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Desempleados
Crece
la fila de insensatos postulantes que intentan llenar la vacante;
llegan desde diversas latitudes montones de necios aspirantes;
el desfile de los ineptos que quieren ocupar el puesto aumenta
día a día. Todo por un rumor que inició
Nietzsche, diciendo que un alto cargo había quedado
vacío tras la muerte de quien lo desempeñaba.
(De
la serie Capas de Concreto)

La
otra mejilla
Aguardo
por ti en este oscuro continente, desde el panóptico
de tu soberbia veo que llegas; te escucho subir de dos en
dos lo escalones y percibo tus jadeos en el pórtico.
Acá adentro todo es brumoso. No te atreves a tocar,
titubeas entre timbre o golpe y te decides por abrir cinco
luces en la puerta con las detonaciones de tu desprecio. Entra
hermano, adelante, hace tiempo te esperaba. Oculta estaba
la quijada entre el tambor de ese revólver, pero con
el primer disparo confirmé tu nombre. Pasa Caín,
estoy dispuesto.
(De
la serie Capas de Concreto)

Evidencia
Entonces
Eva dejó la quijada del burro en la mano del dormido
Caín.
(De
la serie Capas de Concreto)


Bebe
Querida
Doncella, zambúllete a ojos cerrados bajo las aguas
del Rin, acaricia el agua con tus movimientos rítmicos,
danza y canta en el borde de las olas y espera confiada que
ellas giren a tu alrededor como lo hacen los planetas en torno
al sol. Tu tristeza sólo es la sombra del miércoles,
espántala en el recuerdo de cuando fuiste hija de la
niebla, pasa cabalgando sobre ella bajo el puente del arco
iris, sin desfallecer un segundo. Empuña tu ira para
guardarla en la funda de la indulgencia; comprende la enorme
ventaja que entraña el olvido y toma de la copa mágica
que calma la sed de verdad, esa que una vez despertada, nunca
se apaga hasta que es satisfecha. Bebe.
(De
la serie Cuentos Interruptus)

Prisa
Partiré,
dejándote impaciente de mi veneno. No pretendas atrasar
la presurosa clepsidra sin retorno, permite que su progresión
deje vacío tu suplicante vaso. En esa sed también
es posible tregua, reserva cada gota; emplea las pavesas surgidas
del deleite de los nudos para incinerar el hastío a
que invita el despertar. Deja que la lejanía destroce
los mimos canjeados por pasión. Soporta la nostalgia
que me concederá otro aire y renueva tus caprichos
para el reestreno.
(De
la serie Cuentos Interruptus)

Tiempo
completo
Con
el índice te marco en cada caricia y juega mi lengua
pulsando el botón que urge tus pasiones. Quiero desfogarte
en el circular movimiento de un sondeo entre gemidos, cuando
tropiezo con el nido del escorpión que aplaca tu amnesia.
Me desvanezco y te acentúo al entregarte completa,
tal cual te he recibido. Oscila el péndulo en la permanencia
de la vivificante aleación y en su suspenso, quiero
dar fe que usas al límite tu capacidad instalada.
(De
la serie Cuentos Interruptus)

Bandido
Me
marcho de mí para buscarme y en mi ausencia el carapacho
es invadido por rutinas que creía extraviadas, las
exhorto a que preparen su escapatoria en el punto de fuga.
En el éxodo de los anticuados fantasmas consiento abrir
el portón a la antorcha que purifica y en fascinante
peregrinación sus chispas inundan los rincones vacantes.
Ya con el cascarón restaurado y en el preludio de mis
justificaciones preparo coartadas porque te intuyo distante,
pero ninguna será macizo escudo ante tu flameante ultimátum;
en el fragor de las hostilidades recuerdo aquel pacto y desvaneciendo
la amnesia del sacrilegio se me escurre un te quiero que te
derriba. Percibiéndote postrada pero al acecho, recurro
a mi honestidad y asesto el golpe de gracia: te acaricio con
la certeza que será mayor tu indulgencia al no haber
evidencia de delito.
(De
la serie Cuentos Interruptus)

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