P O R T A D A             Bernat Castany Prado
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Marcus Garvey
 
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Las raíces se entierran en el suelo, se retuercen entre el barro, prosperan en las tinieblas; tienen al árbol cautivo desde que nace y lo nutren a cambio de un chantaje: “¡Si te liberas, te mueres!”

Orígenes,
Amin Maalouf

 

 

 

 

Marcus Garvey nació en 1887, en Saint Bay's, Jamaica. Quizás por ser especialmente inteligente su padre nunca llegó a resignarse a su condición de esclavo y vivía atormentado por la frustración y el resentimiento. Como no podía vengarse de sus amos se vengaba de su familia a la que obligaba a que le llamasen "Mister Garvey". Parece que llegó a generar cierta manía persecutoria.

Con el tiempo "Mister Garvey" construyó en el jardín de su casa una pequeña cabaña en la que se encerraba por las noches a leer los pocos libros que había conseguido de contrabando. En aquel entonces los esclavos tenían prohibido leer ya que se veía la educación como fuente de problemas y como virtual infraestructura para la preparación de huidas e insurrecciones.

Como muchos de sus congéneres, Garvey Junior necesitó formarse una narrativa coherente que diese forma y dignificase el cúmulo de sucesos irracionales que conformaban su vida de esclavo. Su narrativa, como la de muchos, fue de corte épico: quería huir de esa miserable aldea de la costa de Jamaica y convertirse en "the first gentlemen in the world".

Esto no sólo nos da la clave del carácter de Marcus Garvey -quien, ya de niño, se pasaba el día soñando que le daba discursos a multitudes que lo adoraban- sino también de lo que llaman "ego trip"; esto es, la desesperada afirmación de una individualidad y de una dignidad que no obtiene el reconocimiento de la sociedad y que sólo puede canalizarse mediante un alarde de prepotencia que resulta ser, por paradójico que sea, una de las constantes de los grupos marginados.

De pequeño Marcus Garvey jugaba con niños blancos y negros. La "línea de color" no se dibujaba, entonces, hasta la adolescencia. Esto conllevaba algunos problemas como los tratados en las películas de la esclavitud donde la hija del amo y su compañera de juegos, negra, se juran eterna amistad. Lo cierto es que las técnicas de segregación eran muy efectivas y sólo en las novelas y películas revisionistas los blancos cumplen su promesa de eterna amistad. Los enviaban a Europa a estudiar y cuando regresaban se encontraban con un animal amenazante que no se parecía en nada al cachorrito sumiso con el que jugaban.

La "línea de color" es un término que acuñó W. E. B. DuBois (padre del panafricanismo y de la sociología urbana; creador de todos los conceptos fundamentales que tienen que ver con la raza) y que se refiere a toda una serie de prácticas sociales mediante las cuales se generaba odio y desconfianza entre negros y blancos y que consistían en darle privilegios a los blancos pobres para que, primero, se sintiesen mejores que los negros y para que, segundo, los sintiesen como una amenaza contra su bienestar económico; y generar prejuicios que convirtiesen al negro en un ser hipersexuado, violento e incapaz de autogobernarse.

Marcus Garvey tenía una amiga de infancia blanca, Joyce Rerrie, a la que enviaron a Inglaterra cuando cumplió los catorce años -edad en la que se empezaba a ser una amenaza de mestizaje-. En su misma presencia le prohibieron que volviera a verlo porque sólo era un "nigger". Dice Garvey que ésa fue la primera vez que oyó y comprendió el significado del término negro, que en inglés tiene connotaciones mucho más negativas que en castellano.

El resto de la vida de Marcus Garvey fue un intento desesperado por probar que él valía tanto y más que cualquier otro. La mayoría de sus congéneres se contentaban con inspirar miedo -que es el premio de consolación del débil social y una especie de transvaloración de los valores-; otros trataron de convertirse en criminales -que cuando no se tiene trabajo es la mayor fuente de respeto y reconocimiento social-; otros intentaron hacerse millonarios -muchos esclavos creían ciegamente en el sueño americano-; y otros se hicieron líderes negros -Frederick Douglass, Booker T. Washington, W.E.B. DuBois, Elijah Mujammad, Malcom X-. Garvey optó por esta última opción pero no renunció del todo a las otras y buscó inspirar miedo, hacerse millonario y tener aspecto de gangster.

