¿Eldígoras?

Eldígoras, hojas de lengua, literatura y arte, fue creado en febrero de 2001 por Francisco Javier Cubero.

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Tag: Libros

El asesino hipocondríaco, de Juan Jacinto Muñoz Rengel

EL ASESINO HIPOCONDRÍACO, de Juan Jacinto Muñoz RengelSe presentó en Madrid la novela EL ASESINO HIPOCONDRÍACO, de Juan Jacinto Muñoz Rengel, el pasado martes 24 de enero en el forum de FNAC Callao. El acto contó con la presencia del autor, acompañado por el escritor mexicano Jorge Volpi.

Eldígoras no pudo estar en la presentación, ni tampoco ha podido leer aún el libro, pero no hay duda que Juan Jacinto Muñoz Rengel es uno de los autores más interesantes de la narrativa española actual. Por esta razón no se arriesga nada aquí recomendando un libro que no he leído, pero leeré sin duda alguna, basten algunos comentarios mucho más autorizados que los que pudiera hacer este sitio:

«Una novela originalísima, desternillante e inquietante, con el acierto mayor de un personaje inolvidable: ese protagonista hipocondriaco que parece más grande que la propia vida».
ROSA MONTERO

«Estructura vertiginosa y atmósfera de delirio, en un texto brillante, irónico, divertido, que compone un magnífico juego metaliterario».
JOSÉ MARÍA MERINO

«Una sátira sobre los excesos de la imaginación: culta, desopilante, negrísima».
RICARDO MENÉNDEZ SALMÓN

«Juan Jacinto Muñoz es de los autores para quienes escribir es sobre todo imaginar, inventar, agregar cosas nuevas al mundo».
PABLO DE SANTIS

www.elasesinohipocondriaco.com
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La montaña efímera, de Joan de la Vega. Poesía

La montaña efímera, de Joan de la Vega

La montaña efímera

Joan de la Vega
Paralelo Sur Ediciones
Colección Harmatán, 21
Primera edición: Barcelona, 2011
ISBN: 978-84-614-9175-9
PVP: 10 €

Texto de la solapa: No es la menor virtud de La montaña efímera la sutil graduación con la que sus poemas nos van transmitiendo la exaltación del montañero en su caminar ascendente, como si a medida que avanzase la lectura nuestros pulmones fueran ensanchándose para respirar unos poemas que, incluso en su disposición tipográfica, evocan los picos cada vez más escarpados. Al final del libro queda la impresión de un amplio paisaje divisado sobre una altura inesperada, pero también la de que hemos asistido al nacimiento de un mundo poético nítidamente definido y liberado de tutelas, y que augura continuación y perfeccionamiento. En suma, seguir ascendiendo, llevados por un deseo indefinible, hacia esa última cima [Del prólogo de Mario Martín Gijón].

Una entre las pocas buenas noticias del año 2011 ha sido la edición de La montaña efímera. Tras la publicación de Ladino (Trea: Gijón, 2006), Joan de la Vega apenas había aparecido en alguna revista o edición colectiva, pero ha regresado con fuerza, y un nuevo título, del que habrá mucho que comentar, está ya en prensa y será presentado en Santa Coloma de Gramanet a finales de enero.

Viene arropado por un denso prólogo de Mario Martín Gijón que tiene, entre otros aciertos, la virtud de recordarnos la trayectoria de Joan de la Vega, la importancia de sus libros anteriores en una lectura intensa y bien estructurada; también han aparecido ya algunas reseñas que, como la de Juan Vico, inciden en la “rareza” de una poesía que se aleja de la tónica general urbana de las últimas décadas para adentrarse en el paisaje abierto, agreste y hasta desafiante de la montaña. Con estos precedentes, es más que posible que cuanto aquí se diga esté ya dicho y no aporte mayor luz, pero no puedo evitar dar noticia del hecho y mostrar tanto mi alegría de amigo como mi admiración por su poesía.

Aunque los referentes que se citan en el prólogo son el espléndido Aben Razin de Sergio Gaspar, El jardín de arena de José Corredor-Matheos o la poesía de Philippe Jaccottet, siguen estando otros como Gamoneda o Moga. Seguramente habrá muchas más lecturas en el bagaje del poeta que puedan influir en su escritura, ni es una novedad ni ha de ser determinante. Si el escritor se deja influir por unas lecturas y no por otras es más bien por una afinidad que ya existía antes o que estaba en estado latente. Nunca se acaba de saber si la referencia se convierte en comparación o si el elogio esconde algún demérito. La voz de Joan de la Vega es cada vez más nítida y personal, más rica en registros que sin duda son propios y que no deben oscurecerse en brazos de la modestia o el pudor.

