¿Eldígoras?

Eldígoras, hojas de lengua, literatura y arte, fue creado en febrero de 2001 por Francisco Javier Cubero.

En agosto de 2011 inicia una nueva andadura en un nuevo formato, todas las secciones antiguas se mantendrán y serán accesibles desde el enlace anterior, hasta que se vayan actualizando y adaptando a la nueva configuración.

Comentarios

  • Roberto Cruz 19/03/12

    ¿Por qué protestar por el premio a Esquinca? Su obra cumplía con los requisitos que …

  • Enrique Cisneros 09/01/12

    Debieron haber protestado cuando ganó Jorge Esquinca, pero… entonces no, verdad? Acaso nomás pueden …

Charcos turbios en torno a la poesía en español

Cubierta de la antología Poesía ante la incertidumbreDurante uno de los ya habituales silencios de Eldígoras, que nunca apostó por una estética en particular sino por una pluralidad de la que siguen dando testimonio sus páginas, han sucedido muchas cosas de las que poco a poco voy teniendo noticia. La casualidad, si es que existe, ha hecho que hoy me encuentre con dos textos que de alguna forma se complementan y un breve viaje por Internet me ha permitido acabar de relacionarlos.

El primer texto es una crítica literaria de Eduardo Moga publicada este mes de diciembre en Letras Libres, se titula «La certeza de lo vacío» y reseña la antología (sin antólogo) Poesía ante la incertidumbre. Antología (Nuevos poetas en español), publicada en España por Visor y, según he descubierto en Internet, con un alarde de medios espectacular en México (Círculo de poesía), en El Salvador (DPI), en Nicaragua (Leteo), en Colombia (Ícono), en Argentina (El suri porfiado), y con ediciones previstas en otros países americanos que tal vez ya hayan aparecido.

Las diferentes ediciones de la obra tienen una excelente pantalla en Internet, poesiaantelaincertidumbre.com, sitio en el que se ofrece una especie de manifiesto (sin desperdicio) anónimo o consensuado por los autores, noticia de los poetas y de las diferentes ediciones, críticas poco críticas y una sección de contacto.

La reseña de Eduardo Moga —que ya había sido publicada con anterioridad en el sitio web de DVD Ediciones (15 de septiembre de 2011) y, más tarde, en Periódico de Poesía (UNAM)— es un texto bien argumentado que no sólo cuestiona la ligereza con la que se presenta la antología sino que incide en cada una de sus contradicciones. Nada cabe añadir a lo que los lectores pueden apreciar en las palabras de Moga, sólo indicar a quienes no conozcan el texto que lo lean con atención si es que en algo aprecian la poesía y las reseñas escritas con independencia, no al dictado del negocio editorial.

En Internet se pueden encontrar otras apreciaciones críticas (buen ejemplo será la entrada «El canon Pre-Visor de los Visor de toda la vida: “Poesía ante la incertidumbre”» y los comentarios que ha suscitado o la Carta abierta en defensa de la pluralidad y convivencia de poéticas) a un libro que surge a destiempo, reviviendo fantasmas ya superados y con una pretensión miserable de reducir lo poético a lo meramente figurativo y reforzar un “canon editorial”, el de Visor, que pertenece ya a otros tiempos que no han sido mejores. El ánimo reductor de estos tiempos de crisis interesada no puede, no debe, aplicarse también a la pluralidad de la poesía en castellano para convertir en canon la anécdota, la inconsistencia o la “experiencia” mal entendida.

La cuestión es que aludía yo a un segundo texto, una carta que me hizo llegar Adán Echevarría el 9 de noviembre de 2011 y que no he podido leer hasta hoy: «Carta sobre III Premio Jaime Sabines para Obra Publicada». La reproduzco a continuación:

México, D.F. 7 de noviembre de 2011

A LA OPINIÓN PÚBLICA,

Con fecha del día de hoy se dio a conocer, a través de medios impresos y electrónicos, al ganador del III Premio Iberoamericano de Poesía Jaime Sabines para obra publicada 2011. Según las notas que circularon, dicho galardón fue obtenido por el poeta salvadoreño Jorge Galán (1973) con su libro El estanque colmado, libro con el que también se hizo acreedor, en el 2010, de uno de los Accésit del Premio de Poesía Jaime Gil de Biedma de Segovia España, consistente en tres mil euros y la publicación del libro por la editorial Visor.