Pero hasta entonces lo que sucedió fue que no le dejaron estudiar, como a su padre. Con todo, consiguió hacerse aprendiz de impresor lo que le permitió comprender la importancia de controlar la palabra escrita. Éste es, por cierto, un tema muy habitual en todas las novelas de la esclavitud.

En la más famosa, La vida de Frederick Douglass, hay una escena muy interesante en la que el narrador, un esclavo que ha conseguido cruzar la "Mason-Dixon line" -la línea que separaba los estados en los que estaba prohibida la esclavitud de aquellos en los que estaba permitida- nos cuenta que, de niño, su ama quiso enseñarle a leer pero que una vez llegó el amo y al ver lo que estaba haciendo le empezó a gritar diciéndole que no volviese a hacerlo porque si los negros leen se vuelven malos, no obedecen y se rebelan contra sus amos.

El narrador-protagonista dice que en aquél momento no entendió nada, sólo que aquello era malo para el blanco y que, por lo tanto, era bueno para él. Toda la primera parte del libro narra, en un tono que recuerda mucho a la novela picaresca, los engaños y estratagemas de un niño esclavo cuya obsesión es aprender a leer.

En 1914 lee un libro que le cambiaría la vida, Up from Slavery, de Booker T. Washington, del que extrae la idea de que la situación de los negros era una cuestión global. Escribe entonces en su diario: "¿Dónde está el gobierno del negro? ¿Dónde está su presidente, su país, su ministro de asuntos exteriores? No puedo verlos. Yo los construiré."

Su idea era unificar a los negros esparcidos por el planeta (Sudamérica, Caribe, Estados Unidos, Inglaterra, África) y convertirse en su líder porque "los negros son el poder detrás de la economía que, debido a su aislamiento, no tienen una economía de su poder."

Ese mismo año fundará la UNIA (Universal Negro Improvement Association) que, en un principio, buscaba promover el "orgullo negro" y crear una escuela industrial para negros parecida al famoso Tuskegee Institute, de Atlanta, fundado por Booker T. Washington, lugar en el que se le daba una educación de élite a los negros para que pudiesen colonizar los altos puestos de la sociedad desde donde podrían, luego, luchar con mayor efectividad por los derechos de su gente. La idea de Garvey consistía en que la comunidad internacional negra debía organizase por sí misma para nunca tener que pedir compasión, caridad y, sobre todo, control, a los poderes coloniales.

En 1914 los afroamericanos, afrocaribeños y afrolatinoamericanos llevaban cuatrocientos años buscando una identidad propia. Nunca los negros se habían sentido parte de las sociedades para las que trabajaron. Quizás por eso Marcus Garvey tuvo tanto éxito al proponerles la creación de un hogar africano.

Pero Garvey iba mucho más allá que los meros movimientos de repatriación. Para él África no era tanto un lugar físico como la encarnación política, cultural y espiritual del hogar de aquellos que habían sido desposeídos del suyo.

Por eso cuando Garvey hablaba de regresar a África se refería, ante todo, a un regreso psicológico y cultural. Los negros a los que les habían lavado el cerebro y les habían enseñado a negar su propia identidad debían reclamar y recuperar África en su propia mente. La liberación política debía empezar por una liberación mental que pasaba por una recuperación de la autoestima física y cultural.

Por eso Garvey habla del "orgullo negro" y acuña una frase que se haría popular entre los movimientos por los derechos civiles de los sesenta: "black is beautiful". Se dice que Garvey es un punto de inflexión en la percepción que tenían los negros de sí mismos. Antes de Garvey era imposible concebir un negro orgulloso de su raza y de su cultura.

Hasta entonces todos los negros habían asimilado la mirada del blanco. Este fenómeno, que DuBois llamó "doble conciencia" es una especie de síndrome de Estockolmo en virtud del cual el marginado acaba despreciándose en los mismos términos en que lo desprecia el que lo margina. Los negros se miraban a sí mismos como si fuesen blancos y se veían feos, insignificantes, despreciables, incontrolados e inhumanos.

