P O R T A D A                 corteza    
      Pedro Arturo Estrada Z.   punto de encuentro
  31 aire - poesía    

Antología

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OTRA CASA

Habito, después de todo, la casa
construida en sueños, la casa
levantada en la región translúcida,
en el deseo inmensurable.

Sus cimientos se afianzan en la niebla,
junto al acantilado de la nada se yergue.
Y, sin embargo, en sus profundos
salones silenciosos me refugio.

Crezco, vivo y espero tanto
detrás de sus ventanas…

Entreveo la luz famélica del mundo
a través de sus viejos cristales;
por sus pasillos me extravío,
en sus rincones me reencuentro;
bajo su techo cóncavo descifro
la imagen y el lenguaje sin edad
del vacío…

Sus paredes no ocultan, revelan mis secretos
al sol furtivo que las hiere.
Mas no está en sitio alguno nomenclada:
mi casa soy yo mismo.

Heredará la muerte sus jardines.

 

De: Fatum

 

 

ANTONIN ARTAUD

La locura tomó forma de flor decorativa
y los poetas recaemos
en los más antiguos y nauseabundos vicios.

Una vez más estás sólo
encerrado en tu celda de hechizos,
mientras siquiatras y buenas personas,
gente normal, se juegan
tu túnica de alucinaciones.

 

De: Poemas en blanco y negro

 

 

DEL TIGRE Y TU MEMORIA

Al primer fogonazo de la fiebre
el tigre te saltaba del fondo de los párpados,
la asfixia sin ángel , sin miradas.

Era la sombra que acechaba
tras el día turquesa,
el rostro atravesado de gestos oblicuos,
la risa tarántula de las visitas.

Nadie salvaba tus ojos reventados
detrás de las hendijas del postigo
cuando pasaba lento,
el cortejo del mundo ya sin máscaras.

Sin embargo es ahora,
para siempre es ahora cuando no acude nadie,
y el tigre del vacío es tan real.

De: Poemas en blanco y negro

 

 

FUEGO FATUO

Ardes solo en la noche
sin voces que te llamen,
sin ojos que te encuentren.

Todo te sabe a nada
y el amor ya no vuelve.

Sólo es tuya la sombra,
el silencio que incrusta
su raíz en tu boca.

 

De: Poemas en blanco y negro

 

 

LUCHA CON EL ÁNGEL

Luego de todo cuanto fue el sueño
a solas se regresa en la noche y el ángel
de la verdad que es uno mismo,
medio burlón y sabio,
espera.

 

De: Poemas en blanco y negro

 

 

DOMINGO

El domingo no es tiempo:
es un animal lento y peligroso,
aunque se vuelva gato, ave canora, perro
de ojos tristes.

Y mientras el sol se suicida
como un pájaro contra las ventanas,
la mujer mantiene la memoria,
vuelve a ordenar paciente
la casa de la costumbre.

Nadie tiene nada seguro
antes que marque la aguja
esa hora ciega de las calles
desiertas.

Porque vuelve a la noche
el blando sosiego de no ser
nada.

 

De: Fatum

 

 

BACH

Esa noche
alguien abrió una puerta desconocida,
y la casa fue pasto de la araña
que por primera vez aparecía
en nuestra corta existencia.


Su caliente terror en los poros,
su red meticulosa,
áspera,
metálica,
cayó sobre nosotros.

La llamamos J.S. Bach

 

De: Fatum

 

 

LAS BRUJAS DEJABAN CONTEMPLAR SUS ENCANTOS


Para Óscar González

He visto sonreír las caras ebrias de las hechiceras
aquellas noches,
cuando las horas altas oprimían los huesos
y el alma se arrastraba
como una luna achacosa.

Jóvenes y expertas en un arte de siglos,
febriles, vagamente sensuales,
untaban sus ungüentos prodigiosos
como si acariciaran un amante dormido
en sus cuerpos desnudos ...

Mi corazón bebía compartiendo el secreto,
el vino oscuro, mágico,
de una nueva locura.

 

De: Fatum

 

 

KALI YUGA

Sólo son estos años definitivamente idiotas,
tanto flujo y reflujo para nada
mientras sigue en moda el alegre vaivén
de las buenas intenciones.

Sólo, pues,
estas viejas opacidades climáticas,
las turbias y melancólicas mareas del yo,
las desventuras naturales de todo transeúnte
en la avenida infartada del anochecer.

Sólo, entonces,
estos enfermos días a plomo sobre los hombros
en los que, preciso es reconocer,
no estamos ya para tragedias
así florezcan Apocalipsis
a la vuelta de la esquina.

 

De: Fatum

 

 

POESÍA

Traidores de Rimbaud,
traidores de Mallarmé,
traidores de la poesía,
volvemos cada tiempo
a las mismas palabras.

