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  35 tierra - prosa     La calle de Valverde:
Historia de una edición denegada
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El 4 de agosto de 1959 la sección de Inspección de Libros del Ministerio de Información y Turismo del Estado Español recibe la instancia en solicitud de autorización para imprimir la obra de Max Aub La calle de Valverde, que editaría Seix Barral con una tirada de 3000 ejemplares. Se abre expediente[1] sobre la obra presentada, un original mecanografiado tamaño folio, en tres tomos paginados correlativamente, en total 424 folios, con un precio valorado por la editorial de 212 pts. El 5 de agosto de 1959 hace un informe el censor funcionario, llamado "lector 3" que dictamina:

Novela costumbrista en que se intenta reflejar la España del tiempo del general Primo de Rivera. Puede publicarse con salvedades.

En el reverso del informe apunta las salvedades, es decir, lo que habría que censurar de la novela, contestando a las preguntas rutinarias de este tipo de informes:

¿Ataca al Dogma?

¿A la moral? Página 257

¿A la iglesia o a sus Ministros? Páginas 67, 108-111

¿Al Régimen y a sus instituciones? Página 162

¿A las personas que colaboran o han colaborado con el Régimen?

En la página 257 del original de Max Aub está tachado por el lápiz rojo el siguiente párrafo, que el lector 3 cree inmoral:

Molina piensa en las mujeres, así en general -incluida su madre-. El mundo es una enorme vulva que hay que llenar, como sea. Gabriela. ¿Se acordará ahora de él, como se acuerda de ella? ¿Por qué se acostó con él? .... [tachado hasta: "Se despereza", con lo cual elimina los pensamientos del personaje Molina]

Lo que cree el "lector 3" que ataca a la Iglesia o a sus Ministros es el párrafo que su lápiz rojo tacha en el folio 67:

La cochinería es católica, la gran diferencia entre Mahoma y Cristo es que Cristo, que se sepa, sólo se metió una vez en el agua. Las abluciones son moras

Y suprime todo el capítulo XIV de la segunda parte, folios 108 a 111:

Dos días después de la escapatoria, el 28, entró Cantueso en el cuarto de Molina, donde Joaquín preparaba también sus oposiciones.

-¡Qué vas a ir a estudiar! Ni hablar. Ahora mismo nos vamos a la Facultad.

-¿Qué pasa?

-Estás en babia, ¿o no sabéis que después de tres o cuatro convocatorias para cubrir la cátedra de griego de Unamuno, en Salamanca, a las que, naturalmente, no se presentó nadie, ha tenido la avilantez de hacerlo un cura? Desde el segundo ejercicio han estado interrumpiendo al de la sotana. Y se ha armado una...con tal de deciros que en el tercero llenaron el aula de policías...así que la cosa se ha puesto peor. Hoy estará que dará gusto.

Del folio 162 que "ataca al Régimen y a sus instituciones", sólo suprime la frase: Otros ha habido presuntos caudillos.

Completa el informe el lector 3 con otras observaciones, entre ellas la de que se pase el texto a otro lector, pues él se considera poco docto en la realidad histórica de la época en que se desarrolla la novela:

Es una novela, con personajes reales en su mayoría del tiempo de Primo de Rivera. Las alusiones a la época presente son evidentes. Lo inmoral predomina. No hay una acción propiamente dicha: idilios amorosos, adulterios, abortos, suicidios, charlas de café, reuniones, discusiones políticas con alusiones a la actualidad. Es difícil tachar párrafos ya que el tono general del libro es poco aceptable. Habría que prohibirlo o autorizarlo tal como es. Ruego sea pasado a otro lector, más familiarizado con el substrato político de 1926, año en que se desarrolla la acción de esta sátira inmoral.

Esta conclusión se fecha en Madrid el 10 de septiembre de 1959. El 15 de septiembre se le pasa el original al lector 12, quien dictamina, el 22 de septiembre:

Novela costumbrista en que se intenta reflejar la España del tiempo del General Primo de Rivera.

PUEDE PUBLICARSE, [y manuscrito]con salvedades que el L.12 vea conforme L.3 y ratifique el suyo. Véase informe complementario adjunto.

