y la muerte; en sus múltiples invocaciones, el poeta le pide que le permita entrar a su reino:

Déjame partir amada forastera
El tren de Schuaima sale a las nueve
Y yo aún conservo tres tiquetes de regreso.

El aeda sabe que ha sido elegido y será visitante de sus mundos, como lo hiciesen los dioses griegos con Odiseo. La mujer que tanto ha evocado, ahora se ha vestido de música blanca y lo ha tomado de las manos, a la espera de que se abran los laberintos de la oniris y las puertas de los espejos del cosmos, que lo han de conducir al lugar que tanto ha deseado el poeta; pero antes, el invitado será bañado y purificado en la luz de las aguas del río Rogitama.

El visitante ha llegado a Schuaima, mundo desconocido y misterioso, un extranjero salido de las aguas de Calixto, el río más grande y sagrado que tiene ese sitio; un río que baja por los llanos y montañas como muchachas desnudas con trenzas de agua en sus bocas, donde los hombres moribundos van a dejar sus recuerdos y sus rostros. Es la exigencia que le piden al visitante, salir de las aguas del olvido y reencarnar en espíritu purificado y despojado de todo pasado. Lo primero que hace el extranjero es percibir los elementos atmosféricos de Schuaima:

Esta tierra tiene un viento esmeralda(...)

Siempre llueve en Schuaima
Siempre ese precipitarse de los cielos a la tierra(...)

Yo del mar de Schuaima
De sus alas subcelestes
De su música salada(...)

Nubes que gravitan por los mares...
Saboras, oloras, espesas
Salutíferas como la leche de la lluvia(...)

El forastero perfecciona su olfato y va tras la leyenda de las piedras de Schuaima, que son como perlas o montañas desnudas, petrificadas por las leyes alquimistas, puntos de equilibrio entre la sabiduría y la historia. En sus largas caminatas toma contacto con los pájaros y los describe como los habitantes de la memoria el bosque:

Pájaros ataviados de luz...
Mundos posibles en el crepitar de sus alas lluviosas;
Pájaros que parecen nubes de Yarumo y trigo
Remontando su vuelo
Por bosques de arrayanes y dindes balsámicos.

Como en toda génesis, y después de algún descanso, el visitante va tras el encuentro de sus habitantes, pobladores de Schuaima muy distintos a los congéneres humanos, poderosos hombres y mujeres, afroditas de la luz y la sombra:

Hombres que antes de madera fueron barro
Antes de ceniza fuego...
Son hidalgos,
Guerreros besados por el sol(...)

Sus mujeres son mariposas y danzarinas de fuego, que habitan los obscuros espacios del bosque, son muchachitas hechiceras, tal vez las hermanas menores de la Dulce Aniquirona.

Como en todo mundo complejo, revela la existencia de Oáma, la maga como es considerada en Schuaima, diosa suprema de las leyes del cosmos; esta deidad puede ser comparada con la energía del sol, es la que imparte el orden y el equilibrio de la vida. También se encuentra el mago Yhoma, que connota la luz sobre la noche, al parecer es el enviado de la luna y el encargado de reinar en el valle de las sombras. Por último, al extranjero le es revelado el secreto de la alquimia y la muerte para la cadencia y el retorno de los otros mundos, los hilos claro-oscuros tejidos por el manto de los sueños:

Uno puede pensar que ella es nuestra sombra o nuestro sueño,
Quizás una hermana mayor
Que hace mucho abandonó la casa(...)

Para conceptuar todo este mundo mitológico, el poeta ha tenido que trasegar por los caminos del misticismo, como herramienta para dar respuesta a sus interrogantes personales con respecto a la vida, la muerte y el universo. Muchos de los escritores y poetas también han trasegado por el mundo de los espíritus, fue el caso particular de Novalis, Blake y Yeats, este último argumentaba: "Yo tengo fe en la práctica y en la filosofía de lo que hemos convenido en llamar magia, y en lo que yo tengo que llamar evocación de los espíritus, aunque desconozco lo que estos son; en la capacidad de crear ilusiones mágicas, en la visión de la verdad, en las profundidades de la mente cuando nuestros ojos están cerrados".

El poeta Winston Morales nos ha hecho regresar al mundo de lo extrasensorial para crear un mito o un punto de partida que pueda revalidar la experiencia humana en este siglo, contradictorio y caracterizado por la mecanización de los sentidos. De esta manera, la obra poética toma el camino místico. Por un lado desde lo alquímico como experimentación y transmutación del pensamiento para alcanzar el estado absoluto de las cosas y de la vida y, por el otro, el poeta se acerca a la magia y toma los elementos esotéricos, oníricos y visionarios para penetrar el mundo cifrado. El poeta sabe que la combinación de todos estos elementos serán fundamentales para construir el conocimiento humano, de un tema que ha sido relegado y excluido de los pensamientos materialistas y religiosos. Sin embargo, la obra poética De Regreso a Schuaima está contemplada desde la clarividencia, las imágenes hechas visión por intermedio de la oniris, algo sorprendente para la literatura, es posible que estemos ante una revelación o una profecía:

Soy la nada y lo absolutamente negro
El águila de oro de los antiguos iniciados,
El mensaje sugerente de los astros(...)

Soy el extranjero que remonta el Rogitama en barco:
Los países se abren a mis ojos
Como gigantescas puertas de luz
En donde me someto a una visión total,
A una magna sabiduría
En donde el tiempo deja de fluir
Como círculos en un presente eterno
Para ser observado
Con los ojos de la eternidad
Con las alas esféricas y adyacentes de la alquimia.

El poeta no ha escrito su obra por azar, sino que obedece a un mandato de las fuerzas sobrenaturales:

Hombres sabios que me contemplan por el espejo
que asoman sus manos fantasmales
por la boca de los cuadros.
Hombres que reposan con su imagen de iniciados,
De videntes,
Transeúntes de las noches olorosas
Antiquísimos poetas, pasajeros de los astros;

Ojos de agua, manos de fuego
Dulces voces del viento
Llegan a mi casa
Como un soplo
Como un silbo bordeando el bosque e los sueños(...)

El poeta Eluard ya nos había advertido de la presencia de otros mundos en éste. El escritor Winston Morales ha tomado los hilos de la poesía, la metáfora hecha imagen y concepto para indicarnos que complejo es construir un mundo, un mito, un sueño.

 

Esmir Garcés Quiacha

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