Sumario 22

Juan
Barbagelata

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Así como el tango define musicalmente a Buenos Aires, el Fileteado Porteño constituye su iconografía

Las imágenes reproducen obras de fileteado de

Alfredo
Genovese
.

La página web
Fileteado Porteño

contiene información sobre
su trabajo, los cursos
que imparte desde 1998
y la historia y las aplicaciones
de esta técnica.

 

 

"Buenos Aires nocturno", de Alfredo Genovese

 

Partitura de Humberto Castiglioni

BUENOS
AIRES,
ciudad
tango

 
 

 

Me enamoré una vez más.

Llego a vivir nuevamente a Buenos Aires, luego de 12 años de ausencia.

Transito sus calles, sus sensaciones, sus ruidos.

Avenida Corrientes, San Juan, Boedo.

Y el tango se mete debajo de mi piel.

Avanza, se desliza y toma uno a uno los órganos hasta apoderarse de mi corazón.

Es un proceso de un par de meses, que finaliza cuando empiezo temporada teatral con un espectáculo del género. Con bailarines y orquesta en vivo. Allí comienzo a tararear distraído alguna melodía de Piazzolla, busco material para aprender sobre este tema.

En principio me atrajo la aparente tensión entre letras y música.

"Para Boda"  - Obra de Alfredo Genovese.

Las letras que generalmente hablan de abandonos, desamores, traiciones, rencores del corazón.

Como contrapuesta una música altamente sensual, que se baila abrazados, con las caras rozándose, con las piernas entrecruzándose. "Tango", de Alfredo GenoveseAparentemente opuestas situaciones que confluyen en una pareja, juntos, en la pista, con su rito de seducción.

Se inicia como estilo musical en la década de 1890. En los suburbios, los márgenes sobre todo portuarios de Buenos Aires. Fecundado entre esos hombres inmigrantes que vinieron a hacer la américa, dejando en su tierra natal sus mujeres, familias.

Por eso en un principio se bailó sólo entre hombres, el ritual de invocación a sus amores ausentes de ultramar, de estos solitarios que habitaban conventillos en la Boca, Pompeya, San Telmo.

Las orquestas en esta época todavía tocaban tango instrumental y su formación era de guitarra, flauta y violín.

"Che, Bandoneón", de Alfredo GenoveseA inicios del siglo veinte llega el bandoneón que se convertiría en el sonido distintivo del tango.

El bandoneón fue creado en Alemania por un luthier de apellido Band. Su objetivo era ser un órgano portátil con 69 voces para poder dar la misa religiosa en la campiña y los pueblos que no tenían iglesia. Transportable.

La llegada a Buenos Aires es obra de la casualidad, ya que el mito cuenta que fue dejado en pago por una deuda de juego de un marinero inglés.

Se incorpora el canto, la poesía arrabalera, que describe la vida, los barrios, los conventillos.

Los inmigrantes, ya insertos en la ciudad, comienzan a contar su historia, sus dolores.

"Guitarra Criolla", de Alfredo GenoveseLas distintas culturas de origen confluyen enriqueciendo las expresiones que van naciendo.

El festejo del carnaval, los corsos de Av. De Mayo, con sus disfrazados, las mascaritas, que tienen mucho más del carnaval veneciano que del brasileño. La murga como expresión musical del carnaval, que entronca con el candombe (más propio del Uruguay pero con fuertísima presencia aquí) la milonga y el tango.

Estilos que se entrecruzan, se preñan, pero nunca dejan de ser distintivos por sí mismos.

En 1910 el tango avanza desde los márgenes hacia el centro. Aparecen academias, los ricos "descubren" el tango, se organizan bailes en lugares distinguidos como el Palais de Glace (actualmente un hermoso museo de Arte), lo de Hansen en Palermo y el Armenonville.

"Carlos Gardel", de Alfredo GenoveseEn 1920 el éxito de Carlos Gardel lo impulsa a nivel internacional a través del cine sonoro recientemente masificado.

El tango viaja a París y New York.

Se estiliza, se adapta a los nuevos tangueros y marca modas.

Lo baila Rodolfo Valentino en cine.

Gardel se convierte en la figura indiscutida de ser "la voz" del tango.

Surgen frases como "...cada día canta mejor".

Su carrera en Argentina es relativamente corta, al hacerse famoso viaja a Francia y Estados Unidos a trabajar en giras y películas. Finalmente muere en Medellín, Colombia en una confusa situación de disparos en un avión al despegar con accidente incluido. El mito agrega que habría cocaína de por medio en la situación.

En los treinta e inicios de los cuarenta el tango se desparrama por clubes y milongas de barrio. Ya es popular.

Jorge Luis Borges incorpora la mitología tanguera a sus cuentos, los compadritos con su saco negro, camisa blanca, pañuelo al cuello, funyi o sombrero y faca (cuchillo) en la cintura transitan sus historias. Los guapos del 900 se baten a duelo en las esquinas con faroles y calles empedradas. Los motivos, las mujeres o el honor.

La mujer adquiere protagonismo, las letras toman el punto de vista femenino.

