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Gú
ti shí para el maestro Li-Bai
"Caminando
debajo de los cielos
zigzaguean mis pasos en amarillas azucenas
el resplandor de la luna cae ahora preciso en tu pálido rostro
Y levanto la cabeza pues acompañado de ti, Li bai, he olvidado
mis penas".
Gu
ti shi sobre el sendero de plata en el crepúsculo
Pequeña mía, me preguntas ¿por qué es
que vivo rodeado de murallas?
Y
atenuando mi amargura -milenaria- te respondo sin mover los labios:
"Los
círculos de fuego, !Hermosa ninfa!,
destruyen
los bosques para ser sabios"
Yuefu
para el inmortal desterrado
"Bebo
acompañado solo de tus versos venerable Li-Tai-Po
por que sé que con el vino me llevaras contigo ante los dioses
aunque solo sea un hombre sin sombra y sin reflejo de la luna en
mi copa
pues tú sabio anacoreta con tu lira me conduces más
allá de los montes
al final de los inviernos"
Sijo
del amor
Una
gota de lluvia, cae en tu nariz, transparente como el cuarzo
y se diluye tenue en la comisura de tus labios
¡Beatrice! Tú iluminas de arco iris Mis párpados!
Sijo del viaje
Me
detengo a contemplar el reflejo del sol en el océano.
¿Creeré aún en el señor de los espejos?
¡Avanza! !Por la ruta del dragón!
que atraviesa como línea dorada las aguas
Hyangga de la sabiduría
En el sendero de la iluminación
tu verbo se extendió como caballo lila
en el poniente
sin despedirte
tu sangre tiñó de escarlata
el bouquet unívoco de mis palabras
aunque varios otoños han pasado desde entonces
Mis pupilas aún se mantienen bríllosas.
¡Poesía!, Tu voz aún repica en mi memoria.
©
Leo
Zelada
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