Esta doble conciencia explica el desprecio que siente por sí mismo todo marginado así como los procesos de autodestrucción en los que suele caer: alcoholismo, drogadicción, criminalidad, obesidad o abandono. Claro que la doble conciencia no sólo provoca autodesprecio y autodestrucción (cuando el esclavo se mira con los ojos del amo) sino también vergüenza de sus semejantes (cuando el esclavo mira a los suyos con los ojos del amo) u odio hacia las demás minorías (cuando el esclavo mira a los esclavos de origen diferente con los ojos del amo).

En 1916 Marcus Garvey abandonó Jamaica y se fue a Nueva York. Allí vivió realquilado en una pequeña habitación y buscará trabajo como ayudante de impresor. Philip Randolph, editor del Messenger Magazine, oirá hablar del joven agitador jamaicano y le ayudará a organizar su primera conferencia.

El propio Garvey imprimió los volantes y parece que en ellos se presentaba como "el honorable Marcus Garvey" -lo que está en la línea egotista que veíamos antes y que también está presente en Elijah Muhammad, Malcom X, los gangs y la estética rap, que es algo así como la épica negra-. Parece que esta primera conferencia fue un desastre. Garvey estaba tan nervioso que tropezó y se cayó de la tarima sobre el público.

A raíz de este fracaso oratorio Garvey decidió aprender a hablar en público. Lo que hizo fue ir a ver cada día a Billy Sunday, predicador protestante blanco que tenía un estilo muy espectacular y crispado. Parece que tomaba notas de su modo de hablar y de gesticular y luego ensayaba delante de un espejo.

Resulta cuanto menos curioso que Garvey -que influyó en el estilo oratorio de los grandes líderes negros- aprendiese a hablar imitando a un orador blanco, cristiano, racista y conservador. Recuerda un poco al cuento "Los teólogos", de Borges, donde al morir dos teólogos de sectas contrarias que se odiaron durante décadas descubren que, a los ojos de Dios, son la misma persona.

Tras unos cuantos meses asistiendo a los sermones de Billy Sunday, Marcus Garvey se sintió preparado para iniciar una gira por treinta y ocho estados de norteamérica con el objetivo de recaudar dinero para la UNIA. En su viaje verá las contradicciones raciales de América, los linchamientos, la falta de apoyo político de las 13a y 15a enmiendas, que hacían referencia a la libertad de los esclavos negros y a su derecho a votar, y la dureza de las leyes Jim Crow, leyes segregacionistas que se impusieron en los estados del sur a finales del XIX.

Mientras Garvey estaba realizando esta gira se produce en la ciudad de East Saint Louis uno de los días más sangrientos de la historia negra. El dos de julio de 1917, unos meses después de que América entrase a luchar en nombre de la democracia en la Primera Guerra Mundial, se producen en dicha ciudad una serie de motines raciales en los que morirán linchados o quemados vivos varios centenares de negros -los periódicos informaron de que a los niños que salían corriendo de las casas incendiadas los volvían a echar dentro-.

W.E.B.DuBois, líder de la NAACP (National Association for the Advancement of Colored People), organizó en Nueva York una marcha silenciosa para protestar contra la masacre pero para Marcus Garvey no era el momento de marchas silenciosas sino el de contraatacar ("fight back"). Vemos ya cómo se dibujan dentro del movimiento negro dos tendencias, una pacífica, reformista e integradora (Randolph Philip, DuBois, M. L. King, segundo Malcom X) y otra violenta, revolucionaria y segregacionista (Marcus Garvey, primer Malcom X, Panteras Negras).

Desde ese mismo momento Garvey se ganó la enemistad de los demás líderes negros, a los que acusó de ser débiles y serviles -como el esclavo cómplice que vive en la casa creyéndose casi blanco versus el esclavo auténtico que vive en la cabaña sin ningún trato de favor-, y se ganó la simpatía de las masas, que se sentían atraídas por un hombre que les decía que la historia de los negros americanos no empezaba con la esclavitud sino con el pasado glorioso de África; que aseguraba que si un pueblo había hecho algo grande alguna vez podía volver a hacerlo; y que afirmaba que se sentía orgulloso de ser negro.

Los encuentros organizados por la UNIA eran medio políticos y medio religiosos (no tanto por el contenido como por la forma) y en 1918 dicha organización tenía más de un millón de miembros sólo en los US.

