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La palabra crea mundos y atmósferas, es visionaria, dirige. La palabra es la diferencia entre el vacío y tu intención, con ella, nombras al viento que transporta tus fonemas, así recreas a tu voluntad. La palabra hiere o resulta indiferente, sella compromisos y seduce a quien desea ser engañado. Muchas palabras pueden ser una cascada que atrapa nuestra atención y sin ellas, no podemos vernos en el espejo porque necesitamos de su luz.

 

Alba

Los homínidos poseían un sofisticado lenguaje corporal y un limitado lenguaje hablado, sus actividades respondían a las conductas de animales gregarios irracionales y "sobrevivir" era el talante de su existencia; sin que nadie pueda explicarlo de manera convincente durante dos millones y medio de años el cerebro humano evolucionó de manera excesivamente rápida.

Los investigadores nos dicen que en el lado izquierdo se localizan el área de Broka y el área de Wernicke, zonas relacionadas con la estructuración del lenguaje, por ello, nuestro hemisferio izquierdo, a la altura de la sien, cuenta con una protuberancia… aunque las palabras no se fosilizan, los cráneos de nuestros bien lejanos abuelitos contaban ya con esa protuberancia y evidenciaba una primaria intención por articular palabras.

El pensamiento encontró en la palabra a un cómplice, las circunstancias dejaron de ser percibidas de manera intuitiva y el inconsciente colectivo configuró los lenguajes primigenios. De pronto, hace unos 300 mil años un proceso que llevaba dos millones de años se frenó de manera misteriosa: el cerebro humano dejó de crecer. Cien mil años después, nuestros ancestros, los Cromagnones, compartieron el planeta con nuestros primos, los Neandertales, quienes probablemente contaban con un lenguaje rudimentario, sin embargo, paulatinamente fueron eliminados ya que nuestros antecesores tenían una superioridad armamentista, una mejor adaptación al medio ambiente y sobre todo, porque que contaban con un lenguaje sofisticado. "Somos lo que somos por haber matado al otro para sobrevivir y luego compartir los alimentos, pero estamos como estamos, por las acciones que generan nuestras palabras" (autor dixit)

 

Nommo

En África sin duda, se encuentran los orígenes étnicos de la mayoría de los seres humanos; por lo tanto, las lenguas primigenias nacieron en África y entre ellas subsiste el grupo lingüístico "Khoisan" (los bosquimanos pertenecen a ese grupo) quienes son los únicos humanos que en su habla usan sonidos metálicos —clicks— que producen colocando la lengua en el paladar y luego separándola de manera intermitente como cuando le damos una orden a un caballo; este arcaico estilo de articular palabras nos remite a los soles en los que los seres humanos pronunciaban onomatopeyas que encontraban en los sonidos de la naturaleza. En la estructura gramatical de las lenguas africanas llamadas "bantúes", los sustantivos no se dividen por el género gramatical en masculinos, femeninos y neutros, sino que se agrupan en "cuatro clases": Muntu, que se refiere a los seres (mujer, hombre y espíritus), Kintu, que designa las cosas (el perro y la piedra), Hantu, que sitúa el espacio y el tiempo (el oriente y el ayer) y Kuntu, que es una modalidad (la risa y la belleza). Los seres y las cosas poseen una sustancia y fuerzas emparentadas, gemelas, complementarias que en su simbiosis provocan el asombro y crean la palabra. En la arcaica filosofía del África Negra no existen contrarios ni nada está lejano; y no es que la materia y la energía se unan, sino que, más bien, jamás han estado separadas.

El motor que provee a todas las fuerzas de vida y actividad es el "nommo" —palabra, logos— que como el agua, la semilla y la sangre, genera vida con sólo su presencia. Entre los africanos que hablan las lenguas bantúes, la palabra es el vehículo para comunicarse con sus antepasados, son ellos y no un Dios, quienes por su infinito poder son capaces de auxiliar a los "vivos" en sus plegarias. Toda hechicería es hechicería de la palabra, puede ser un conjuro, un encantamiento, una bendición o una maldición y un desafío.

Es a través de la palabra, que los seres humanos imponemos dominio sobre las cosas. En el evangelio de San Juan la palabra queda en Dios, y el hombre debe dar fe de ella y difundirla. Más tarde, la palabra se hizo carne en Cristo. En cambio, en la filosofía del África Negra, la palabra ("nommo") se hace carne dondequiera, es más ¡Crea a los dioses!

