P O R T A D A                 otoño2    
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Poemas del libro
El follador del puerto

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SILENCIO


La palabra no rompe el silencio:

                                               lo inaugura.

 

 

 

LA MONTAÑA


"Ni una montaña puede aguantar mi dolor"
Alí Samin


Los muertos se me parecen cada vez más
(o al revés): ¡qué hartazgo de muerte!
Pero también los neonatos se me parecen
cada vez más (y no al revés):
¿y qué haré con tanta vida?

YO no existe sin ellos: los que se van,
los que llegan, los que esperan.
NOSOTROS es lo que soy cuando respiro.
Ellos y yo: NOSOTROS SUICIDA.

Fumo contra todos; asesinan contra mí;
su hambre me condena a la opulencia;
mi mano dadivosa los pone en pie
frente a la cámara que rueda su muerte.
Ellos -los que mueren- soy yo.
Ellos -los que matan- soy yo.
Sólo la montaña no puede ser YO.
YO existe pese a la montaña.
NOSOTROS formamos la montaña,
la que pesa cuando duele,
la de la pina cuesta que oxigena desolación.
NOSOTROS somos la montaña
pese a que muele
la desgracia de YO.

No NOSOTROS, no YO.
Ellos la carne; yo el sabor,
el que sabe -el que se sabe, no.

No. Ni los muertos se me parecen,
porque ellos callan persistentemente,
y yo lo hago sólo cuando la lluvia
viene a soliviantarme.
La lluvia -misil centuplicado-
ordena e informa mi extraña muerte:
¡qué sed de no ser provoca la lluvia!
Yo no quiero ser yo,
sino tú, que me miras
con cara de extranjero.
Qué bueno ser TÚ, si fuera YO.
Pero tú dices: ¡qué bueno que tú
seas TÚ y no YO!

"Ni una montaña puede aguantar mi dolor",
dice el poeta del dolor.
"Mi dolor es tan frágil y hertziano
que en la cima de la montaña no puedo estar YO",
dice el profeta del tecnicolor.

Ulula la lluvia como un hombre en ciernes
mientras se descorren los visillos de los ojos
del niño que viene.

 

 

 

JORNADA INTENSIVA


Trabaja de 7 a 15
y descansa para siempre
cuando escribe.
(Apunten en su diario:
la muerte trabaja sin descanso.)
A la 1, a las 2 y a las 24
el poeta anota sin desmayo
en su obituario el nombre de las cosas
que terminan, el mundo que se pierde,
su ruina.

 

 

 

MIRANDO TUS OJOS


No sé yo si pesan
los astros que miran
o si, caedizas, tus cuencas vuelven
hacia fuera
la luz tomada en un origen aséptico.

 

 

 

SOBERBIA


Contemplo el sol y el ritmo del cerezo
que estremece sus ramas.
Pere Gimferrer


I


Funde el sol. La materia deshiela.
O no. ¿Es lo que es?

 

II


Funde el sol y el mar no arde.
Líquida sombra de luz
la vida invierte. Sal de vértigo
no desciende. Pace silente
el astro a un silencio centígrado.

 

III


Ni quema ni fenece.
El sol aguanta con lo que muere.
Magno homicidio neonato.
La luz esconde lo que ofrece.
Sólo el tiempo ofrece un pacto.

   
             
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