El informe adjunto lo firma el lector 20, Manuel [Alesu] con fecha del 29 de septiembre de 1959:

Visto el informe del Lector 3 sobre la novela titulada "La calle de Valverde", de que es autor Max Aub, coincido en que es obra de crudo realismo; pero he de hacer observar que no lo son menos las que pertenecen al género de la Novela picaresca, desde el siglo XVI hasta nuestros días. En mi opinión el autor trata de poner un espejo donde reflejar las costumbres de una parte de la sociedad madrileña -en particular, las de la juventud intelectual- en la época del General Primo de Rivera. En todo caso, moderando las expresiones señaladas en las páginas 175, 182, 202, 233, 247, 249, 265, 298, 306 y 314, y eliminando las partes indicadas en las páginas 51-52, 67, 114, 167, 190, 200, 203-205, 219, 222, 227, 232, 234-236, 245-246, 254, 255, 257, 264, 283, 284-289, 299-305, 334-335, 338 y 344, creo que puede autorizarse. De todas formas, y como las dudas a este respecto corresponden sobre todo al terreno moral y religioso, sugiero que se pase a un Lector que sea sacerdote, para que con mejor juicio dé su parecer.

Así se le pasa el embolado al Padre Álvarez Juno que escribe de puño y letra su "piadoso" juicio el 10 de octubre:

Los personajes aludidos (me refiero a los de las páginas 166 en adelante, tomo II) abundan en cinismo y en irresponsabilidad. Provocan un clima despreocupado e incluso "intencionado" en política, y desvergonzado en moral cristiana, de no haber alguna especial razón por la publicación del libro, no debe autorizarse. En todo caso, habrán de suprimirse los pasajes anotados con lápiz azul (págs. 200, 204-205, 222, 223, 255, 257, 264, 283, 284-289, 299-305, 344). Quizá proceda, haciendo esto último autorizar la publicación, dado que parece que la primera parte, hasta la pág. 166 es relativamente correcta y es de suponer que lo no señalado en esta segunda lo sea también. No es fácil emitir un juicio sobre todo un libro por la lectura de unos pasajes, aunque sean característicos. Repito, si el ambiente del libro queda definido por los pasajes que comprenden las páginas arriba indicadas, no debe publicarse. Si esas páginas son meros episodios, puede autorizarse la publicación suprimiéndolos. Que haya sobre esto, se desprenderá de los informes de los lectores 3 y 12.

Por tanto del lápiz rojo de los lectores censores, al lápiz azul del Reverendo Padre de la Iglesia, que no lector (pues confiesa que sólo ha leído unos pasajes), el informe cada vez se vuelve más negativo para el infortunado Aub. No obstante, el jefe de la Sección de Inspección de Libros del Ministerio decide pasar la obra a otro lector para cumplimentar el informe. Éste será el Lector 25, Miguel de la Pinta Llorente, que concluirá su informe el 29 de octubre de 1959, adjuntándolo mecanografiado en hoja aparte, que transcribimos:

LA CALLE DE VALVERDE por Max Aub

La novela se consagra al evocar los ambientes en tiempo de la Dictadura del General Primo de Rivera, y así puede decirse que por encima de la serie de tipos humanos que el novelista nos ofrece, con sus amores y miserias, la obra tiende a resaltar la política española de la época con nombres y apellidos. El autor goza de ingenio, pero es una novela atrevidísima, porque consiguientemente y como secuela de lo tratado se vierten una serie de opiniones sobre España, los españoles, nuestra mentalidad e idiosincrasia, dentro del fondo de las tertulias de café, de las conspiraciones, de las huelgas estudiantiles y de los partidos políticos. Hay referencias sobre personalidades, cuyas familias naturalmente viven, y dejar pasar por la censura alguna de esas referencias podrían derivar en trastornos y realidades más o menos escandalosas en la vida social de ahora, perjudicando gravemente a la censura. Con los temas políticos se entremezclan temas morales y opiniones que no pueden tampoco permitirse. La novela así -que denota ingenio y desvergüenza- para poder ser publicada, es exigencia grave someterla a las siguientes correcciones que apuntamos:

Tomo I : Táchese todo lo acotado en páginas 59, 67, 77, 94, 108 a 109, 161 a 162.

Tomo II : Táchese todo lo acotado en páginas 167, 190, 191, 199 a 200, 202, 203, 204, 205, 215, 219, 222, 227, 232, 233, 234 a 236, 241, 245 a 246, 254, 255, 257, 264, 265, 283, 284 a 289, 298, 299 a 305, 306, 320, 334 a 335, 338 (en esta página los dos primeros renglones del párrafo no deben ser tachados), 341, 344.