Durante la ensoñación los brujos utilizan la fuerza del intento para nombrar las cosas y volverlas tangibles, el nombre corporeiza las energías y como existen miles de idiomas, la energía descifra nuestra intención que se expresa en mil voces; en la ensoñación transitan otras palabras, la de los seres inorgánicos y los aliados (demonios y ángeles para otras tradiciones), manteniendo el diálogo interno en silencio nuestras palabras pueden entablar comunicación con ellos en el ensueño, algunos son grandes vendedores de ilusiones, atrapan nuestra atención con palabras sutiles o situaciones dramáticas pero, con esas conciencias inorgánicas no nos conviene andar chacoloteando ya que, sin que nos demos cuenta, aprovechan nuestro asombro para absorbernos una gran cantidad de energía. Otras conciencias de ensueño no saben mentir y, de nuestros recuerdos de aquellas conciencias inorgánicas que habitan los túneles de gusano, reconocemos algunas sensaciones como la de haber mantenido una comunicación profunda con ellas a través de un "metalenguaje" pero, nada más… sucede que a nuestra conciencia de vigilia no la dejan entrar.

En este orden de ideas de no existir la palabra, las fuerzas tangibles y las del ensueño quedarían rígidas, no habría creación, cambio ni vida. Dice una antigua frase de sacerdotes yorubas: "Nada hay que no haya; todo aquello para lo que tenemos un nombre, lo hay" lo cual significa que la expresión, la imposición de un nombre, crea lo nombrado. El nombrar y conjurar es entonces, un acto creador, por lo que toda palabra tiene sus consecuencias y sus obligaciones, no hay palabras inofensivas…. la palabra altera al mundo.

 

Doña Ciencia

Los idiomas se pueden diferenciar, por su sonido (fonética), por los significados (semántica), por su gramática y por su sintaxis. Existen 5000 idiomas, algunos están desapareciendo como el "Popoloca" en el Golfo de México y la tendencia marca que dentro de 50 años se habrán perdido la mitad de ellos. Luca y Francesco Cavalli-Sforza han realizado una exhaustiva investigación lingüística en su libro "CHI SIAMO, la storia della diversità umana", con la esperanza de encontrar las raíces de las palabras que configuran los idiomas, y concluyen: "El problema es que los idiomas cambian rápidamente y no podemos encontrar lazos de parentela después de transcurridos 6000 años"

Hasta el momento los lingüistas reconocen algunas superfamilias como la "den-caucasica" que contará con unos 40 000 años o una de 20 000 años llamada "nostratica-euroasiática" y, conociendo el esquema de las superfamilias, surge inevitablemente la curiosidad de saber si existió una lengua madre. Los estudios lingüísticos de Cavalli-Sforza concluyen que algunas etimologías pueden ser casi universales como tik que con sus variantes tok, titi, te, tong, tik significan respectivamente: uno (Nilosahariano), dedo (Caucasico), mano (Japonés), brazo (Indopacifico) e índice (Esquimal), pero el enigma inicia cuando estas etimologías primarias comunes para seres de diversas latitudes se comparan con las lenguas primigenias africanas como la Khoisan o la Níger-Kordofaniano y no se encuentra ninguna semejanza… descubrir los orígenes de tal incompatibilidad es el gran desafío de quienes estudian la evolución lingüística de los seres humanos y cuando logren llegar a una solución, diversas ramas de la antropología moderna se verán beneficiadas al poder recorrer por completo el desarrollo de la diversidad humana.

 

Espejos

La palabra es un surco donde se siembran intenciones, deseos y voluntades hechas conciencia; la palabra zurce y labra, acomoda e incomoda, destruye o armoniza, la palabra viaja con los sonidos y puede provocar graves silencios. Las palabras narran la historia de quienes las usamos y en cada uno de los sonidos vueltos fonemas que lanzamos al aire en forma de palabras, evidenciamos siglos, milenios de un azaroso desarrollo cultural. Con palabras de satisfacción se narran los triunfos y siempre hay palabras que reconfortan nuestro espíritu. Las palabras mágicas abren las puertas del conocimiento, por eso nacemos sin palabras para que cada pueblo pueda enseñar a sus hijos el camino de la palabra verdadera… la verdadera palabra que nos hace libres o nos somete a sus creencias, cuestión de enfoques y de palabras que los explican.

En pocas palabras: palabra que sí te cumplo, empeño mi palabra porque algunas palabras se las lleva el viento y la mía es una palabra de honor. Detrás de las palabras puedes ver mi intención, pon oídos sordos a palabras necias porque a nadie le va a gustar que estés apalabrada conmigo. Eres una persona de pocas palabras pero por desgracia siempre están en contradicción con tus acciones así que puedes exigir gritando a los cuatro vientos: amor, justicia, tierra y libertad pero que no se te ocurra dejar una sola palabra escrita porque la quemaremos inmediatamente, te doy mi palabra que así será y si no te basta, recuerda que también existe la palabra de Dios.

 

   
             
          Claudio Obregón Clairin Datos sobre el autor   foro de opinión
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