¿Eldígoras?

Eldígoras, hojas de lengua, literatura y arte, fue creado en febrero de 2001 por Francisco Javier Cubero.

En agosto de 2011 inicia una nueva andadura en un nuevo formato, todas las secciones antiguas se mantendrán y serán accesibles desde el enlace anterior, hasta que se vayan actualizando y adaptando a la nueva configuración.

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¿Eldígoras?

Eldígoras, hojas de lengua, literatura y arte, fue creado en febrero de 2001 por Francisco Javier Cubero.

En agosto de 2011 inicia una nueva andadura en un nuevo formato, todas las secciones antiguas se mantendrán y serán accesibles desde el enlace anterior, hasta que se vayan actualizando y adaptando a la nueva configuración.

Eldígoras sigue siendo un proyecto cultural de apoyo a la docencia y para los amantes de la lengua, la literatura y el arte. No tiene fines de lucro, tampoco subvención de ningún tipo. Sabemos que los mecenas, como las hadas, son un bien escaso que se encuentra en peligro de extinción, sin embargo, seguimos esperando su varita mágica.

El nombre


Con frecuencia surge la pregunta ¿Eldígoras?, ¿qué significa?. Y hay preguntas que es dificil responder. En este espacio se recopilará información sobre el origen y las repercusiones de Eldígoras y, tal vez, quede algo más claro el nacimiento (que no el destino) de un nombre propio y casual, como la vida misma.

Puesto que es más urgente actualizar otras secciones se ofrece, de momento, un artículo publicado en el número 6 (junio de 2006) de la revista La Sombra del Membrillo, editada en Madrid y dirigida por Juan Antonio Cardete, profesor del IES Antonio López. Quede aquí constancia del agradecimiento de Eldígoras por su amable invitación.

Todo empieza en un sueño


Un sueño antiguo, un personaje extraño llamado Eldígoras como único recuerdo de aquel sueño. Me desperté y busqué en las enciclopedias que había en casa, pero Eldígoras no estaba allí, tampoco estaba en las bibliotecas, sólo en mis sueños de ser poeta. Por eso pensé que Eldígoras era yo, supe que Eldígoras era yo.

Dos décadas más tarde me encontré con Internet y pensé que era un medio fantástico para conectar la información, para acceder a otras realidades, para compartir y para aprender. Estaba estudiando Filología Hispánica en la Universidad de Barcelona y me gustó la idea de recoger y ordenar recursos útiles relacionados con la lengua y la literatura. Así nació una página que necesitaba un nombre y creí que Eldígoras era el nombre ideal, porque ese nombre no explica nada, sólo simboliza un interés por las letras y por el arte, un deseo de crecer en el terreno siempre fértil de la cultura.

La página web fue creciendo, entonces era el año 2001, y ya han pasado cinco años, se ha convertido en un pequeño mundo abierto, un lugar lleno de letras y de imágenes, un proyecto dinámico y real. Por eso Eldígoras ya no soy yo, sino un espacio que puede ser tuyo si quieres habitarlo y compartirlo.

Las secciones de enlaces son más grandes y están divididas en un portal de lengua, uno de literatura y otro dedicado a la enseñanza del español como lengua extranjera. Pero aquí no acaba eldigoras.com, tan sólo empieza.

La pasión por la literatura y el arte exigían más y así surgió la revista El Otro Mensual ( EOM ), con la intención de que se convirtiera en un lugar habitable por los escritores y los artistas noveles y, además, por otros artistas y escritores consagrados que quisieran compartir el mismo espacio con la generosidad de los grandes. Más de trescientos autores han pasado ya por sus páginas y permanecen en ellas. Seguramente vendrán muchos más, sería interminable dar tantos nombres. Cada vez es más complejo montar la revista, por eso ya no es mensual, pero conserva las ilusiones intactas y sigue sirviendo de puente para el encuentro con la literatura y el arte. Cada número se divide en cuatro espacios, los cuatro elementos: agua, aire, tierra y fuego: «agua» simboliza la imagen; «aire», el verso; «tierra», la prosa, y «fuego» es un espacio donde todo tiene cabida. Las cuatro secciones se convierten en cuatro espacios independientes que pueden ser visitados sin necesidad de acudir al sumario de cada número, y cada ejemplar se suma al anterior, un número no sustituye al otro sino que lo acompaña.

A partir de la revista y con algunos de sus colaboradores empezaron a crearse los espacios de autor: la poesía y la narrativa de Antonio Tello y de Carlos Vitale, desde Barcelona; de Juan Diego Incardona, desde Buenos Aires, de Winston Morales Chamorro, desde Neiva, en Colombia. Pronto tendrá su sitio aquí el arte digital de Juan Barbagelata o la fotografía de Fabio Borquez, aunque muchas de sus obras pueden verse ya en la revista EOM .

También nació una sección de poesía francesa, con las traducciones de Miguel Ángel Frontán y Carlos Cámara, desde París.

Además, Carlos Vitale aceptó dirigir una nueva sección dedicada a la poesía italiana, Porta d'Italia, con sus traducciones y las de Teresa Albasini. Casi una veintena de poetas se reúnen aquí y, poco a poco, irán apareciendo más poetas y más traductores.

Por otra parte, la necesidad de compartir información hizo que se creara una sección de noticias, que se actualiza constantemente, y otra dedicada a las convocatorias literarias, puesto que muchos visitantes querían saber más sobre los distintos concursos y premios que se celebran en los países de habla hispana.

Y todo es gratis, Eldígoras no tiene afán de lucro, no impone registros ni exige intercambios, aunque es cierto que no es fácil mantener ese conjunto de más de 4 500 páginas, tal vez un día, como si de otro sueño se tratara, aparezca un mecenas que permita hacer realidad las muchas ideas que esperan en el cajón de los deseos. Se han citado lugares o nacionalidades, pero en Eldígoras eso no importa, la cultura y el arte son de todos o deberían serlo, sin fronteras.

En cinco años se han registrado casi dos millones de visitas procedentes de casi todos los países del mundo y se han servido más de cinco millones de páginas, la media de visitas diaria no para de crecer y ese es el gran premio para lo que empezó sin más ambición que la de poner un granito de arena cultural, con la ilusión de un sueño.

Cubierta de la revista La Sombra del Membrillo, junio de 2006

Francisco Javier Cubero



publicado en La Sombra del Membrillo

Número, 6

Getafe, Madrid, junio de 2006.