Ante tal noticia, sin embargo, cabe comentar una gravísima irregularidad por parte de los organizadores y del jurado calificador, integrado por la poeta norteamericana Ámbar Past, la poeta española Raquel Lanseros Sánchez y el poeta mexicano Eduardo Langagne a saber: según el inciso “a” de la cláusula 7 de la convocatoria del III Premio Iberoamericano de Poesía Jaime Sabines para obra publicada 2011 que dice a la letra: “No podrán participar las obras que se encuentren en otros concursos nacionales o internacionales, en espera de dictamen, ni aquellas obras que hayan sido premiadas en otros certámenes.”

¿Queda alguna duda sobre la violación flagrante a la citada convocatoria con este fallo? Para colmo, y tomándose una licencia nunca contemplada en las mismas bases, los organizadores dieron a conocer a los medios, los nombres de los libros, y de sus respectivos autores, participantes de la III edición del premio. Nunca había sucedido este tipo de exhibición pública de los concursantes, información siempre confidencial y mantenida en secrecía. Ante tal “ligereza”, algunos de los poetas que enviamos nuestro libro al certamen nos encontramos, a la hora de leer el comunicado, en la misma situación de perplejidad y malestar.

De nueva cuenta, el nombre del autor de Tarumba se ve envuelto en un escenario ¿de dudosa probidad o de inocultable negligencia o de pereza mental? de parte de todos los actores de tan singular el fallo –nunca mejor dicho− al poeta Jorge Galán por su doblemente premiada obra El estanque colmado. ¿Qué medidas tomarán las instituciones convocantes –incluida, por supuesto, la oficina del Gobernador, Juan Sabines, sobrino del poeta de Horal– ante semejante aberración? ¿Volverán a convocar al mismo jurado para volver a deliberar? ¿Invitarán a una nueva terna con un mejor historial en la materia? ¿Declararán desierto el premio? Cualquiera de las acciones que tomen, no hay discusión en ello, lo tendrán que hacer de cara a la ciudadanía y a la comunidad de poetas.

Mientras eso sucede, los abajo firmantes, poetas que participamos en el citado premio, denunciamos los hechos arriba relatados y exigimos una explicación convincente de lo sucedido así como su necesaria solución.

Atentamente,

Rocío Cerón
Luis Felipe Fabre
Ernesto Lumbreras

No tengo conocimiento de que haya habido una respuesta convincente a esta carta y, a los asombros que mencionaba Eduardo Moga en su reseña sobre la antología citada al principio, añado el mío sobre la coincidencia de nombres en la antología y en la carta; sobre la coincidencia de editoriales y de premios en el currículum de los autores de la antología y, especialmente, sobre la clarividencia de editoriales que han editado a tantos autores justo antes de que recibieran premios de pretendido “prestigio” o que se encargan de la edición de premios que han recaído una y otra vez sobre los mismos autores, incluso en ciertos críticos de poesía que también han acabado apareciendo galardonados como poetas, alguno incluso fue adjetivado como tardío.

La discusión ¿poética? parecía orientarse a ciertas percepciones o expresiones de la realidad, pero la realidad acaba siendo más prosaica, más turbia, más ¿hermética?

Eldígoras publica desde hace años poesía y convocatorias de premios literarios porque hay autores realmente nuevos (y viejos), sin tanto currículum, pero con ilusión y con talento. Sería bueno que algunas editoriales revisaran su modelo de negocio y volvieran a pensar en la literatura.

Comentarios ( 2 )

  • 1
    Enrique Cisneros 09 ene. 2012 ( 03:35 Uhr)

    Debieron haber protestado cuando ganó Jorge Esquinca, pero… entonces no, verdad? Acaso nomás pueden ganar los premios los allegados a Lumbreras, Esquinca y Quirarte. Basta de estar chupando presupuestos culturales!!

  • 2
    Roberto Cruz 19 mar. 2012 ( 19:50 Uhr)

    ¿Por qué protestar por el premio a Esquinca? Su obra cumplía con los requisitos que pide la convocatoria. No se trata de cuestiones de estética, sino de congruencia y honradez, cosa de la que el Círculo carece.

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