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1.
Informe del Gerente a la Asamblea Anual
Señores
accionistas:
De todos ustedes es bien conocido que en el último
lustro la recesión de la economía llevó
a numerosas compañías en el país al concordato
o a la liquidación. La desocupación llegó
a niveles históricos y el establecimiento de nuevas
empresas fue escaso.
En ese panorama, tildado por muchos de inadecuado para la
inversión, iniciamos hace dos años nuestras
actividades con el impulso decidido del Fondo de Gestión
Social del Grupo Noel, convencidos que precisamente las actuales
condiciones eran las propicias para La Delicia.
De acuerdo con el Plan de Acciones, en los primeros meses
ofrecimos comida china únicamente, y sin lugar a dudas
esa fue una orientación correcta. Lo demuestran los
índices tempranos de satisfacción obtenidos
en los sondeos que difundimos en reportajes publicitarios
en distintos diarios.
Permítanme recordarles algunos detalles. En el reportaje
publicado en El Tiempo se condensó la opinión
general de los comensales y uno de ellos dice: "Recibimos
grandes platos de arroz rojizo y revuelto con fajitas de carnes
o raíces y platos de chop suey rebosantes de verduras
y fajitas".
Nuestro arroz se caracteriza destaca otro de los comensales
por el agradable sabor del calentado y se sirve "humeante,
tostadito y seco, acompañado de un vaso de pepsi o
coca cola fría". Y para granjearnos el ánimo
nacionalista de los desocupados, se destacó en infografías
que entre nosotros nunca han trabajado extranjeros. El redactor
concluye: "No aparece ninguna vinculación de chinos
o en general de orientales reportada a Extranjería".
Además, se le hizo despliegue a que nuestros establecimientos
no se anuncian con el tipo de caracteres y colores que caracteriza
y populariza a los establecimientos chinos. "Desde el
comienzo se recalca han sido ese conjunto de vistosas casetas
amarillas que todos conocemos y que dan la sensación
al desprevenido de tratarse de negocios de comidas rápidas".
Ofrecer al comienzo únicamente platos chinos fue también
beneficioso para La Delicia por el arraigo popular de esa
comida, apetecida por su abundancia, composición a
base de mezclas y fuerte color. Eso nos permitió comenzar
asegurándoles a nuestros comensales una adecuada y
bien promocionada sensación de llenura.
La comida se la adquirimos directamente a los restaurantes
chinos y nuestra labor se ha concentrado en revolverla y calentarla
hasta dejarla a punto. Y al no depender de intermediarios,
el precio por kilo de arroz o litro de sopa unidades
de medida y únicas descripciones que se registran en
los libros siempre ha sido módico.
Siguiendo el Plan, a fines del primer semestre debíamos
diversificar la carta y así se hizo. Concertamos transacciones
con grandes proveedores de pollo en su mayoría
cadenas de asaderos, arroz, salchichas, pan y salsas,
y distribuimos una modalidad de parrillada con cartílagos
y tuétanos y extremidades esponjosas de los huesos
inferiores, junto con pescuezos, cabezas, costillares, patas,
puntas de alas, piel y vísceras, alguna que otra porción
pulpa, y papa a la francesa y yuca. Todo al horno, troceado
a la medida del grosor de un dedo, y acompañado de
crujientes pegas de arroz blanco provenientes de diversos
proveedores, ají y guacamole un tanto rancios,
y del acostumbrado vaso de pepsi o coca cola fría,
bebidas de las cuales sin embargo debo reconocerlo
algunos habituales se han quejado por hallarlas siempre desgasificadas.
A la vez empezamos a distribuir al desayuno una torta de huevo
apanada, con jugo de naranjas un tanto picante, y, a la cena,
perros calientes hechos en pedazos de pan con salchichas en
rodajas rostizadas y bañadas en una mixtura de mostaza
y salsa de tomate, también con pepsi o coca cola.
Antes
del tiempo previsto, pudimos dar por completamente superadas
las dificultades iniciales que significaba ser pioneros como
empresa administradora de comedores abastecidos de sobras
de restaurantes y de familias pudientes afiliadas, para la
alimentación de los hambrientos.
Buena parte de los miles de kilos y de litros de restos de
alimentos dejados a diario por los comensales en restaurantes
y casas de familia durante las horas de comida, que al momento
de la constitución de la empresa se perdían
en su totalidad sin ningún beneficio, hoy están
a nuestra entera disposición para los fines de la empresa.
No van a dar a los sifones y rellenos sanitarios, mientras
grupos de menesterosos deambulan por las calles mendigando
y acosando a transeúntes y conductores de vehículos.
Está organizada la manera de acopiarlos y, tras los
rigurosos procedimientos de esterilización que les
aplicamos, validados ya por el INVIMA, los servimos debidamente
aderezados.
La labor de acopio de sobras y su suministro implica diariamente
como mínimo la realización de las siguientes
actividades:
Recepción gratuita. Los pudientes afiliados
las guardan y mantienen listas. Y se ha logrado la colaboración
y asesoría especializada de las empresas contratistas
del servicio público de aseo. Así que, siguiendo
a los grandes carros recolectores que cumplen sus recorridos
de limpieza general, van furgones de La Delicia modelos
reparados que diversas entidades nos han cedido en comodato,
y los mismos operarios de los recolectores acarrean las sobras
hasta nuestros furgones.
Esos
restos se registran como donaciones. Los asientos están
debidamente documentados con anexos en los que se detalla
la relación tanto de compañías comerciales
como de personas naturales y organizaciones civiles que las
hacen.
Ejecución de los contratos de suministro.
