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Lo que sigue es a consecuencia del absintio que
se ha cascado el loco de Carlitos (emulando las locas proezas de
Verlaine o Toulose-Lautrec; absintio también conocido como
absenta o hada verde, monstruo de ojos esmeralda que a tragos cortos
no mata pero sí flamea el estómago y las ideas) y
de imaginarla toda la noche bailando con la belleza y el carácter
de la mancha roja en el ruedo,
mi falo se levanta y olé. La tengo rígida como una
figura de Buffet. Endurecida también por la cornamenta, hay
que admitirlo. Joder, qué par de tetas, imposible destetarse,
desengancharse de los firmes generosos rosas dulces como la leche
azucarada. Oh, Laura. Móntatelo como quieras para tener la
conciencia bruñida, libre de toda escoria dañina,
recuerda que los remordimientos son indecorosos, indeseables, una
gran estupidez. Andar encoñado de la mejor amiga, son cosas
que pasan. C'est la vie, c'est la vie. Qué va a enterarse,
mujer. Puta aquí, amiga allá. No vengas con moralinas.
Los demás son puros de corazón porque no pueden follarte,
date cuenta, llevan puesta la toga del juez y les sobra por todos
lados. Tú ni caso y a lo que vamos. Oh, Laura, mi flor, el
astro rey brilla para ti. Oh, Laura. Oh, Laura. Creo que es hora
de comer. Almejas (previamente lavadas) con un buen chorro de. Quítate
las bragas ya mismo. Voy a encender tu Mauna Kea, verás tu
llama levantarse como cuerpos celestes y gemirás como nunca,
bonita. Empieza tu jornada de selva. Veamos, paso uno: un par de
dedos en los dominios de tu sexo, paso dos: con el debido lucimiento
aplicar el pulgar al botoncito rosa y paso tres: adelante con su
ministerio. (Suspira) Tú lo has dicho, o casi mejor mostrado.
Comunicación total, experiencia que roza lo místico.
Toma, pruébalos, sorbe el alimento y ahora olisquea su olor
a miel. Es el más activo de los afrodisíacos. Sí,
mucho electuario de satirión, mucha delicia árabe
con sus dos buenas onzas de opio, mucho diod anfarwoleb, mucho chocolate
de madagascar y ostras marinas con concha incluida, pero nada como
tu jalea real que por naturaleza me corresponde. Un día te
haré lo que a la pequeña Lulú, bien afeitadita
tu bella flor ofrecida, yo mismo seré el expeditivo ejecutor
de semejante rito mágico. Coño despoblado, coño
inmaculado. Por ahora ponte así, no, espera, asá,
hoy tomaré un pasadizo secreto para llegarte a las entrañas,
para que me sientas infinitamente dentro de ti. Oh, miss zorra.
Y no malinterpretes, es el mejor de los cumplidos, por mi parte
tienes toda la aprobación posible, no te ahogarás
en la opinión que yo tengo de ti si tú no quieres,
agárrate a la boya... flop! La profundidad de tu ano es maravillosa,
un placentero descubrimiento, y érase una vez lo absoluto
se fue a tomar por el culo nunca mejor dicho, entonces quedamos
en que no existe el amor en mayúsculas ¿no?, si acaso
hay tanto amor como profundidad, tanta profundidad como esta mazorca
empalmada y se acabó. A mí ya me está bien,
y de este modo nos dejamos de románticas detonaciones a la
altura de las cejas. ¿Dioses o animales?, puesto que no hay
disyuntiva posible, me veo olfateando tu matorral, arqueando la
patita al aire para un pis. Sí, quedémonos con la
sabiduría del cuerpo que decía el filósofo
poeta, con la fiesta de los músculos y la sangre. En ésas,
la patita al aire para. Ah, eh, ih, oh, uh. Apoteosis, genuflexión
por favor. Tú verás lo que sale, si esta mañana
ya pensé en ti dos veces. Según algunos imbéciles
me quedaré ciego. Correré el riesgo. Prefiero la maravilla
con el peaje de la irritación antes que nada. Ay, Laurita,
el día que te dejes probamos con el depósito lleno.
©
Víctor
Llahona
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