También solían realizar manifestaciones que tenían la apariencia de desfiles militares. Garvey había creado divisiones motorizadas, de infantería, de caballería, así como cuerpos de enfermeras y milicias juveniles que desfilaban con un orden perfecto por las calles de Nueva York.

En los periódicos de la época se dice que muchas mujeres blancas se desmayaban viendo esos desfiles en los que, aunque las únicas armas que había fuesen espadas, eran tan impresionantes como los de cualquier ejército regular. Una vez más dar miedo se nos presenta como el premio de consolación del desheredado.

La UNIA era un mundo separado del mundo real, y en su ámbito, personas a las que durante la semana las llamaban "negritos", como el padre de Garvey, podían imaginarse generales, capitanes, héroes de guerra; gente respetable y con poder. Todavía hoy muchos ancianos negros recuerdan cómo todos los fines de semana su padre se ponía el uniforme -del que decían que era "una afirmación física"- y entonces parecía otra persona, más alta, más fuerte, más elegante, más digna.

De este modo se fue dibujando un movimiento de masas de corte nacionalista, racista y con pretensiones paramilitares, muy afín a los fascismos que dos décadas después triunfarían en Europa. Casi todos los que estuvieron dentro del movimiento de Garvey decían que al entrar a formar parte de él "te convencías de que eras algo, que valías para algo y que tenías algo por lo que vivir".

Los que sienten que no tienen nada por lo que vivir normalmente acaban buscándose algo por lo que matar. Parece, pues, que en las raíces del fascismo está el sentimiento de "nobodiness". Debería, pues, intentarse que en una sociedad determinada no haya demasiadas personas que se sientan nada o nadie porque parece que hay en el ser humano una especie de necesidad metafísica por sentirse algo que le hace, cuando no lo consigue, extremadamente susceptible al fascismo.

Marcus Garvey con su mujer.No es de extrañar, pues, que una de las claves del éxito de Marcus Garvey fuese la enorme atención que le prestó a las mujeres dentro de la UNIA. Las mujeres negras están expuestas a una doble marginación, la de ser negras y la de ser mujeres. Esto las hace mucho más fragiles porque las convierte en víctimas de los blancos, en general, y de los hombres negros, en particular.

Para Garvey era importante que las mujeres elevasen su autoestima y, para ello, empezó a dedicar varias páginas de su famoso periódico The negro world al tema de la mujer, con el objetivo de contrarrestar las imágenes negativas que las propias mujeres negras tenían de sí mismas -aquí la doble conciencia se expresa en términos físicos-.

Garvey fue el primero en publicar en revistas fotos de mujeres negras hermosas, en hablar de las "diosas negras" africanas y en instarlas a que ellas mismas escribiesen artículos y poemas en los que contasen su experiencia como mujer tanto en el ámbito de la familia como en el del arte y la política.

Pero no sólo se les dio importancia en la revista de la UNIA sino también en sus consejos y divisiones. De este modo Garvey pretendía generar un espacio en el que las mujeres negras pudiesen ganarse el respeto de sus iguales y pudiesen imaginarse en diferentes posiciones de liderazgo.

Marcus Garvey fue también una figura importante para el movimiento de la "Harlem Renaissance" no tanto porque los escritores que conforman este grupo se le unieran sino porque les preparó un espacio social esencial para la recepción de sus obras.

Las ideas de Garvey sobre autodeterminación negra, contraataque y orgullo negro inspiraron a importantes escritores afroamericanos como Langston Hughes, Countée Cullen o Jean Toomer. También les comunicó su agresividad y resentimiento, que son algunas de las características principales de estos escritores.

Asimismo, el renacimiento de Harlem cantó incesantemente al "new negro" que reivindicaba Garvey. Un negro sin miedo, orgulloso de ser lo que es y capaz de organizarse y defenderse por sí mismo. Un buen ejemplo de este espíritu es la poesía "If we must die", de Claude MacKay, escrita en el Verano Rojo de 1919 en el que centenas de negros volvieron a ser linchados y quemados vivos.

Si hemos de morir, no lo hagamos como puercos

perseguidos y acorralados en el estercolero

mientras nos rodean los perros locos y hambrientos

que se burlan de nuestro maldito destino.

