Sumario 23

 

Ulises
Varsovia

 

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Tres poemas

 

 

Avalancha

Adormideras

Mariposa

 

Avalancha

En una única avalancha,
en una sola precipitación
de nieves inconmensurables,
de oleadas de masas albinas,
derrumbar también mi plenitud
de números inmarcesibles,
de unidades sin fin creciendo.

Derrumbar mis personas reunidas
en una sola oleada de alas
y de patas sin rumbo huyendo,
derrumbar mis identidades
en vano sumadas y sumadas
hasta la plétora del desconcierto.

En un único alud crujiendo,
en una única ola suicida
de criaturas irrealizables,
de seres a medio camino
entre la voluntad y el salto.

En una inconmovible avalancha,
en un solo derrumbe de alas.

 

 

Adormideras

En la paz de las adormideras,
desplegar, de súbito, las alas,
y dejar de ser y seguir siendo
en la transposición cardinal
de tiempo y conciencia terrestres.

Así como si ni origen ni rumbo,
como si ni destino ni nenúfar
en la amnésica nebulosa urdida
en torno a la luz y a lo viviente.

Adentro de mí, y de mí ausente,
errante por mí en la obnubilancia
de renuncia y negación, de cancela
y cerrojo en la hermenéutica
del ser de sí mismo despojado.

Toda una larga historia del efímero
gusano encerrado en su capullo,
hilando, tejiendo su indumentaria
de sueños despiadadamente rotos,
despiadadamente terrenales.

En el follaje de las adormideras,
el indefinible especimen astral
jocundo de lúcida ceguera,
ebrio de un narcótico intemporal
en la órbita de lo inenarrable.

La realidad tu capullo infranqueable,
tu celda monacal sellada.
Pero un sólo golpe de adormideras,
una inhalación de aromas órficos,
y tu estúpida conciencia trascendida,
tu regreso a la amnesia original.

 

 

Mariposa

Ocurra una flor inédita,
ocurra un insólito perfume
desde el útero de las cosas,
una mariposa arrebolada
en un color de inextinta llama,
en un espectro de lítico fuego.

Despréndase inesperadamente,
de súbito y en alto sigilo
con sus invencibles atributos,
con sus facultades omnímodas
desde la vagina impalpable,
desde el manantial del misterio.

Llegue hasta nosotros su irradiación,
llegue hasta nosotros su fuerza oculta,
y disuélvanse en polvo y silencio
las maquinaciones diabólicas
de aquello en nosotros subyacente,
de lo que en nuestra humana doblez.

Ocurra en su envolvente inanidad,
ocurra en su arrolladora impotencia,
llena de impalpable fuego digital,
llena de incombustibles llamas secas.

Una flor inédita erigida,
un perfume insólito rociado,
una mariposa color arrebol,
color incendio, color extinto,
color humano en su humana doblez.

 

Ulises Varsovia

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