P O R T A D A        
Beatriz Hernanz
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  37     Poemas de La vigilia del tiempo.    

Poemas de
La vigilia del tiempo

(Accésit del Premio Adonais, 1995. Madrid, Rialp, 1996)

 
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Empiezo con la memoria del mar bajo la lengua.

No hay nada en el horizonte,

sino estancias hechizadas por la niebla.

 

En su rostro tiznado de azafrán celeste

tiembla una carnívora luz de muerte.

Envuelve con el celofán del miedo

la techumbre de su carne vulnerada.

 

Sólo un destino silencioso que pide infancia,

esquejes de sal en los labios, cautela de palmeras.

 

Me expulsas de tu nombre,

y crecen en tus ojos tripulaciones de cuchillos.

 

 

 

Poemas de La vigilia del tiempo.

 

Arrastra el horizonte una zozobra de ataúdes.

Tal vez sigue su rastro en alguna calle,

en el dolor de la espuma,

en el sosiego enmohecido de los años,

en la muerte agazapada en los portales.

 

Es la astucia de la espera y las derrotas,

el reverso de la discordia en los jardines sin luna.

 

Te equivocaste de sueño,

y los vientos soplaron contrarios a la urbanidad de los espejos.

 

 

 

Poemas de La vigilia del tiempo.

 

Se decidió la muerte

a escalar la enredadera del sueño

a la sombra inerte de unos versos en silencio.

Una dulce alimaña pacta con la fiebre,

el dolor de los hilos en una agonía de auroras.

 

Un pálido jazmín como un río de llanto

murmura mi desvarío de incendios.

Deshabitados los ojos del temblor de la luz,

un minúsculo planeta palpitaba, perdido,

a la intemperie de todos los eclipses de su boca.

 

 

 

Poemas de La vigilia del tiempo.

 

Un reflejo zozobra en la ficción del espejo,

-hierro vano de la memoria sin lunas-.

Un hombre reúne el coraje de todas las espadas

y surca las sombras con su sueño de mármol.

El tiempo desgrana sus monedas vacías.

Las naves huyen de la batalla por las azoteas perdidas del alba.

 

 

       
       
       
       
       
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