Si hemos de morir, muramos noblemente

de modo que nuestra preciosa sangre no haya sido derramada

en vano; entonces incluso los seres a los que desafiamos

se verán obligados a honrarnos, aunque estemos muertos.

Hermanos, tenemos que encontrar nuestro enemigo común.

Aunque seamos muchos menos, mostrémonos bravos,

y a sus golpes devolvamos un único golpe mortal.

Nos enfrentaremos como hombres a la manada de asesinos y cobardes.

muriendo contra la pared pero contraatacando[1].

Y eso es lo que hacía todo el movimiento de Marcus Garvey que, en 1919, ya era un verdadero fenómeno social y tenía, entre otras cosas, el periódico negro más leído de norteamérica, el Caribe y buena parte de África -publicado en tres idiomas: inglés, francés y catellano-; toda una serie de empresas que pretendían formar un circuito económico negro independiente al de los blancos; y varios cientos de sedes y escuelas repartidas por todo el país.

Además, Garvey empezó a influir en el "continente negro" consiguiendo despertar toda una oleada de nacionalismos africanos que respondieron a su llamada "África para los africanos".

Su periódico, The negro world, fue prohibido en todas las colonias africanas y caribeñas pero, aún así, los marinos negros siempre conseguían llevar a esos países algunos números. Una vez dentro se le leía el editorial, escrito por Marcus Garvey, a centenares de niños enviados de los pueblos del interior con el encargo de que lo aprendiesen de memoria y luego fuesen repitiéndolo por todo el camino. Gracias a este método Garvey consiguió esparcir por toda África la idea de que el tratado de Versailles, con el que se cerraba la Primera Guerra Mundial no era tanto un tratado de paz como una redistribución de las colonias.

Los gobiernos Europeos empezaron a ver a Marcus Garvey como una amenaza y parece que le pidieron ayuda al gobierno norteamericano. Éste le encargó a John Edgar Hoover, un joven abogado, que se encargase de vigilar al "moisés negro", que era como ya por entonces se le conocía, con el objetivo de hallar razones suficientes para procesarlo legalmente evitando, de este modo, una revolución violenta.

Hoover llegaría a ser, desde 1924 a 1972, director del FBI, agencia desde la cual investigaría, por antipatriotas y/o comunistas, a personajes como Charlie Chaplin, Albert Einstein, Marilyn Monroe y Malcom X y desde la que conseguiría romper a los llamados grupos de odio ("hate groups") como los Panteras Negras utilizando medidas ilegales que hoy día se conocen como terrorismo de estado.

Pero mientras se iban infiltrando los espías de Hoover, Marcus Garvey consiguió organizar, el primero de agosto de 1920, una "Convención internacional de los pueblos negros del mundo" a la que acudieron dos mil delegados de más de 25 países diferentes. Las reuniones se efectuaron en el Madison Square Garden y en el Liberty Hall (una iglesia a medio construir que Garvey había comprado y acondicionado como cuartel general de la UNIA ). Con esta convención Garvey buscaba que su movimiento panafricanista saltase a la escena mundial creando un gobierno en el exilio, a la espera de la liberación de los países africanos.

Marcus Garvey En su estilo grandilocuente, Garvey se nombró Presidente Provisional de África y nombró embajadores que envió a la liga de las naciones unidas; ingenieros que envió a Liberia para que empezasen a construir un hogar negro; y redactó telegramas de apoyo al IRA irlandés, con quien se identificaba.

En el Madison Square Garden, ante 25 000 personas dio un discurso histórico que acabó pidiéndole a los Europeos que les dejasen espacio en los muelles africanos "porque vamos a regresar a casa". Al día siguiente se realizó un enorme desfile en Harlem que se considera el momento cumbre de su historia.

Su populismo y grandilocuencia hizo que los líderes negros de la tendencia pacífica e integradora lo criticasen duramente. La gota que colmó el vaso fue la reunión que Marcus Garvey celebró con Edward Young Clarke, gran pope del KKK.

Según la lógica del "moisés negro", el Klan era el poder real de los Estados Unidos de modo que consideraba un buen movimiento diplomático reunirse con él, a título de Presidente Provisional de África, para acordar una tregua a la espera del regreso generalizado de los negros a África. Lo cierto es que la comunidad negra se sintió traicionada y las críticas de los demás líderes negros se hicieron mucho más duras.