Se incorpora el Vals, que llega de Viena y en Argentina, como parece ser habitual, se le incorpora un elemento nuevo, el canto. El vals cantado nace en estas costas.

Surgen las orquestas típicas y luego los cantores (no cantantes...) con las grandes orquestas.

La época dorada del tango comienza, durante los años cuarenta las grandes orquestas se imponen y aparecen los orquestadores, que dirigen y componen.

"Eva Perón", de Alfredo Genovese

Una breve guía de los nombres destacados nos lleva a Francisco Canaro, Julio de Caro, Juan D'Arienzo, Anibal Troilo, Carlos Di Sarli, Osvaldo Pugliese, Mariano Mores y otros.

Durante la década del sesenta el estilo sufre un "abandono" en el gusto popular, surgen otras músicas, otras modas, que atraen a la juventud.

Hasta que llega Astor Piazzolla, que le incorpora la electricidad al tango.

Así como Bob Dylan le incorporó la electricidad al folk de Norteamérica y fue resistido, Piazzolla incorpora guitarras eléctricas, batería y bajo eléctrico a sus formaciones.

También incorpora recursos propios del jazz, se vuelve una música fuerte, que representa al Buenos Aires moderno, caótico, en movimiento.

"Piazzolla", de Alfredo GenoveseLa experiencia de recorrer la ciudad escuchando a Piazzolla en el transcurso es interesante. Es la banda sonora del Buenos Aires de hoy.

Conjuga la poesía de recorrer las calles de la Boca, con sus adoquinados, con los frentes de las casas de chapas multicolores, que siguen así desde la época de las oleadas inmigratorias. Caminar San Telmo con esa mezcla de nostalgia de unas épocas mejores, de futuro, de proyección hacia delante.

Transitar Barracas con sus grandes factorías ahora cerradas, calles adoquinadas, faroles en las esquinas. Pompeya con sus historias de puñaladas, noches de veredas húmedas al compás de un bandoneón lastimero que parece anunciar las futuras pérdidas, de vidas, de amores, de soledad.

La música de Astor conjuga la ternura, la sutileza de los estados de ánimo del ser argentino (como todo el tango antes y después de él) la conciencia de lo que no tenemos, lo que extrañamos. Que puede ser la tierra de origen, un amor que se fue con el viento, la añoranza de los espacios vacíos. En contraposición, la rítmica y la tensión que le imprime a sus melodías también ilustra el frenesí del microcentro, la gente corriendo hacia ninguna parte, la avenida del Libertador con su marea de automóviles circulando en la zona de las embajadas y los bosques de Palermo. Tensión y sutileza, violencia y reposo.

 

Buenos Aires hoy.

Junto a la música de Piazzolla surge una poesía que intenta retratar lo cotidiano con otros códigos, Horacio Ferrer escribe "Balada para un loco".

El tango bailado, la danza, cae en una decadencia que se inicia en los sesenta y continúa a lo largo de veinte años. Se confina a bailarse en algunas milongas periféricas. Se vuelve un gesto repetido por figuras que se niegan a desvanecerse. Sin sangre nueva.

En los años ochenta se estrena el espectáculo Tango Argentino con los mejores bailarines y músicos del momento. Recorre Estados Unidos y Europa durante muchos años. Despierta un furor por el tango en esas latitudes que llega hasta Japón.

Paradójicamente esa fiebre de tango del exterior se contagia en la Argentina. Comienzan a abrirse academias de baile, milongas, se renuevan los boliches de tango de San Juan y Boedo.

"Sulky" - Obra de Alfredo Genovese, 1999.

Comienza a verse nuevamente la estética del fileteado, una gráfica muy particular que nace paralela al tango, a principios del 1900. Creada en simultáneo por tres italianos que no se conocían entre sí y desarrollan el mismo código de gráfica. El fileteado pasa a formar parte del decorado de los carros, los colectivos, los carteles de los bares y almacenes y se asocia definitivamente a la iconografía del tango. Con el tiempo queda como un estilo que no tiene sucesores para mantenerlo vivo. Con el resurgimiento del tango, este arte visual vuelve a tomar protagonismo al punto tal que existen numerosas academias y talleres que enseñan a crearlo.

"El Almacén" (La cumbre, Cordoba) - Obra de Alfredo Genovese, 2001

Actualmente en Buenos Aires existen cientos de lugares para bailar y escuchar tango.

Desde los clásicos, El Viejo Almacén y Chiquilín de Bachín, hasta el Café Tortoni de Av. De Mayo y los centros culturales como el Torquato Tasso, frente a parque Lezama, pleno barrio de San Telmo, donde se puede bailar, escuchar las orquestas, comer empanadas y tomar vino.

Un programa cien por ciento argentino.

Y qué hacer con este nuevo amor si no disfrutarlo.

Dejar que me pegue sus emociones, que el ritmo del cuatro por cuatro martillee mis sentidos.

Me identificaré con sus letras de desamores, sus melodías melancólicas y me iré al boliche de la esquina, a tomar una ginebra, con Luca Prodan.

"Tango", de Alfredo Genovese Juan Barbagelata, del texto
Alfredo Genovese, de las ilustraciones

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