|
Puntual
la heliofagia cardinal
(se oxida el sol en el occidente)
Los
zarahuatos girabatean el p
e
r
f
i
l
de la lontananza
mientras la vieja Sensemayá teje lianas vocálicas
guanábanos
sones que serán guía de caza para el jaguar
Los
pescadores cuentan la carga de la red:
tres luziégarras ciegas y un pez dorado del
manglar
Apremia el retorno
pues las bestias del insomnio
planean ya la próxima alba ecuatorial
Ya
con la pesca en hombros
después de asegurar las amarras al palafito estival
comienza el ascenso por la cuesta..., /..., ) ..., ( ...,
/
Queda
atrás la marimba de palmeras
variándose sin su son cesar
Guiringuín
Guiringuingay
Amar
la Mar
La mar Abunta
Negra Ñeja
Añil Cañá
Guiringuín
Guiringuingay
Sin
su son cesar
A
lo lejos humea el bohío
meneando la cadera en algún menisco de la bahía
Silba la brisa guitarrita apretándole la clave al cañaveral
( Si se pone atención en la pausa
del paso
se
puede escuchar la eterna carcajada del trópico)
Queda
atrás la barca meditabunda
levemente embriagada
meciéndose entre el sedante revuelco de la arena
(suave cadáver de la roca primordial)
La
química ancestral concluye
Sólo queda la ociosa negrumbre entre la pupila y lo
demás
Sobre
la espesa fronda decóral con la
levita desgarrada
prosa g l i s s a n d o la luna
Peina las dunas en busca de algún nido donde pueda
desovar
Rueda con el rostro demacrado por la viruela
hasta donde suelen pastar los caballitos de mar
Jinetea
entonces
entre la bastilla do
de
ca
fónica
en que concluye toda ola
deshilvanando su helicoidal filigrana de oxígeno y
sal
Trota hasta el galope
hincando los cascos en el acantilado voraz
Entre
tanto trote uno a veces se despierta
Ve a la luna en lo alto a toda vela bogar
Todo está en calma
Nada pasa
Nada ha de pasar
Hay
que retornar a la hamaca
y
de nuevo comenzar a soñar:
Publicado
originalmente en el libro Imago,
Universidad Autónoma Metropolitana, 1996.
|