¿Eldígoras?

Eldígoras, hojas de lengua, literatura y arte, fue creado en febrero de 2001 por Francisco Javier Cubero.

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Still Life de Juan Vico, para abrir bien los ojos

Still Life, de Juan Vico
Still Life

Vico, Juan
Premi "Divendres culturals 2011"
Servei de Publicacions de la Universitat Autònoma de Barcelona
Colección Gabriel Ferrater, 65
Primera edición: 2011
ISBN: 978-84-490-2684-3
PVP: 14 €

Texto de la contracubierta: Las escenas se superponen, precipitan en la alquimia insuficiente del lenguaje: el rostro de una actriz reducido a un puñado de píxeles, el olor de la sangre sobre un lienzo de Bacon, los sonidos invocados por una vieja fotografía, una caricia congelada en la luz de una mañana de domingo cualquiera… En Still Life, la memoria (plástica, cinéfila, vivencial) es puesta en duda constante mientras ejecuta su eterna danza con el deseo.

Still life, desde su mismo título, contiene una considerable dosis de ironía, en tanto que el concepto de bodegón nos habla de objetos inanimados dispuestos en un espacio concreto y convenientemente iluminados, es decir, una composición de elementos en la que su disposición y su cromatismo estático produzcan una sensación serena; puesto que, si en vez de un libro se hablase aquí de una película, tal vez se pudiera señalar que se inicia con una serie precisa de fotografías fijas, avanza en un travelling de sensaciones y acaba en un sutil fundido a negro; quizás un ritmo suave, pero no una naturaleza muerta.

Las tres partes del libro nos hablan de un proceso, en la primera “Tramar la luz” abunda la contemplación; la segunda, “Dominical (Interior con figuras)”, entra en un terreno más carnal, un tacto en el deseo desdoblado en carne y escritura; y la tercera, “Noche americana”, esboza un juego de memorias. Cada una de las partes, no obstante, contiene la dosis adecuada de sus otras dos porciones restantes, por lo que el tríptico adquiere una dimensión de ventana abierta sin fisuras. Ventana de un mundo interior profundo que construye con lo cotidiano más que una naturaleza muerta de nuestros días, un alma cromática de la época en la que vivimos.

Y no es poco que el poeta sepa trazar, “tramar”, esa luz que viene del Renacimiento «Imagino un pintor del mil quinientos, / un oscuro aprendiz, un ladronzuelo / que trata de escurrirse a ras de noche / junto a la tapia gris de un cementerio, / oigo su paso abrupto mientras corre / con el brazo de un muerto bajo el brazo, / camino del taller […]», esa luz herida de nocturnidad remota que vendrá a cerrarse en otra luz nocturna y presente entreverada «[…] en el retrovisor, / de vuelta a casa.»

Juan Vico, con ese rostro enigma como si de un tahúr fuese, que no es, tiene el don de hacer nuevas la palabra y la estructura cargadas de tradición, de ofrecer endecasílabos que no lo parecen por la naturalidad que respiran, con la sonrisa inteligente de quien conserva otros ases en la manga sin necesidad de hacer trampas. Y de ese modo sutil, va deshojando la realidad en matices, unas veces por armonía, otras por contraste, de una luz tan actual como la musicalidad disruptiva de sus versos; de unos poemas que se enlazan en muchas ocasiones desde el final del último verso hasta el inicio del siguiente poema, a pesar del título.

Hay ecos en la poética de Juan Vico de esa poesía norteamericana que ha renovado y enriquecido el surrealismo, John Ashbery, Wallace Stevens, Williams Carlos Williams, ecos de poesía romántica en el sentido que le daba Stevens «lo romántico en poesía debe ser algo constantemente nuevo y, por lo tanto, exactamente lo contrario de lo que la gente entiende por romántico».

Confluye con esa poesía no sólo la potencia de la metáfora y de la imagen sino la multiplicidad de significados, sólo el título de la primera parte, “Tramar la luz”, daría para elaborar un ensayo completo. Cualquier libro de poesía que se precie debe ganar en la relectura, y un libro tan breve, en apariencia, como éste se va multiplicando cada vez que se relee un verso.

De la actualidad de esta escritura nos habla el tiempo verbal, casi siempre presente; el concepto, profundamente audiovisual; y la musicalidad que surge de la combinación de metros aparentemente tradicionales con un léxico menos previsible o una distribución de acentos que, en ocasiones, altera el clímax que podría esperarse «como el que palpa secretamente un amuleto, / reencontrando con alivio su relieve: / grumos de luz incrustándose en los dedos, / tanta suerte, tanta muerte en los bolsillos.»

Al final es preciso volver a abrir el libro y reencontrarse con las palabras de Lezama Lima: «abrir los ojos es romperse por el centro».

Still Life, con los ojos bien abiertos, "trama una luz" más que necesaria en el panorama de la poesía actual.

Juan Vico

Juan Vico (Badalona, 1975) es licenciado en Comunicación Audiovisual y máster en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Ha publicado el libro de poemas Víspera de ayer (Pre-Textos, 2005) y los cuadernos Gozne (2009) y Densidad de abandono (2011). Colabora con artículos sobre literatura y cine en diversas revistas culturales.

Referencias en Internet:
Still Life, de Juan Vico. Reseña de Iván Humanes en Revista de Letras.

STILL LIFE, Juan Vico. Reseña de Antonio Tello en MIS [RE]LECTURAS.





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