P O R T A D A        
Luis Benítez
línea
 
  línea línea línea línea línea
  38     Antología poética.      
foro de opinión aire - poesía (pulsa aquí para entrar)      
punto de encuentro índice de autores          
 
De POEMAS DE LA TIERRA Y LA MEMORIA
Ed. Stephen Bloom, Buenos Aires, 1980.

 

DEL UTERO A LA TUMBA UN SUEÑO TE LLEVARÁ

 

Del útero a la tumba un sueño te llevará,

desnudo, el escarpín y la mortaja hechos de la misma

       seda.

Un sueño con mejillas de pétalos que martillea en tu

      mente,

un beso helado, un golpe en la nuca dado

por un desconocido con guanteletes de hierro,

sonando tras tu puerta en el cerrojo.

Fantasma de metal tu cuerpo,

desde los cortos pantalones al bastón del viejo

transitado por extranjeros que se acercan a escrutar

      tus vísceras

y las señales del cielo con sus dedos de muerte,

verás asombrado cómo la cuchara colmada

deposita por igual besos y mordiscos en tu alma

      cóncava.

Del útero a la tumba,

clavado a la tierra que sólo se abre dos veces,

tus ojos noviando con las fotografías

verán al niño libre de pecado y cicatrices,

diáfano, aunque su llanto presienta

y al hierro del amor marcándote la ingle

y al molino del olvido girando, por un viento de huesos.

Del útero a la tumba un sueño te llevará,

las riendas hechas trizas en ese torbellino,

en dos segundos de setenta años,

sólo una muesca, en un reloj enorme.

 

 

 

ALGO FLUYE, CUANDO YA NADA SE AGITA

 

Algo fluye cuando ya nada se agita.

Y su paso inadvertido por las tinieblas que duermen

           con nosotros

trocará en una luz exasperada cuanto de ciega tiene

           la miseria.

Desde el fondo, pozo o pantano de números,

donde hostigados por el mundo y sus miles de cabezas

caímos quince lenguas dentro de la carne,

algo que sólo puede tocarse munido de los guantes de

           la desesperación,

algo fluye, cuando creemos que ya nada se agita.

Obliga al dolorido músculo del corazón

y al cerrado hueso de la mente

a comer y beber, aún dentro de sus celdas.

Es una fuerza que nos lleva rudamente de la mano

e inventa un camino de color insólito,

por donde huimos desnudos de los ciegos.

Obediente, ella agitará los párpados de los muertos

y hará huir a la mosca-heraldo, que espera paciente,

           colgada de la gula.

Colgará de nuevo el sol, cuando la luna caiga.

Podremos verla latir en medio de nuestras negras

           sombras,

aún cuando boquiabiertos, observemos día a día

pasar nuestros propios funerales.

Algo fluye cuando ya nada se agita.

Por su gracia habrá fruto en las flores marchitas

(su magia gruñirá en la vértebra)

lanzará por el aire ancianos y guadañas con pasos de

           diluvio;

nuestras jóvenes canas se ennegrecen,

ante el silbato de plata besado a último momento

con manos temblorosas que arrojan al viento de los

           lechos.

Y cuando nuestros pálidos huesos

den fuerza y vigor a las margaritas, aún palpitarán

desde la tumba.

Porque algo fluye, cuando creemos que ya nada se agita.

 

 

 

DAME UNA MENTIRA ENORME

 

Dame una mentira enorme, que haga temblar los

           pulsos de la edad

con su pisada grave y significativa,

que espante de mí los pájaros negros y los gusanos

que cosecho sin proponérmelo en la dársena del miedo

y se las arregle para hacerme creer que el hombre

           puede salir de sí,

ser uno con la mujer y amarla sin destruirse.

Algo que dure un momento y venga de tus labios,

para que yo me esconda y los altivos y los necios

           no me vean.

Detrás de esos frágiles decorados vivirá feliz y

           pequeñito,

lejos del tedio y de los ojos que escrutan en la noche.

Sin miedo al silencio y a las fieras,

luego que la mentira fuese pronunciada,

como por un hechizo efímero correrían los talones del

           infortunio

y ni él, ni la miseria, pescarían ya nada en mis sentidos

           embotados.

La angustia del hombre ardería como bruja-fénix

y estos ojos y estas pobres manos que rezan sin llegar

al rabo de Dios en las alturas, arrojarían al suelo,

deshecho, el viejo corazón de la amargura,

contentos en su careta nueva.

Dame una mentira enorme,

que haga girar al revés el tiempo en los relojes

y arrúllame en ella,

hasta que en mis labios aparezca

la helada sonrisa del idiota.

 

anterorAntología poética.siguiente
       
       
       
       
       
      © Luis Benítez Datos sobre el autor  
                  inicio de la página