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La montaña efímera, de Joan de la Vega. Poesía

La montaña efímera, de Joan de la Vega

La montaña efímera

Joan de la Vega
Paralelo Sur Ediciones
Colección Harmatán, 21
Primera edición: Barcelona, 2011
ISBN: 978-84-614-9175-9
PVP: 10 €

Texto de la solapa: No es la menor virtud de La montaña efímera la sutil graduación con la que sus poemas nos van transmitiendo la exaltación del montañero en su caminar ascendente, como si a medida que avanzase la lectura nuestros pulmones fueran ensanchándose para respirar unos poemas que, incluso en su disposición tipográfica, evocan los picos cada vez más escarpados. Al final del libro queda la impresión de un amplio paisaje divisado sobre una altura inesperada, pero también la de que hemos asistido al nacimiento de un mundo poético nítidamente definido y liberado de tutelas, y que augura continuación y perfeccionamiento. En suma, seguir ascendiendo, llevados por un deseo indefinible, hacia esa última cima [Del prólogo de Mario Martín Gijón].

Una entre las pocas buenas noticias del año 2011 ha sido la edición de La montaña efímera. Tras la publicación de Ladino (Trea: Gijón, 2006), Joan de la Vega apenas había aparecido en alguna revista o edición colectiva, pero ha regresado con fuerza, y un nuevo título, del que habrá mucho que comentar, está ya en prensa y será presentado en Santa Coloma de Gramanet a finales de enero.

Viene arropado por un denso prólogo de Mario Martín Gijón que tiene, entre otros aciertos, la virtud de recordarnos la trayectoria de Joan de la Vega, la importancia de sus libros anteriores en una lectura intensa y bien estructurada; también han aparecido ya algunas reseñas que, como la de Juan Vico, inciden en la “rareza” de una poesía que se aleja de la tónica general urbana de las últimas décadas para adentrarse en el paisaje abierto, agreste y hasta desafiante de la montaña. Con estos precedentes, es más que posible que cuanto aquí se diga esté ya dicho y no aporte mayor luz, pero no puedo evitar dar noticia del hecho y mostrar tanto mi alegría de amigo como mi admiración por su poesía.

Aunque los referentes que se citan en el prólogo son el espléndido Aben Razin de Sergio Gaspar, El jardín de arena de José Corredor-Matheos o la poesía de Philippe Jaccottet, siguen estando otros como Gamoneda o Moga. Seguramente habrá muchas más lecturas en el bagaje del poeta que puedan influir en su escritura, ni es una novedad ni ha de ser determinante. Si el escritor se deja influir por unas lecturas y no por otras es más bien por una afinidad que ya existía antes o que estaba en estado latente. Nunca se acaba de saber si la referencia se convierte en comparación o si el elogio esconde algún demérito. La voz de Joan de la Vega es cada vez más nítida y personal, más rica en registros que sin duda son propios y que no deben oscurecerse en brazos de la modestia o el pudor.

La montaña efímera es un título osado, un sintagma valiente en la adjetivación que no se sabe si alberga un oxímoron o una paradoja, seguramente ambas figuras se complementan y anuncian la dualidad de la obra. Una primera parte que tiende a la horizontalidad formal, “La última cima”, y una segunda, “Lugar del amor” ya vertical y afilada, de verso brevísimo que acentúa la altura.

En la “última cima” los poemas en “prosa” vienen a ser composiciones de cuatro estrofas, la primera de las cuales tiene dos versos que se muestran como un “preludio”; la segunda es un solo y más extenso verso en “andante”; la tercera y la cuarta, de un solo verso cada una, se situarían entre el “contrapunto” y el “rondó”, destaca aquí la anáfora “aún” de quien se aferra a una raíz profunda.

Esta polifonía de la primera parte, insistente y llena de matices descriptivos y cromáticos que se cierran en cada composición con la expresión del paisaje interno frente al entorno natural, abre paso a un yo poético que anhela el descubrimiento, la fusión. Contemplación profunda que ya roza aquel «Cielo sin nombre cuya claridad todo oscurece».

“Lugar del amor” es el encuentro en el valle de un locus amoenus singular donde discurre el agua y destaca el verdor, pero también se produce el vértigo y el temor a la caída, se advierte ya el descenso y la memoria se conjura en la luz tanto como cuestiona el lenguaje.

Ausencia y soledad, descubrimiento y superación. Poesía honesta para escalar montañas y sobrevivir en los convulsos tiempos de nuestro mundo urbano. Aire puro para inundarse los pulmones y respirar.

Joan de la Vega

Joan de la Vega (Santa Coloma de Gramanet, 1975) dirigió la editorial La Garúa Libros desde 2004 a 2010. Es autor de Intihuatana (Barcelona, Seuba Ediciones, 2002), Ladino (Gijón, Trea, 2006) que reúne sus tres primeros libros Intihuatana (Sin lugar a luz), Ixtab (La soga en el ojo) e Ipalnemoani (Por quien vivo); Trilces Trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador (Barcelona, La Garúa, 2006) y La montaña efímera (Paralelo Sur, Barcelona, 2011). Algunos de sus poemas han sido incluidos en Campo abierto. Antología del poema en prosa en España 1990-2005 (Barcelona, DVD Ediciones, 2005), Pájaros raíces, en torno a José Ángel Valente (Abada Editores, 2010) y en revistas como Alhucema, Turia, Piedra del Molino, Vulcane, Paralelo Sur, Nayagua y Letra Internacional.

Referencias en Internet:

“La montaña efímera”, de Joan de la Vega
, por Juan Vico en Revista de Letras.

Joan de la Vega publica La montaña efímera, su nuevo poemario, en DVD Ediciones, Noticias y crónicas.

La muntanya de l'ànima, por Jordi Valls en Félix Orbe.

La montaña efímera, de Joan de la Vega, por Ernesto García López en Ritual.

Blog de Joan de la Vega
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