La montaña efímera es un título osado, un sintagma valiente en la adjetivación que no se sabe si alberga un oxímoron o una paradoja, seguramente ambas figuras se complementan y anuncian la dualidad de la obra. Una primera parte que tiende a la horizontalidad formal, “La última cima”, y una segunda, “Lugar del amor” ya vertical y afilada, de verso brevísimo que acentúa la altura.

En la “última cima” los poemas en “prosa” vienen a ser composiciones de cuatro estrofas, la primera de las cuales tiene dos versos que se muestran como un “preludio”; la segunda es un solo y más extenso verso en “andante”; la tercera y la cuarta, de un solo verso cada una, se situarían entre el “contrapunto” y el “rondó”, destaca aquí la anáfora “aún” de quien se aferra a una raíz profunda.

Esta polifonía de la primera parte, insistente y llena de matices descriptivos y cromáticos que se cierran en cada composición con la expresión del paisaje interno frente al entorno natural, abre paso a un yo poético que anhela el descubrimiento, la fusión. Contemplación profunda que ya roza aquel «Cielo sin nombre cuya claridad todo oscurece».

“Lugar del amor” es el encuentro en el valle de un locus amoenus singular donde discurre el agua y destaca el verdor, pero también se produce el vértigo y el temor a la caída, se advierte ya el descenso y la memoria se conjura en la luz tanto como cuestiona el lenguaje.

Ausencia y soledad, descubrimiento y superación. Poesía honesta para escalar montañas y sobrevivir en los convulsos tiempos de nuestro mundo urbano. Aire puro para inundarse los pulmones y respirar.

Joan de la Vega

Joan de la Vega (Santa Coloma de Gramanet, 1975) dirigió la editorial La Garúa Libros desde 2004 a 2010. Es autor de Intihuatana (Barcelona, Seuba Ediciones, 2002), Ladino (Gijón, Trea, 2006) que reúne sus tres primeros libros Intihuatana (Sin lugar a luz), Ixtab (La soga en el ojo) e Ipalnemoani (Por quien vivo); Trilces Trópicos. Poesía emergente en Nicaragua y El Salvador (Barcelona, La Garúa, 2006) y La montaña efímera (Paralelo Sur, Barcelona, 2011). Algunos de sus poemas han sido incluidos en Campo abierto. Antología del poema en prosa en España 1990-2005 (Barcelona, DVD Ediciones, 2005), Pájaros raíces, en torno a José Ángel Valente (Abada Editores, 2010) y en revistas como Alhucema, Turia, Piedra del Molino, Vulcane, Paralelo Sur, Nayagua y Letra Internacional.

Referencias en Internet:

“La montaña efímera”, de Joan de la Vega
, por Juan Vico en Revista de Letras.

Joan de la Vega publica La montaña efímera, su nuevo poemario, en DVD Ediciones, Noticias y crónicas.

La muntanya de l'ànima, por Jordi Valls en Félix Orbe.

La montaña efímera, de Joan de la Vega, por Ernesto García López en Ritual.

Blog de Joan de la Vega
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Still Life de Juan Vico, para abrir bien los ojos

Still Life, de Juan Vico
Still Life

Vico, Juan
Premi "Divendres culturals 2011"
Servei de Publicacions de la Universitat Autònoma de Barcelona
Colección Gabriel Ferrater, 65
Primera edición: 2011
ISBN: 978-84-490-2684-3
PVP: 14 €

Texto de la contracubierta: Las escenas se superponen, precipitan en la alquimia insuficiente del lenguaje: el rostro de una actriz reducido a un puñado de píxeles, el olor de la sangre sobre un lienzo de Bacon, los sonidos invocados por una vieja fotografía, una caricia congelada en la luz de una mañana de domingo cualquiera… En Still Life, la memoria (plástica, cinéfila, vivencial) es puesta en duda constante mientras ejecuta su eterna danza con el deseo.

Still life, desde su mismo título, contiene una considerable dosis de ironía, en tanto que el concepto de bodegón nos habla de objetos inanimados dispuestos en un espacio concreto y convenientemente iluminados, es decir, una composición de elementos en la que su disposición y su cromatismo estático produzcan una sensación serena; puesto que, si en vez de un libro se hablase aquí de una película, tal vez se pudiera señalar que se inicia con una serie precisa de fotografías fijas, avanza en un travelling de sensaciones y acaba en un sutil fundido a negro; quizás un ritmo suave, pero no una naturaleza muerta.