Éste era el momento que el gobierno esperaba para deshacerse de Garvey sin que la opinión pública le pasase una factura demasiado grande. Se acercaban, además, las elecciones y por aquél entonces los negros que se atrevían a votar, lo hacían, en su gran mayoría, por los republicanos, que en ese momento estaban en el poder.

El joven Hoover, que se estrenaba con Marcus Garvey como agente federal, lo hizo realmente bien. Consiguió infiltrar a varios espías negros en las altas esferas de la UNIA para que le fueron proporcionando información de los movimientos inmediatos que tenía pensado dar la organización así como de las grietas legales que ésta presentaba.

Al final consiguió que los consejeros de Garvey, entre los cuales había varios espías suyos, lo malaconsejaran consiguiendo que la UNIA, que se autofinanciaba mediante diversas actividades empresariales, quebrase y él fuese encarcelado por "fraude postal".

En la cárcel la salud de Garvey empeoró. El gobierno tuvo miedo de que se muriese convirtiéndose, de ese modo, en un mártir y provocando una revuelta violenta. Decidieron permutarle la pena y lo deportaron a Jamaica.

El puerto de Nueva Orleans fue su última escala. Varias decenas de miles de negros se reunieron allí para despedirlo. Él les dio un pequeño discurso que apenas pudo acabar porque el asma se le había agravado en prisión. Llovía. Mientras el barco se alejaba todos empezaron a cantar el "The President General's Hymn" que es la canción que se le suele cantar al presidente de los Estados Unidos. Para ellos Garvey seguía siendo el presidente de la comunidad imaginaria negra.

Garvey pasó el resto de su vida en Jamaica. No se había hecho rico a pesar de haber tenido en sus manos el dinero de más de un millón de personas que le confiaron sus ahorros e ilusiones. Un periodista que fue a entrevistarlo dijo que los niños negros de su pueblo le tiraban piedras por la calle porque tenía fama de loco. Murió el 10 de junio de 1940, solo, pobre, pero con una gran descendencia política.

El "Moisés negro" revolucionó la manera que tenían de verse y pensarse todos los negros del mundo. Sin él no puede entenderse la política afroamericana, ni los movimientos independentistas africanos, ni Martin Luther King, ni Malcom X (cuyos padres fueron "apóstoles" y mártires del movimiento de Garvey), ni los Panteras Negra, ni siquiera el orgullo gay, que heredó conceptos y actitudes de él. Asimismo, Garvey inspiró a la Nación del Islam, movimiento negro fundado en 1930 por Elijah Muhammad quien le dio a las ideas de Garvey una orientación islamista.

También los líderes africanos que lucharon por la independencia de sus respectivos países después de la Segunda Guerra Mundial usaron las ideas de Garvey como modelo para sus propias luchas. Jomo Kenyatta (Kenya), Steve Biko (Suráfrica) y Kwame Nkrumah (Ghana) tenían como libro de cabecera el famoso libro La filosofía y las ideas de Marcus Garvey que, sin duda, ha sido uno de los más influyentes y desconocidos del siglo XX.

Otros herederos de Marcus Garvey son los rastafaris, que aparecieron en Jamaica en los años treinta y llegaron a afirmar que éste era el San Juan Baptista que había venido a anunciar la vuelta del reino del gran rey africano Haile Selassie. Según los rastafaris, Garvey le robó a los blancos la mente de los negros para devolvérsela a África. El movimiento rastafari hizo de él un héroe mítico para los más desfavorecidos del Caribe. En sus canciones Bob Marley repite constantemente sus ideas.

Para acabar, dejando a un lado sus tendencias fascistas -subyacentes, por otro lado, a todo movimiento revolucionario -, parece que una de sus grandes enseñanzas, según dicen los rastafaris, fue la de enseñarle a millones de personas a decir "soy", simplemente "soy", sin excusas. De ahí que uno de los versos más habituales de la música reaggae sea "with no apology".

En sus 53 años de vida Marcus Garvey, Presidente Provisional de África, nunca pisó el continente negro.


Marcus Garvey


NOTA:

1 1. La traducción es mía.

 

 
         
         
         
         
         
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