P O R T A D A              
 
   
      Jorge Lara Rivera
  punto de encuentro
  28 aire - poesía    

Una versión de
Up for Air
y otros poemas

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Miércoles: 2 x 1

El estudiante se desnudó en la plaza
invictos ojos lo cubrían
manaba de su vid el licor del licántropo
y su racimo fue de uvas calcinantes
como perros en brama por la noche de agosto
malherida
infortunio desgracia en el festín de tiburones con rigor devorado
un alto palomar desplomándose hielo
recorría almacenes exóticos franquicias transplantadas
y el neón ni la ira gritos ahogados podían retenerle
todo entonces derrumbe
yelo yelo
crepitaciones de puerta cerco insostenible a su paso
la joven suicida se detuvo en el borde
del rojo acantilado
sus bolsos de mercar desmemoria naufragio
oh espantada espantable
huyeron
los años jóvenes por su piel exultaba
no hubo modo
se encontraron
contrarios confundidos ya distantes
soñarían consigo
igual
de pronto adivinándose

 

 

 

Mentidero

El plata frutal de la marea
violines quieres
salmodia de pargos iguana
desencrestándose rayo a mediodía
bronco broncín umbrío
espuma rezumada
por sueños que hieden al adiós nacer
¿Pero no es tuyo este nombre de piedra
brillo rabioso
colmenar
hueso por dientes de alebrije rompiéndote
a la fontana arenisca
volcadero
en el baile remoto laberinto de pertinaces dados
humo adurácimo
responso mineral
y huella
pie fugitivo a forja de hojarasca?
Mírate bien
loba
fruición salitrosa
aborrascada fantasmal
No es que no duelas
ofrendándote noctívaga
mi perra
Sólo que aquí tan negro es el fulgor
gorgona
tu sed
tan obvio el cansancio de no hallar
revoltijente
Ve bien entonces entre la ondulación de la copa
el sanguinario reflejo:
huyen no es
tus vasallos del tiempo
se fue
no serán más

dulce sepulcro
Nadie te espera

 

 

 

Aleteo con encuadre

¿Está entrando la lluvia?
"Ha caído la noche"
¡Ah, fantasmal momento!
¡Todo será arrasado!
—Escucha qué silencio...

LALLUVIA LALLUVIA
                                                e
                                    h
                        c
            o
n

tic
t
            a
                        c


(..............................ssssss............................)

—Que pase y se siente
¿Queda algún caballero que la levante?
¡Cuánta vida!
La suerte retornará...
"No oigo nada"

 

 

 

 

Equis poema

al borde entre cuadrángulos golondrina
seducción ya el fruto centellea
por la copiosa sombra
del árbol
sol
vida
así nosotros
semen de piedra
turmalina de fronda savia
terca raíz con memorioso nombre

 

 

 

 

Caracol

cálamo forme el sol de sus luces
sílabas las estrellas compongan
Sor Juana

Claustro perfume túrgido abjurante
invernal entre geómetras palomas
magro concilio rompa de apotegmas
en el fasto del incendio furtivo

No ciego al torvo alcaraván con eco
bajo la luenga noche descolgado
cintila umbra tras lodo primigenio
elación de pensamientos lluviosa

Ariadna el minotauro un laberinto
qué prodigio naciente por la mano
canta la oscuridad oblonga al centro

Páramo dulce para yertos peces
el tiempo arena a arena un imán de olas
rumoroso infinito reloj sueña

 

 

 

