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Invierno
Por allá va un cuervo miserable, blanco y diáfano
Picoteando con orgullo, en el vacío la nieve, y se aleja
Croando, batiendo con sus alas el viento frágil de los dias
Y yo la estoy esperando en una esquina rota.
Sobre la costra de un árbol antiguo, viejo,
Curtido por el tiempo, vemos caer algo oscuro como una desgracia
Será la nieve, será el tiempo, será el olvido que muerde nuestros sueños
Será el cuervo que allende va entre la nieve, surcando con sus garras los recuerdos.
Por el camino: la calle desdoblada de charcos y huellas, y aceras que resbalan
Un hombre de mirada lejana y triste,
Doblado por la nieve, el hambre y el dolor, hunde sus pasos en el frío que lo azota
Bajo los brazos desnudos de un arbol se detiene, y piensa en ella.
Entre la densa nieve que como polvo celeste alegra la mirada de los desgraciados
El cuervo mira por una ventana abierta de un edificio acosado por los vientos
A un hombre deshecho por el sueño,
Buscando en un libro blanco, la imagen de su amada.
No la conoce, nunca ha visto sus ojos ni su cuerpo, pero la sueña más allá del cuervo en los días
El cuervo la mira, allá, en el otro extremo del parque, sola con su sombre helada
Por allá, las miradas se pierden, vuelan, nadan en el silencio de las noches
Por aquí, las miradas se encuentran y se disipan como nieve marchitada.
París 21/01/2005
Otoño
En el fruto que tus labios tocan, queda la huella
Del tiempo despintado que se hunde entre las sombras
El polvo de la tarde desdibuja tu camino
Y tú sigues pintando desde una ventana rota su retrato.
Las formas se suceden como el viento helado
Que sin piedad golpea tu rostro marchitado por el sueño
Te jala la noche y tú resistes como el limbo de la tarde
Pero el irremediable vuelo de esas aves te recuerdan otra cosa.
Los desteñidos ojos del tiempo te amenazan
Te buscan en el sueño y te muestran una hoja arrastrada por el viento
Deseas cogerla, mas el leve ruido que haces la espanta y se aleja
La miras, entre sombras, desconsolada, golpeada por el aire.
El ruido de la lluvia aplaca el dolor de las hojas y las ramas
Las raíces de tus pelos se mueven como brúscos océanos
La tierra está mojada y avanzas por un camino que resbala
Nadie te espera, sólo el retrado de una amada imaginaria.
Lejano está el recuerdo, cerca el muro gris del tiempo
Mientras caminas la imaginas a ella, sólo a ella,
Y ella, en algún confín del tiempo y de la historia, vive
Y tú debes enfrentar, solo, esta vez, el viaje helado de las noches.
París 29/01/2005
Primavera
La mañana vuelve y no encuentro nada ni nadie en el camino
Miro hacia las ramas de los árboles que se mueven como cantos
El animal está en una esquina, picoteando brasas y huellas
Me asomo cauteloso a tu ventana de vísperas y sueños.
Tu voz viene del aire y al aire vuelve nutrida de caminos
Las dunas se alargan como frescos prados a orillas de los ríos
El animal oscuro, como la roca dura, alza su vuelo sin mirarnos
Mis ojos en tus ojos se bañan de sustancias y de tierra.
Los ruidos se transforman en sonidos, los hielos en arroyos cristalinos
El pasto surge del fondo de la tierra como un suspiro enamorado
El mirlo que atravieza los tiempos, busca la hierba en la hierba
En silencio te contemplo y te hablo y te llevas mi retrato hacia el fondo de tus ojos
Tu mirada son las flores que esculpo con palabras en las noches de tu ausencia
No hay parques ni jardines que no sean un océano de nidos
El mirlo me trae un su pico una palabra y yo la pongo a florecer en mi ventana
Qué somos sino tierra, aire, viento, instante y fuego.
De aromas y cantos, tu piel llena la mañana y el crepúsculo
Los valles rumorosos de pájaros y amigos de los pájaros, se abren
Sobre los árboles crecen nidos de esperanzas y truenos
Hoy bebo de tus labios un extraño nectar que me dicta versos para ti.
París 11/02/2005
Verano
Voces que suenan como abismos que se quiebran
Brasas que se ahogan con el fuego de las noches
Ruidos gastados por el tiempo y por el sol
Sombras azotas por el miedo en los caminos y se pierden.
A orillas de los mares ruidosas las arenas desvanecen a las olas
Con esfuerzo cruzamos de piedra en piedra, el río y la mañana
Tu voz arrastrada por el viento suena como ausencias infinitas
Remuevo el polvo que a mis manos se pega como costra.
El sudor marca el límite de la sombra en la sombra
Y de la lágrima en la lágrima mojada en el olvido
No anochece el camino desbordado de recuerdos marchitados
El gentío va de una playa herida a una orilla roída por el petroleo.
Permaneces en silencio y yo, tocando el aire seco quiero acercarme de ti
Bajo el sol los desiertos buscan un refugio, una gruta para lavar sus males
Las voces desamparadas corren por las cloacas, hambrientas, solas
Las calles de las ciudades enfermas se visten de hojas y basura.
Los días adelgazan para pasar por las rendijas de las casas, de los hombres
La noche fenece al pie de una cama desordenada por el sueño
Tu sombra en mi sombra camina de sed, y de sueños se deshace
Los que nacen quedan dispersados más allá de las puertas, como sombras del camino.
París 18/02/05 |