Táchese igualmente lo acotado en páginas 101, 152, 160, 238 y 282.

La resolución de la Inspección de Libros se firma el 6 de noviembre de 1959 denegando la publicación de la obra: "Vistos el informe del Lectorado, las disposiciones vigentes y las normas comunicadas por la Superioridad, esta Sección estima que la obra a que se refiere este expediente puede ser DENEGADA". Tras el expurgo del lápiz rojo y el azul, fue mejor que no se publicase y tuviese que esperar a 1961 para hacerlo en la editorial de la universidad Veracruzana sin mutilaciones.

Casi diez años después de haber sido denegada se publica en España, con las mordeduras (im)pertinentes de la censura, por la editorial catalana Delós-Ayma (1968). El articulo 12 de la Ley de Prensa e Imprenta de 18 de marzo de 1966 (publicada en el B.O.E del día 19-3-1966) exigía que los editores entregaran en depósito al Ministerio de Información y Turismo seis ejemplares de cada obra que publicasen o quisiesen importar. En aquella ley confiaron inocentemente algunos editores y escritores, pensando que cancelaba el espíritu inquisidor de la postguerra, pero aquella ley -vulgarmente conocida como ley de Fraga- lejos de liberar la opinión acentuó más el carácter restrictivo de la censura[2]. Cuando la editorial Seix-Barral presenta voluntariamente a la Inspección de Libros La calle de Valverde para reeditarla en España en su colección de bolsillo, con una tirada de diez mil ejemplares, se abre el expediente 5491/67 el 27 de julio de 1967, adjuntando un ejemplar editado por la Universidad Veracruzana en México (1961). El informe autoriza la publicación siempre y cuando se supriman los párrafos tachados por el lápiz rojo en las páginas 81-217-250-322 y 366. Sin embargo el 11 de noviembre de 1969 se abre el expediente nº 11233/69 donde se hace el siguiente informe:

Comprobada la presente obra con la del expte. 5491/67 se observa que no se han respetado las tachaduras impuestas en aquella fecha. Como la obra presentada, la dan en "Consulta voluntaria", puede autorizarse con las tachaduras de las pp. 81-217-250-322 y 366 que son las mismas que se impusieron al expte 5491/67

[con otra letra manuscrita se añade]: Corregidas tachaduras a Delos Ayma en 27-7-67 Se fueron tenidas en cuenta Se indican las mismas ahora a Seix Barral Madrid 13-11-69

Seix-Barral la publicaría finalmente en 1970 y la reeditaría en 1973[3]. También la reedición tendría que pasar "voluntaria-mente" por la Inspección de Libros.

Como ya dijimos, no sólo las obras publicadas en España sino las publicadas en el extranjero que querían distribuir a nuestro país tenían que pasar por el cedazo de la censura. Así cuando la editorial Edhasa decide importar la novela de Max Aub Las buenas intenciones, editada en México por el Fondo de Cultura Económica (en la colección "Tezontle") en 1955, le es rechazada la importación el 2 de marzo de ese año[4].

Con este trabajo hemos querido mostrar al lector de hoy una visión de las dificultades de publicación en los años franquistas y de los criterios arbitrarios de la censura que consideramos muy poco estudiados.

 

   
             
         


NOTAS:

1 1. Expediente nº 3428/59 conservado en el Archivo General de la Administración (Alcalá de Henares).

2 2. Manuel L. Abellán en su interesante libro Censura y creación literaria en España (1939-1976) Barcelona: Península, 1980 recoge las "Normas generales para los censores" donde, entre otras máximas "edificantes" señalan que la labor de los censores "debe estar encaminada a establecer el Imperio de la verdad y divulgar al mismo tiempo la gran obra de reconstrucción nacional que el Nuevo Estado ha emprendido" y recurren, hipócritamente, a la figura de JOSÉ ANTONIO que decía que "la mejor propaganda es la derivada de nuestros propios actos".

3 3. Barcelona, Seix-Barral, 2ª reimpresión 417 pp. formato 13 x 18, tirada 5000 ejemplares, en la colección Biblioteca Breve de Bolsillo, 1973.

4 4. Según figura en el expediente nº 1008/55.

 

   
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