De
Islario Sudeste:
CIUDAD
La
ciudad, campo
santo, blanco, inmaculado,
inoculado de canas, alfileres y mercados;
esqueleto construido con deshechos,
pompas y oropel a flor de tierra
gusanos
en
el fondo de la hamaca
largas siestas
de
estos y aquellos
savia
al
antojo derramada.
En
las barrancas del Bajo
en las villas escondidas
por
pudor
toda
vez que el pueblo
Ay!..., el pueblo!
¿Puede ser dicho el pueblo en los dos mil?
arma
en la baraja
un
juego decente,
la historia
la
encuentra
ciudad, paraje, pampa, pajonal -
virgen al día
anterior
al nacimiento, cuerpo
tan
joven asusta
soñar empiece a hablar
después
del sexo.
Cualquier verdad (la verdad, otro fantasma)
en las calles
arbitraria
en
tanto trascendente,
huye
al laberinto
de
un futuro
anterior
al
hormiguero y la colmena
el río arrebataba por el bajo,
desedificados los dockes y en el centro
unos chatos arroyos
amasados
cascotes de mezclas indigentes.
Riachuelo empetrolado,
turbio sopor de entrañas marginales,
unitaria avenida
del
manco Paz
país
de
moles huecas
con vocación identitaria,
adictos
espectadores
formateados a décadas
de
bastones abanicados y circo.
Microcosmos adúltero,
geografía
hipertensa,
millones
anónimos,
brazos prescindibles,
sin rostro
interior.
Pulso de un espacio
al
borde del vacío
con todos los ídolos
caídos
con todos los nombres por nacer.
Una ciudad,
cualquiera,
pero
esta.