Sumario 25

 

Alberto
Goytre

 

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Alcalá


de
 El trato de los Vivos

 

En los raíles la certeza
paralela de un desastre
la oscuridad convierte
todas las ventanas en espejos
y la lluvia las aceras la tensión
no tiene nombre no es terror
¿es asombro quizás o amargura?
una amargura lenta como la conciencia
sucederá lo irreparable y sólo tendré silencio
no podré decir o explicarme nada
eternamente payaso del dolor
será mi esperanza tan ridícula
imposible volver la vista atrás
sólo se desciende una vez
si tú no estás para confirmar
que la lluvia huele bien y Wilde
era un gran poeta nada tendrá sentido
y si algo tengo es la seguridad de tu ausencia
a menos naturalemente que yo te preceda
o este texto me distancie tanto del dolor
que nada importe
no conducen a puerto alguno las vías
sólo tu tranquilidad es deseable
tu dolor es el mío

 

 

 

Interés compuesto
mi amor a partes
iguales de noche
frío humo tiemblo
pasión de solitario
a la luz
azul
del teléfono
tiemblo
pienso
luego marco
tu número tiemblo
vuelvo por favor
un jarro de fría
noche viento feria
alcohol miseria usura
del alma la vida
misterio se pierde
por túneles atracciones

 

 

 

No tienes otra moneda
tu vida y el dolor
es tu única estrella
no tienes más sentido
que el amor y la conciencia
ni más profundidad que la del insomnio
ni más historia que tu deseo
no tienes otro hogar
la barra donde la música
se muestra y el camino de regreso
es fácil y tú estás aquí por recorrerlo conmigo
calle abajo
en el silencio que la luna marca

 

 

 

El corazón de los hombres sensibles

Pararrayos a la deriva magma
de lluvia de llanto de inconsistentes
revelaciones el azar los autobuses
que como ciervos perdidos enamorados
surgen y las miradas absolutamente
indiscretas que una vez más parabrisas
al corazón de los hombres sensibles
lanzan marineros del porvenir conductores
ebrios de ausencia y esparcidos
por el suelo subsuelo billetes monedas
sucias pero la lluvia sabe ejercer
el perdón como quien una fuga
consagra y el azar de las delicias
se detiene lentamente el autobús
los parabrisas se buscan se buscan

 

 

 

Como la noche como los duelos
interminables habrá de extinguirse
finalmente la marea —ya lo sé— que a través
de la ciudad hasta tus imposibles
brazos como una estrella premeditada
me arrastra y buque de sombras sin aliento
habré de perderme yo también al llegar
una noche en la pausada tiniebla
a la taberna del León, donde me esperan
tus caricias, tu perdón, la irremediable
venganza que al quemar mi insistencia
me hará confesar está bien has vivido ahora
siéntate en el círculo de los jugadores
contempla la fuente del dolor intenta
callar y escuchar y aprender y morir

 

 

 

Oh crucigrama de circunstancias
mundo fugaz donde los accidentes
ordenan y disponen la suerte de lo eterno
calles despobladas cuerpos vacíos
máquinas inmóviles avenidas desarmadas
noche silente música siempre
silencio siempre silencio y unas páginas
donde ahogar tanta tristeza contenida
estufas de butano para un frío inaccesible
cervezas ineficaces deportes absurdos
mundo de malentendidos y por qué
tiendes tu belleza y provocas en algunos
de nosotros la emoción o la angustia de un amor
destinado a la rutina o la extinción
mundo increíble nunca me cansaré de hablarte
calumniarte alabarte describirte quererte
mundo inabarcable cuya sola posibilidad
da vértigo y cuya clave la expresión
de un gesto casual define mejor que todos
los teoremas de Newton o Borges mundo
insondable espacio callado donde la voz
resuena a solas contra la indiferencia
de mil y un constelaciones sin sentido
mundo donde la eternidad es una nota
de música o pasión y la certeza
de nuevo el silencio de nuevo el silencio

 

 

 

Un bar un cuadro una voz
un teléfono un día una llamada
una cita una voz unos labios una noche
el amor la sed la promiscuidad
las sábanas la estufa la pasión
la confusión el amor la muerte
las sombras una noche la mañana
el dolor el día la rutina la vuelta
la vuelta un bar una tarjeta una expresión
de dolor de confusión de lástima
una mujer una voz una noche
una noche más un recuerdo la pasión
la noche la mujer la voz la pasión
el dolor la muerte al fin el silencio
la voz la voz la voz la voz mi voz

 

 

 

Así me reconozco
contra la oscuridad
del cristal y el silencio
entre las insinuaciones
del viento y un presagio
siempre en la incertidumbre
de una canción o un beso
callado ante las dimensiones
de la realidad o el deseo
ebrio
de posibilidades

 

 

 

Y el mundo es un velódromo ya sin sentido
corredores ciegos giran ante graderíos
desolados mecánicamente voces corean
números falsos apuestas inexistentes
y yo soy el único espectador que ignora
cómo entrar en el parque donde ahora
las muchedumbres han trasladado sus juegos
donde las fuentes cantan y las muchachas
y permanezco atenazado en la barra helada
de un escenario donde la luz es ilusión
de un circo trágico que simplemente no existe

 

 

 

La poesía la poiesis el poema los poetas
el tabaco la pasión la muerte los barcos
la luna los jazmines la noche las playas
tus brazos tu abrazo tus besos los versos
sólo son un pasatiepo aparentemente
ingenioso gracioso irónico distante
creo que ahora quiero mi Dios un final
de luz de sombra paraíso donde la cerveza
bebida de vagabundos quiero la muerte
como única esperanza mi Dios mi muerte

preguntarte finalmente golpeándote con el codo
ah viejo pillastre conque era esto
con que tanta onda y tanto neutrón y megatrón
que si la luz tiene musa que si esto que si lo otro
conque era esto pura diversión tanto Newton
y tanto telescopio y era sólo un pasatiempo
celestial donde constelar crucigramas
hacia tu encuentro
sólo tiene sentido

 

 

 

No sabe no contesta no responde
inmóvil contempla con seriedad
el vuelo maquinal de las gaviotas
se aferra como un moribundo
a la barra de las últimas esperanzas
contempla el devenir pausado
del mar sus sirenas abrumadoras
su ruido el latido los pulmones
universales que también le prestan
el aire necesario enciende un argumento

 

 

 

Blancas perlas galerías
quizá de espectros pero sé
que en el margen donde respiras
esperas tú también una respuesta
insensible inaudible frágil
confirmación de lo presentido

quizás elevas una botella un sueño
sirves una copa aceptas un gesto
entonces el espejo mi presencia
devoradora revela te vuelves
apliquemos imparcialmente ahora
código de margen tu sonrisa
invisible mi respuesta en tinieblas

 

 

Alberto Goytre

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