Las tres partes del libro nos hablan de un proceso, en la primera “Tramar la luz” abunda la contemplación; la segunda, “Dominical (Interior con figuras)”, entra en un terreno más carnal, un tacto en el deseo desdoblado en carne y escritura; y la tercera, “Noche americana”, esboza un juego de memorias. Cada una de las partes, no obstante, contiene la dosis adecuada de sus otras dos porciones restantes, por lo que el tríptico adquiere una dimensión de ventana abierta sin fisuras. Ventana de un mundo interior profundo que construye con lo cotidiano más que una naturaleza muerta de nuestros días, un alma cromática de la época en la que vivimos.

Y no es poco que el poeta sepa trazar, “tramar”, esa luz que viene del Renacimiento «Imagino un pintor del mil quinientos, / un oscuro aprendiz, un ladronzuelo / que trata de escurrirse a ras de noche / junto a la tapia gris de un cementerio, / oigo su paso abrupto mientras corre / con el brazo de un muerto bajo el brazo, / camino del taller […]», esa luz herida de nocturnidad remota que vendrá a cerrarse en otra luz nocturna y presente entreverada «[…] en el retrovisor, / de vuelta a casa.»

Juan Vico, con ese rostro enigma como si de un tahúr fuese, que no es, tiene el don de hacer nuevas la palabra y la estructura cargadas de tradición, de ofrecer endecasílabos que no lo parecen por la naturalidad que respiran, con la sonrisa inteligente de quien conserva otros ases en la manga sin necesidad de hacer trampas. Y de ese modo sutil, va deshojando la realidad en matices, unas veces por armonía, otras por contraste, de una luz tan actual como la musicalidad disruptiva de sus versos; de unos poemas que se enlazan en muchas ocasiones desde el final del último verso hasta el inicio del siguiente poema, a pesar del título.

Hay ecos en la poética de Juan Vico de esa poesía norteamericana que ha renovado y enriquecido el surrealismo, John Ashbery, Wallace Stevens, Williams Carlos Williams, ecos de poesía romántica en el sentido que le daba Stevens «lo romántico en poesía debe ser algo constantemente nuevo y, por lo tanto, exactamente lo contrario de lo que la gente entiende por romántico».

Confluye con esa poesía no sólo la potencia de la metáfora y de la imagen sino la multiplicidad de significados, sólo el título de la primera parte, “Tramar la luz”, daría para elaborar un ensayo completo. Cualquier libro de poesía que se precie debe ganar en la relectura, y un libro tan breve, en apariencia, como éste se va multiplicando cada vez que se relee un verso.

De la actualidad de esta escritura nos habla el tiempo verbal, casi siempre presente; el concepto, profundamente audiovisual; y la musicalidad que surge de la combinación de metros aparentemente tradicionales con un léxico menos previsible o una distribución de acentos que, en ocasiones, altera el clímax que podría esperarse «como el que palpa secretamente un amuleto, / reencontrando con alivio su relieve: / grumos de luz incrustándose en los dedos, / tanta suerte, tanta muerte en los bolsillos.»

Al final es preciso volver a abrir el libro y reencontrarse con las palabras de Lezama Lima: «abrir los ojos es romperse por el centro».

Still Life, con los ojos bien abiertos, "trama una luz" más que necesaria en el panorama de la poesía actual.

Juan Vico

Juan Vico (Badalona, 1975) es licenciado en Comunicación Audiovisual y máster en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Ha publicado el libro de poemas Víspera de ayer (Pre-Textos, 2005) y los cuadernos Gozne (2009) y Densidad de abandono (2011). Colabora con artículos sobre literatura y cine en diversas revistas culturales.

Referencias en Internet:
Still Life, de Juan Vico. Reseña de Iván Humanes en Revista de Letras.

STILL LIFE, Juan Vico. Reseña de Antonio Tello en MIS [RE]LECTURAS.





Blog de Juan Vico
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Fernando Clemot: `La melancolía es una herramienta indispensable´

El escritor, reconocido con el Premio Setenil por su libro de relatos `Estancos del Chiado´, publica ahora la novela `El libro de las maravillas´



http://www.revistadeletras.net/letras-de-vanguardia-v-fernando-clemot/

El libro de las maravillas, nueva novela de Fernando Clemot
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