Septiembre es el estambre del otoño,
y en el otoño, estaño, blando mimbre
que tramado se funde en una urdimbre,
frazada que ya cubre lo bisoño.
Esférico
cual fruto de un madroño
el tiempo rezagado impone un timbre
a la voz que se eleva por el cimbre
vibrante de las rosas de tu otoño.
Y
en esa luz rojiza los jazmines
no son sino su aliento por el flanco
o el polen misterioso de los sueños.
Las
rosas siguen siendo en los jardines,
después que nos fulmina el rayo blanco,
nuevo estambre de otoños y de empeños.