Aprovechando también los recorridos de los carros recolectores,
los proveedores comerciales deben entregar los restos en cantidades
determinadas y debidamente seleccionados y empacados o embotellados.
Preparación
y distribución. Las provisiones recibidas se someten
a los minuciosos procesos de esterilización y de control
de calidad y al aderezamiento necesario a cualquier comida.
Por eso seccionamos y horneamos los restos de pollo y de salchichas
y los de huevos se apanan haciendo uso de los kilos de migas
reunidos. Todo se reparte en platos y con cubiertos desechables,
acompañados de suficientes servilletas, elementos de
servicio provistos por empresas del ramo de sus inventarios
que no pasaron las pruebas de control de calidad.
Y
aunque el Balance y el Estado de Resultados de estos primeros
ejercicios muestran que no ha sido fácil mantenerse,
la empresa ya logró estabilizarse. A los recursos del
capital privado inicial y los réditos de las inversiones,
se les añadieron partidas de la Alcaldía; cuidándonos,
en todo caso, como se aprecia en las notas al Balance, que
fuera en proporción tal que no se afectara el régimen
privado de la sociedad. Como es comprensible, aparte de los
beneficios propios de la inyección de recursos líquidos,
la participación pública nos ha significado
apreciables ventajas administrativas y de acceso a servicios.
Por lo demás, de acuerdo con el Plan de Acciones, el
año pasado organizamos con excelentes resultados el
Banquete del Millón. Contando con un amplio cubrimiento
periodístico reunimos a los connotados del espectáculo,
los medios, los gremios, el gobierno, la política,
la industria y el comercio, quienes sufragaron el millón
de pesos establecido para el consomé con pan y vino
que les sirvieron varias reinas de belleza.
Así mismo, pusimos en circulación a través
de los establecimientos financieros los Bonos de Alimentación,
vendidos al público dispuesto a hacer la caridad de
dárselos a los mendicantes para que éstos nos
los entreguen a cambio de su manutención.
Y la que se perfila como la más productiva fuente
de sostenimiento ofrecimos mensajes publicitarios por
correo electrónico, en asocio con las Naciones Unidas.
El interesado va a la dirección http://www.thehungersite.com.
Se ve un mapa en el cual se ilumina un país cada 3.6
segundos: indica que alguien acaba de morir de hambre en ese
país (según las estadísticas). Se hace
clik en el cuadrito que se ve en medio del texto que hay debajo
y así se financia sin costo alguno para el colaborador
un plato de comida para un hambriento. Lo pagan las empresas
a cambio de que las dejen poner su logo en la página.
Se ve qué empresas son cuando se haya hecho clik en
el botón. Y sólo se puede hacer clik una vez
por persona y día.
A los buenos resultados financieros se agrega que nuestros
costos administrativos y operativos son sensiblemente menores
a los de los restaurantes de pudientes, tanto por el bajo
precio de los insumos y las amplias donaciones, como por el
apoyo que se recibe de toda suerte de ligas, clubes y organizaciones
civiles especialmente Leones, Rotarios, Voluntariados
y Asociaciones de Caridad, parte de cuyos miembros cumplen
con las exigencias de sus impulsos altruistas trabajándonos
en forma gratuita algunas horas.
Y siguiendo el Plan de Austeridad, se suspendió la
inclusión de nuestros establecimientos en el directorio
telefónico y el anunciarlos por los medios, porque
ya los hambrientos los conocen y hemos concluido la afiliación
de los pudientes, cuyo número es fácilmente
atendible de manera personalizada.
Todo eso nos ha permitido cumplir satisfactoriamente las metas
que se habían trazado, e incluso algunos indicadores
presentan un buen comportamiento antes de lo previsto. En
ese sentido, a los señores accionistas se les suministró
el anexo estadístico que refleja los primeros índices
sostenidos de obesidad.
2. Dictamen del Revisor Fiscal
Señores
accionistas:
El informe presentado por el Gerente a consideración
de ustedes es a nuestro juicio exacto y por eso los Estados
Financieros cuentan con nuestra aprobación.
A lo dicho sólo resta agregar que en buena medida el
apoyo a la empresa es el fruto de la amplia difusión
que se hizo de la cláusula estatutaria de abstenerse
durante un decenio de repartir las utilidades que se obtengan,
y, en cambio, de reinvertirlas en su totalidad en La Delicia.
Y es conveniente precisar que aunque en el ejercicio social
no hubo grandes utilidades, a su cierre la sociedad aparece
fortalecida administrativa y patrimonialmente y asentada en
el mercado.
Sin embargo, llamamos la atención de los señores
accionistas en cuanto al número de solicitantes de
los servicios de la empresa, pues está creciendo aceleradamente.
Las actividades se iniciaron con un registro aproximado de
ocho mil hambrientos, que correspondía al censo de
indigentes. Sobre esa cifra se esperaba una evolución
anual no mayor a la inflación proyectada.
No obstante, el número de solicitantes se ha multiplicado
varias veces y tiende a aumentar.
Eso tiene que ver sin duda con el éxito de La Delicia,
aunque también pueda explicarse por los desplazamientos
ocasionados por la guerra y con los efectos de las medidas
de apertura económica y de los ajustes a la economía
concertados con el Fondo Monetario Internacional.
Como sea, no puede escapar a los accionistas el hecho de que
a los comensales ya censados y atendidos se unen nuevos y
numerosos grupos que quieren la misma atención. Al
punto que pudimos constatar que por falta de una rápida
expansión se ha mermado la cantidad en gramos de las
porciones que se sirven y han empezado a presentarse congestiones
ante los restaurantes a las horas de comida.
Por eso creemos necesario que la Asamblea tome medidas inmediatas
al respecto.
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