 

De: Poemas en blanco y negro

 

 

CASI UNA EPIFANÍA

Un momento más acá del miedo:
la frescura, el brillo de la vida alrededor.
Invitación o tentación repentina abierta en lo hondo.
Urgencia definitiva e instantánea
de entender como un triunfo la inmediatez del cuerpo,
los sentidos, cuando lo irremediable continúa
y cualquiera de los rostros avanzando al vacío,
—es el nuestro.

 

De: Poemas al margen

 

 

OTRA FIESTA

Dónde entonces la verdadera fiesta
si estos sones groseros no son la música amada,
si el estruendo y los gritos rompiendo la noche
sólo remedan en vano cierta alegría perdida para siempre.

En qué pequeño rincón del mundo y entre cuales gentes
se esconde, danza y ríe el espléndido dios de los felices.

Porque ahora, sólo calles abarrotadas,
tumulto y baratijas, disfrazan el vacío
y hacen aún más sucia la vida.

Muertos rituales, abobadas palabras de ocasión
reavivan la terrible nostalgia de lo que un día fue la gran fiesta
del mundo, la plenitud del goce, del amor y de la vida.

Exiliados del reino de la dicha
—que oscuramente recordamos—
sus lejanos brillos, sus ecos, sus vestigios nos obseden,
y entre fanfarrias huecas y chillidos simiescos,
intentamos recobrar esa luz primigenia,
esa danza ebria y el fuego original ya extintos.

Dónde entonces la fiesta
si hoy nada más soportamos este furioso bataneo,
esta insomne algazara de idiotas destrozando sin pausa
los últimos reductos del silencio.

 

De: Poemas al margen

 

 

OSCURA EDAD

Hubo un día —remoto, casi irreal ahora—
en que imaginarnos a salvo de toda desdicha
fue fácil; en que dejarnos sorprender
por el dolor o la felicidad no significaba
más que la constatación de ser lo que éramos.
Teníamos aún firme la piel, el peligro
latía amarrado en nuestras venas, creíamos
merecer todos los goces, vivíamos
cuanto debíamos vivir.
Nos entregábamos abiertamente al placer
de quemarnos el cuerpo al sol de los bárbaros.
Dejábamos perder lo que debía perderse.
Olvidábamos recoger los dones
del amor o la vida a nuestro paso.
Fue imposible detener la carrera, aquel
ímpetu ciego y febril del tiempo hasta la noche
en que de súbito —como despertar ahogados
bajo la pesadilla, sobrevino el terror de comprender
y no saber cómo había pasado todo aquello
casi sin darnos cuenta, y ya no fue posible
recobrar la inocencia de los días, la serenidad
de vernos cruzar entre las cosas.
El estupor hizo más grande y terrible
ese silencio definitivo del que a veces
saltan rotas palabras.

 

De: Poemas varios

 

 

MATERIA OSCURA


Homenaje a Gonzalo Rojas

Sólo es real lo que sientes, lo que palpas y miras
y el resto es sombra, —pero está allí.
Sabes cómo gravitas,
planeta de hueso alrededor de la luz
girando las 24 horas completas del tedio.
Más abajo o arriba de ti
la noche insalvable sembrada de terror
y misterio, la noche madre de Dios y todas las cosas.
Y el infinito encadenamiento del vacío
donde el ser es quizá apenas la excepción absurda,
el tachón ínfimo en la blancura que alguien o algo
produjo por azar.
Tanta luz, tanto brillo aparente y sin embargo adentro
cómo esplenden secretas
las densísimas floraciones oscuras.
Tanto hervor, tanto fuego, chisporroteo fugaz
derrotados por la tiniebla absoluta más abajo
o más arriba de tu cabeza.

 

De: Poemas varios

 

 

NO HA LUGAR

El silencio nos despierta zumbando con sus grillos subatómicos
y en la hora más honda de los cuerpos su implacable presencia
hace evidente que no ha lugar:
estamos demasiado llenos de nosotros mismos.

 

De: Poemas varios

 

 

LAS PEQUEÑAS DERROTAS

Las pequeñas pero irreparables suciedades del día a día;
las inadvertidas debilidades del ser; las ínfimas humillaciones
del cuerpo; la silenciosa capitulación del derecho a sentirse
uno más entre los fingidos felices que pueblan la tierra;
la secreta —y tal vez cómoda— derrota asumida al fin
como la más simple, pura, íntima victoria.

 

De: Poemas varios

 

 

DESPUÉS, QUÉ

No importa. Pero es lo único que ronda
la cabeza al final del día, en la noche que vence los cuerpos;
siempre el latido interior de la muerte mientras nos deslizamos
lánguidamente en el sueño. Abandonados, débiles como peces
inmóviles en el estanque negro — inocentes otra vez,
hasta el siguiente despertar.

 

   
             
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