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BOCETO
En
el fuego de la memoria el país arde.
Allí se reflejan los antifaces de todas las semanas.
El amor como el mar pintan bocetos.
Las fotografías no son necesarias donde hay balcones,
Ni la ambigüedad es necesaria cuando levitan las sombras
del invierno.
Lúgubres tambores sustituyen las palabras.
El país es una ráfaga donde se calcinan las
sienes.
Como animal muero en un país caduco,
Difuso por esas viejas escopetas de las fábulas.
28072004
A
MANERA DE PARÉNTESIS
Y
hablando de la vida no hay por qué temerle a los fantasmas.
Toda penuria tiene su esperanza y su sigilo.
A veces los sueños nos vienen en una taza de café
espeso,
Humeante, sonando al sonido sordo de la madera.
Sé después de andar entre inviernos caóticos,
Que las hormigas mueren viendo espejos inasibles
LA NOCHE
La
noche inunda el lagrimal de los puntos cardinales.
Un tren cae en el precipicio de las horas;
La tormenta de los transeúntes enciende la atmósfera,
Mientras los relámpagos agotan sus cohetes.
Los relojes proyectan semáforos en las hojas de los
árboles:
Su fluorescencia se vuelve diminutos balastos y venablos.
La noche salta sobre las verjas y las sombras.
La noche tiene sortijas sobre sus muslos de puerto.
La noche arma su red erótica sobre el horizonte.
La noche abre los periódicos de los techos
Y me prende corbatas grises y espejos de nostalgia.
La noche me pone en las manos pedazos de luna.
Miro
largo y tendido hasta penetrar en su piel
La
noche rueda con su piel de antiguas soledades.
OTROS SILENCIOS
El
silencio nos arroja rostros reales:
Los cuerpos como son: acres, expirantes.
Su palpitación intensa es bosque descuajado,
Seco pajar sin madera, punzante.
Capaz de sorprenderlo a uno en los cansancios.
El silencio no sólo es serenidad
Y un recurso sutil que usa la memoria,
A veces es la herramienta del fuego, del cansancio,
De la desesperación para disolverse en el alma.
Pero también es un dolor de cabeza,
Igual al rumor dejado por los difuntos.
El silencio desgarra la totalidad del cuerpo:
Es un secreto mortal parecido al de los amantes
Cuando beben fuertemente las palpitaciones del aliento,
Hasta caer al fondo del último abismo.
Ah, este silencio! Nada parecido, por supuesto, a la cobardía.
Funesto quizá. Sutil. Saeta de la noche.
Barrotes ciegos, sí. Ígneo por lo arraigado.
El silencio es profundo en sus bocanadas ardientes.
Tiene el cortinaje de suaves espadas
Y un terciopelo de sigilosas hojas.
Tiene de eco, de viento y de lóbrego mar
29072004
HORAS
AGITADAS
Hay
horas desordenadas agitando puñales.
Agujas en el aire, lunas líquidas
Tendidas en la piel. Balcones como tumbas hambrientas,
Cierzo de la lluvia removido por los ojos,
Meses parecidos a los ojos de las rejas,
Sueños donde el tiempo no cabe en ti ni en mí,
Porque ya traspasamos la cabalística de los círculos.
A estas horas, donde todos los pájaros son cuervos,
Nos toca morir en un país de gritos,
Chorrear silencio sobre persianas de libélulas,
O interpretar con una sonrisa ciertos atardeceres.
Después de todo, las horas nos llevan al abismo,
Las pupilas pierden su abanico de cometa.
Tiempo de confusión "no sentir el peso de los
años".*
Es hora de partir con el sudor a cuestas
Y saber que el tiempo nos habita
Con un deseo interminable de nostalgias.
*El verso entre
comillas, pertenece a un poema del poeta Jaime Gil de Biedma.
01082004
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