El Suriano Cuatrocientos

Esta noche no pasa la ronda de fantasmas por mi calle
ni la cauda del tedio me sujeta al insomnio;
crecen ladridos en el cruce de rumbos y la luna
oculta la nube que despierta zumbando sobre frondas
y el amigo croar del verano
vibra entre los charcos su tenue luz.
Esta noche no soy el vidente de los espejos rotos
el amauta cautivo de templos que roncan colapso como piedras
           cubiertas de nieve en la crónica mansa de los sax
o en las cervezas agotadas por el odio;
Ni el cancerbero del lumpen que codicia
esperma de hijueputas en los antros
dóciles pieles de hembras deliberando el amor sobre los cráneos
           rotos en los pechos heridos a punta.
Soy, eso sí, epilepsia, carcoma,
libertad arrojada como fuego
sobre techumbres de iglesias y de logias,
contra reuniones de dinero, hurtos e hipócritas.
Nadie es en mí, me pertenezco como a Drácula
           el momento sin sombra
y un fulgor de cenizas escancia
la lenta longitud de mis lágrimas rocas.
Pero arriba la noche serpentea albos instantes:
vuelo de aves marinas que anuncia la tormenta.
Y es así que retorno a mi sitio
sin leyenda ni historia,
a mi puesto de estrella,
a mi destino errante,
¡qué nada se detenga!

 

 

 

Up for Air

          Sandra Alland
inspired by a photograph by Humberto Suaste

So many years spent
looking down.
I memorize the details
of every friend's shoes,
of carefully avoided
cracks in sidewalks.

I know the fatness of your feet,
each blue vein,
the nervous gesture your toes make
when someone hurts you.
Turning inward.

But now
you tell me to look up,
not at ground or water,
to your eyes

and then the sky

blue and grey in anger,
quiet despite suffering,
silent but for sounds made
in trees.

I pass my days underwater,
eyes fixed below,
head beneath lips of bathtubs,
chlorinated pools
and dancing sea.

I prefer the damp,
the noise there,
solidity of fluid kissing shores fictional and real.

We're made of water and earth,
these things beneath have formed us.
Air passes through but
briefly, every breath terrifying
and alien to our lungs.

Yet you ask me to gaze skyward,
watch what I don't trust,
study flight.

So I look up
because you want me to,
holding tight my hand
as clouds pass, birds soar.

And the sky does not fall.

But I do, my love.
I do.

 

Subir a tomar aire*

Tantos años gastados
cabizbaja.
Memorizo los detalles
de todos los zapatos de amigos,
y las marcas en las duras aceras
cuidadosamente evadidas.

Conozco lo gordo de tus pies,
cada vena azulada,
el reflejo nervioso de frotarte las puntas de los pies
cuando alguien te incomoda.
Tu recogerte.

Pero ahora
me dices que alce la vista,
no mire más al piso o al agua,
a tus ojos

y luego al cielo

azul y gris en ira,
callado a pesar de sufrir,
silencioso excepto por el rumor
de los árboles.

Paso mis días hundida en el agua,
fijos los ojos en el fondo,
sumergiéndome en baños
cloradas albercas
y mares que danzan.

Prefiero lo mojado
el ruido allí,
la consistencia del fluido besa confines reales y creados.

Estamos hechos de agua y tierra,
tú y yo,
cosas subacuáticas nos formaron.
Aunque pase el aire a través,
breve, toda respiración aterra
y extraña a nuestros pulmones.

Me pides ya mirar fijo en dirección al cielo,
ver en lo que no confío,
estudiar el vuelo.

Así que levanto la vista
porque tú quieres,
y sostienes mi mano
cuando pasan nubes y pájaros planeadores.

El cielo no cambia.

Pero yo sí, mi amor,
yo sí.

 

Sandra Alland
(Versión de Jorge Lara Rivera)

* Texto inspirado en una fotografía de Humberto Suaste

 

NOTA:
Sandra Alland
. Scrobourough, Toronto, Canadá (1973). Poeta, actrtiz y fotógrafa, escribe también piezas de teatro y ejerce el periodismo.. Son constantes en su obra la preocupación por el lenguaje, la conciencia social y los procesos liberatorios en la diversidad cultural. Participó en el intercambio cultural Transferencias de fotografía y literatura entre artistas canadienses y mexicanos. Ha publicado poemas en su país y en México. Es autora del libro Teléfono descompuesto.

 

   
             
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