Trato de fotografiar a los muñecos que se esconden dentro de los escaparates. Inaccesibles para la mano y accesibles a la mirada son punto de mira para mi cámara. Bustos rígidos que parecen esculturas creadas desde la sensibilidad del consumo. No hay nada más tras esos rostros que una frialdad estética que yo intento robar.
Encuentro de continuo escaparates que captan mi atención. Los maniquíes son para mí un reclamo. Lo suficientemente iluminados y lo bastante arreglados como para que yo pueda buscar los diferentes encuadres, desde los que pueda descubrir el juego que se produce entre la seducción y el artificio.
Marisol Romo Mellid, una re-flexión a propósito de esta serie. 
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