|
SIN
PALABRAS
La
máquina de escribir
Yace en un rincón
Cubierta
Por el polvo de varios meses,
Sin palabras.
Hace tiempo que nadie
Exprime su tinta
ahora reseca
para extraerle
palabras negras
que den vida
A un folio en blanco.
Ya no se oye
Su golpeteo rítmico
En las mañanas de la oficina
Y frente a ella
Brilla
La pantalla del ordenador.
Sin palabras.
EPÍLOGO
El
disco ha terminado
Hace un buen rato,
Sin embargo sigue girando
Con un leve crujido áspero
Que rompe el silencio
De la habitación
Cuando la aguja
Salta el surco.
Cuando
La aguja salta el surco.
Cuando la aguja salta el surco.
EL SOLDADO MUERTO
El
soldado muerto
o, mejor dicho, su cadáver,
llegó hace unos días
a su pueblo
Procedente de la guerra.
Allí le hicieron el funeral
Y le enterraron.
Esta
mañana,
Por un retraso
Achacable sin duda
A un despiste del cartero
O del destino,
Le ha llegado a su madre
Una carta firmada por él.
Entre otras cosas privadas
que no pienso mencionar
Decía: "Estoy bastante bien;
Si nada se tuerce
Iré en unos días a casa".
|