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oro
/ iv
eres
mi leona, cándida luz, auguriosa mañana;
más
oscuras que tu espalda tejida de cabellos
son
las negras espaldas de tus ojos.
eres
mi leona y places, furias, llueves,
e
igual que por ventanas
de
un gran frasco de luz
el
alma por tus ojos se proyecta.
eres
mi leona y caes como la seda,
cubriendo un cuerpo leve,
sobre
el negro tapiz de un lecho en sangre:
conservo
en mis recuerdos el rayo de la tarde,
la
nube derrumbada,
el
agua hecha pedazos por la tromba amarilla de tus ojos.
eres
polvo, vuelves polvo, haces polvo la luz:
y
ese pálido brillo que cruza por tu cuerpo
nos
gobierna.
oro
/ v
si
pudiera como
relámpago
de arena
o
reflejo longuilíneo del
sol
hacia la playa
cruzar
corriendo el patio
para
verte.
si
pudiera raudo
viento
en medio de
dos
alas, ágil corriente azul
bajo
las olas llegar oculto
a
ti, bucólica bañista.
la
desnudez de tu cuerpo,
la
sombra de las nubes en el agua,
el
visible esplendor de un par de islas
que
encienden por la noche de luz el horizonte.
si
pudiera mirarte regadera en
tu
patio rústico del campo;
si
pudiera cambiar las olas de este mar,
las
arrugas del sol
trepándose
en su espalda,
por tu imagen, mil veces más
secreta
y, por lo mismo, mil veces más querida,
el
alud de azulejos rotos y brillantes,
y
esos cuerpos desnudos, hermosos y desnudos,
que
se pudren despacio,
cual
desollados perros en la arena.
sangre
/ ii
(empeño)
siendo
tú sangre y yo
caballo
de tu sangre;
rosario
de cristal y yo el albor que cruza
cada cuenta;
caballo
galopando por las ramas
crecidas
en tus pechos
(los
pechos bienalzados
del
cuerpo de mujer en que transcurres);
siendo
tú sangre y yo
vasija
en que te bebo,
ese
revólver que hundirá en tu vientre
un
disparo plateado y caluroso,
el
cántaro que baña
mi
frente al conducirte
por
rojizos sudores de ríos combatidos;
y
siendo tú viajera de mi cuerpo
y
yo ese mar que con tus gotas tiñes;
y
siendo tú la imagen y su sombra
y yo la luz con que en los muros te
proyectas;
siendo
tú todo y yo
una
suma que hago al todo
(turgencia
al fuego y espejismo al agua),
no
escatimo el amor aun en lo adverso,
no
obrarás daño alguno
aun
siendo escape y fuga maliciosa:
cuánto te amo, cuánto
te he amado,
compañera venérea,
con esta tácita extensión
del pubis:
es
la memoria el móvil del encanto
y
tú le diste vida
grabándote
profunda
sin
una solución, sin término probable.
sangre
/ v
Tiene
sangre el amor
bajo
las uñas.
Labra
despacio la tierra saludable,
coloca
su semilla,
oscurece
de lluvia las mejillas
para
ver llover.
Clava
su lanza
en
surcos de oro y sangre,
en
llagas abiertas como bolsos
viejos,
en tablillas
redondas,
esféricas, sin término.
Tiene
sangre el amor,
bajo
las uñas,
se
destroza en el muro
arrastrando
el rostro
lentamente
en recuerdo de un cuerpo
que
muy lento, también,
le
deshojaba
Abre
piedras como ojos
bajo
el agua,
quiebra
cuellos de gansos
muy
salvajes buscando un lirio fresco
tiene
sangre el amor,
bajo
la manga,
late
en líneas delgadas
como
frisos
o
vetas de cristales
tiene
sangre el amor
es
un destello
como
lanza que cruza
la
bruñida armadura
de
dos héroes.
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